Se intensifica una revuelta civil en Perú

El gobierno intenta frenar una ola de protestas en contra de la política de privatizaciones, dispuestas por Alejandro Toledo.

19 Junio 2002
LIMA.- Una comisión de alto nivel del gobierno intenta desactivar la explosiva situación que se vive en el sur de Perú, donde estalló una revuelta popular en contra de la privatización de empresas estatales dispuestas por el presidente Alejandro Toledo.
Lejos de apaciguarse, los ánimos se han reencendido cinco días después de que el gobierno privatizó Egasa y Egesur, empresas de servicio eléctrico adquiridas por la firma belga Tractebel. La operación es rechazada por Arequipa y Tacna, que consideran que las dos empresas privatizadas son patrimonio regional. Estados Unidos pidió a sus ciudadanos que aplacen planes de viaje a Arequipa, donde las violentas manifestaciones han dejado un muerto y 100 heridos.
Pese a que el gobierno decretó el estado de emergencia en esta ciudad, manifestantes apedrearon el vehículo en el que arribó la delegación del gobierno.

Compromiso no cumplido
El ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, condenó la agresión y dijo que el hecho fue provocado por una turba que estaba a la espera de la delegación. Sin embargo, en las últimas horas la ola de protesta se extendió a Cusco, Ullaca y otras ciudades. Los manifestantes acusan de traidor a Toledo, quien en su campaña electoral se comprometió, documento mediante, a no poner en venta dichas empresas.
Rospigliosi admitió que la gestión de Toledo tiene el 70% de desaprobación y aseguró que hay grupos que quieren derrocarlo, empujados por otras experiencias latinoamericanas como la de Argentina, que obligó a la renuncia del presidente Fernando de la Rúa. (AFP/TELAM)

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