Adiós a tener que lidiar con una tirilla recibida a los 16 años

Barraza mostró ayer una copia del trozo de papel que demuestra su intento frustrado de renovar el DNI y que exhibió durante todo este tiempo.

FACSÍMIL DE LA TIRILLA. La vieja constancia ayer se convirtió en una reliquia. la gaceta / foto de franco vera FACSÍMIL DE LA TIRILLA. La vieja constancia ayer se convirtió en una reliquia. la gaceta / foto de franco vera
27 Enero 2022

¿Cómo hizo Sandra Elizabeth Barraza, de 46 años, para vivir sin documento nacional de identidad? La pregunta surgió ayer en el Registro Civil durante la charla que la vecina de San Cayetano y empleada en la cocina de un sanatorio de San Miguel de Tucumán mantuvo con la ministra de Gobierno y Justicia, Carolina Vargas Aignasse, y la directora Carolina Bidegorry. María de los Ángeles Gutiérrez, abogada de Barraza, respondió a las funcionarias mediante la exhibición de un papel: se trata de la copia de la tirilla que su clienta recibió a los 16 años, cuando intentó en vano renovar el DNI. Fue en esas circunstancias que Barraza se enteró que “estaba muerta”.

La tirilla con la que lidió durante tres décadas se convirtió en una reliquia. Ocurre que este miércoles Barraza recibió una nueva constancia de DNI en trámite, y en dos o tres semanas, la tarjeta expedida por el Registro Nacional de las Personas debería llegar a su domicilio (se informa por separado).

La credencial le permitirá ponerse al día con trámites pendientes. Podrá, por ejemplo, percibir las asignaciones que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) mantiene retenidas. Y cobrar su salario sin necesidad de que una medida cautelar le habilite la bancarización. Más importante aún, Barraza quedará en condiciones de solicitar el reconocimiento de su condición de madre de sus dos hijos menores: increíblemente, con la tirilla pudo inscribir a los tres primeros mientras que los otros “sólo poseen” padre en los papeles. Si lo desea, también podrá registrar su nombre en el acta de defunción del hijo que enterró.

Son incontables los inconvenientes que enfrentó por la anotación falsa de su fallecimiento a los dos días de nacer. Gutiérrez relató a las funcionarias públicas que Barraza no podía acceder a la vacuna contra la covid-19 y que su inmunización era esencial por su calidad de personal de la salud. Después de chocar varias veces, pudo aplicarse dos dosis. “Nunca voté, nunca tuve tarjeta de crédito, nunca viajé”, había contado Barraza en 2016, cuando LA GACETA dio a conocer su caso por primera vez.

Aunque la Justicia anuló la anotación de la muerte de esta mujer, nadie pudo explicar por qué aquello sucedió. En el ínterin dejaron de existir efectivamente todos los que intervinieron en el acto falso: Carlos Alberto Curia, el médico que certificó “el fallecimiento” de Barraza; Domingo Molina, el empleado de la Maternidad que denunció el deceso y María Encarnación Cabrera de Rotger, jefa interina del Registro que labró el acta.

Vargas Aignasse conjeturó este 26 de enero de 2022 que lo ocurrido podía inscribirse en un plan para borrar la identidad original de Barraza, y procurarle otra nueva y falsa. Lo que se sabe es que la mamá de aquella, Graciela del Valle Herrera, que en ese momento tenía 19 años, “se escapó” de la Maternidad con su niña, según contó Gutiérrez. Al parecer, la progenitora percibió alguna clase de movimiento que le generó desconfiaza. El caso es que, en el tren de probar que vivía, Barraza tuvo que cotejar su ADN con un banco genético de desaparecidos durante la última dictadura. La abogada dijo: “fue muy duro. El examen dio negativo y, luego, la Justicia corroboró sin lugar a dudas de que Graciela era la mamá de Sandra. Las cosas salieron bien, pero hubo que hacer todo ese camino”.

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