Merecida distinción para un héroe de guerra

RECONOCIMIENTO. El intendente Alfaro entrega la placa a Zelaya.  RECONOCIMIENTO. El intendente Alfaro entrega la placa a Zelaya.
01 Abril 2022

El piloto Antonio Zelaya, ex combatiente de Malvinas, recibió una placa recordatoria y el decreto que lo declara “Personalidad Destacada” de San Miguel de Tucumán. De visita en la provincia, el veterano fue recibido por el intendente Germán Alfaro.

Zelaya fue, además, uno de los invitados al acto conmemorativo que el municipio organizó frente al Monumento a los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas, que está ubicado en avenida Mate de Luna y Lucas Córdoba, frente al parque Avellaneda.

Zelaya nació en 1949 en Famaillá, pero se crió en la capital provincial. Hizo su carrera militar en Córdoba, donde reside desde hace varios años. Actualmente es docente en la Escuela de Aviación Militar, está casado y tiene cuatro hijos.

En 1982 combatió como piloto de la Fuerza Aérea por la recuperación de Islas Malvinas al mando del avión Skyhawk A4 B, del Grupo 5 de Caza, con asiento en la ciudad de Villa Reynolds, provincia de San Luis.

Por sus hazañas en la Guerra de Malvinas, Zelaya recibió la “Medalla de Valor en Combate”, la segunda más alta condecoración militar propuesta por la República Argentina y que expresa: “Reconócele la actuación en la Guerra del Atlántico Sur por sus relevantes méritos, valor y heroísmo en defensa de la Patria”.

Zelaya agradeció al municipio por ser convocado. “Este tipo de reconocimiento hace que uno se sienta muy bien”, manifestó. Ante el pedido realizado a los vecinos de embanderar el frente de su casa durante este 2 de abril, el piloto comentó: “me parece fantástico lo de sacar las banderas argentinas en este día de lucha y conmemoración”.

Tácticas para recordar: la última misión de los tucumanos

El 13 de junio de 1982, Antonio Zelaya junto a otros dos tucumanos, el capitán Carlos Varela y el teniente Luis Cervera, partieron desde la base de San Julián para atacar objetivos terrestres en el monte Dos Hermanas, en la Isla Soledad. La misión es admirada en todo el mundo por el arrojo de los pilotos que, con su táctica de vuelos rasantes, sorprendieron a las tropas británicas.

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