20 Junio 2002 Seguir en 
"Hay pocas expresiones tan ambiguas como las de capitalismo sostenible y otros conceptos asociados, tales como agricultura sostenible, uso sostenible de la energía y los recursos y desarrollo sostenible. Esta ambigüedad recorre la mayor parte de los principales discursos contemporáneos sobre la economía y el ambiente: informes gubernamentales y de las Naciones Unidas; investigaciones académicas; periodismo popular y pensamiento político verde. Esto lleva a muchas personas a hablar y escribir acerca de la sostenibilidad: la palabra puede ser utilizada para significar casi cualquier cosa que uno desee, lo que constituye parte de su atractivo.
Capitalismo sostenible tiene una connotación a la vez práctica y moral. ¿Existe acaso alguien en su sano juicio que pueda oponerse a la sostenibilidad? El significado más elemental de sostener es apoyar, mantener el curso, o preservar un estado de cosas. ¿Qué gerente corporativo, ministro de finanzas o funcionario internacional a cargo de la preservación del capital y de su acumulación ampliada rechazaría asumir como propio este significado? Otro significado es el de proveer de alimento y bebida, o de medios de vida. ¿Qué trabajador urbano mal pagado, o qué campesino sin tierra rechazaría este significado? Y otra definición es la de persistir sin ceder. ¿Qué pequeño agricultor o empresario no se resiste a ceder ante los impulsos expansionistas del gran capital o del estado, enorgulleciéndose por su persistencia?
Estamos en presencia de una lucha a escala mundial por determinar cómo serán definidos y utilizados el desarrollo sostenible o el capitalismo sostenible en el discurso sobre la riqueza de las naciones. Esto quiere decir que la sostenibilidad es una cuestión ideológica y política, antes que un problema ecológico y económico.El análisis que se hace aquí utiliza el término sostener en los tres sentidos indicados: sostener el curso de la acumulación capitalista a escala global; proporcionar medios de vida a los pueblos del mundo, y sostenerse sin ceder por parte de aquellos cuyas formas de vida están siendo subvertidas por las relaciones salariales y mercantiles. En esta perspectiva, el problema del capitalismo sostenible se refiere en parte a la posibilidad -o no- de que la sostenibilidad definida de estas tres maneras pueda ser alcanzada, y a cómo podría lograrse tal cosa. Existe un cuarto sentido para sostener: el que se refiere a la sostenibilidad ecológica, aun cuando es escaso el acuerdo entre los científicos de la ecología respecto del significado preciso de esta expresión. Por ejemplo, la biodiversidad o la salud del planeta rara vez son problematizadas en términos de la ciencia ecológica y de las ideologías subyacentes a esta ciencia, como tampoco ocurre con la expresión crisis ecológica, tan ampliamente utilizada por escritores populares sin el beneficio de una definición precisa.
Las ambigüedades se acentúan cuando los ecólogos o los Verdes combinan las dimensiones social y económica con la biofísica, y debaten acerca de la sostenibilidad de ecosistemas o regiones enteras".
Capitalismo sostenible tiene una connotación a la vez práctica y moral. ¿Existe acaso alguien en su sano juicio que pueda oponerse a la sostenibilidad? El significado más elemental de sostener es apoyar, mantener el curso, o preservar un estado de cosas. ¿Qué gerente corporativo, ministro de finanzas o funcionario internacional a cargo de la preservación del capital y de su acumulación ampliada rechazaría asumir como propio este significado? Otro significado es el de proveer de alimento y bebida, o de medios de vida. ¿Qué trabajador urbano mal pagado, o qué campesino sin tierra rechazaría este significado? Y otra definición es la de persistir sin ceder. ¿Qué pequeño agricultor o empresario no se resiste a ceder ante los impulsos expansionistas del gran capital o del estado, enorgulleciéndose por su persistencia?
Estamos en presencia de una lucha a escala mundial por determinar cómo serán definidos y utilizados el desarrollo sostenible o el capitalismo sostenible en el discurso sobre la riqueza de las naciones. Esto quiere decir que la sostenibilidad es una cuestión ideológica y política, antes que un problema ecológico y económico.El análisis que se hace aquí utiliza el término sostener en los tres sentidos indicados: sostener el curso de la acumulación capitalista a escala global; proporcionar medios de vida a los pueblos del mundo, y sostenerse sin ceder por parte de aquellos cuyas formas de vida están siendo subvertidas por las relaciones salariales y mercantiles. En esta perspectiva, el problema del capitalismo sostenible se refiere en parte a la posibilidad -o no- de que la sostenibilidad definida de estas tres maneras pueda ser alcanzada, y a cómo podría lograrse tal cosa. Existe un cuarto sentido para sostener: el que se refiere a la sostenibilidad ecológica, aun cuando es escaso el acuerdo entre los científicos de la ecología respecto del significado preciso de esta expresión. Por ejemplo, la biodiversidad o la salud del planeta rara vez son problematizadas en términos de la ciencia ecológica y de las ideologías subyacentes a esta ciencia, como tampoco ocurre con la expresión crisis ecológica, tan ampliamente utilizada por escritores populares sin el beneficio de una definición precisa.
Las ambigüedades se acentúan cuando los ecólogos o los Verdes combinan las dimensiones social y económica con la biofísica, y debaten acerca de la sostenibilidad de ecosistemas o regiones enteras".







