19 Junio 2002 Seguir en 
JERUSALEN.- Por lo menos 20 muertos y 50 heridos dejó un ataque suicida palestino en el interior de un ómnibus repleto de estudiantes y empleados de oficina, en el peor ataque registrado en Jerusalén en los últimos seis años. El hecho se produjo en horas de la mañana y, al anochecer, tanques israelíes entraron en la ciudad cisjordana de Jenin, bastión de la organización Hamas, cuyo brazo armado Ezzedin Al Qassam reivindicó el atentado. Un recio tiroteo y disparos de cañones se escuchaban cerca del campo de refugiados que fue objetivo principal de la última campaña militar en Cisjordania.
La explosión, en una calle del sur de Jerusalén, convirtió al ómnibus en un amasijo de metales retorcidos. El ruido de las sirenas no pudo acallar los gritos de los heridos, que yacían en el suelo en medio de grandes charcos de sangre.
Varios adolescentes figuran entre los muertos y muchos niños resultaron heridos por la potente deflagración. El chofer del autobús quedó muerto en su asiento. "Vi gente volando por los aires", dijo un estudiante que acababa de bajar de otro ómnibus. "Tengo miedo de ir a la escuela. Vi a un niño con clavos en todo el cuerpo", relató. Los primeros en llegar en auxilio de las víctimas se toparon con cadáveres apilados cerca de la puerta del ómnibus.
La advertencia fue inútil
La policía israelí se hallaba en alerta máxima, en medio de una andanada de advertencias de que había militantes en el área, pero no logró atrapar al hombre que se voló con una bomba repleta de clavos y metralla. El atentado se produjo un día después de que Washington y el presidente palestino, Yasser Arafat, criticaron la construcción de una valla de seguridad que separa Israel de Cisjordania. El domingo comenzó la obra en su primera etapa de 110 kilómetros a lo largo de la frontera. Hamas dijo que perpetró el atentado en venganza por las matanzas de palestinos cometidas por el ejército israelí, y prometió que habrá más ataques. La Autoridad Palestina condenó el atentado y rechazó las acusaciones israelíes que le atribuyen responsabilidad por el hecho.
Sharon estuvo en el lugar
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, llegó en forma inesperada al lugar donde estalló la bomba. Caminando frente a una línea de cadáveres colocados en bolsas plásticas sobre el pavimento, declaró su oposición a todo plan de declarar un Estado palestino en un futuro próximo, y anunció planes para acometer una nueva campaña de ocupación militar, similar a la de abril pasado. Mientras, la Casa Blanca informó que el presidente estadounidense George W. Bush condenó el ataque en los términos más enérgicos, pero que ello no afectará el contenido ni la fecha del discurso sobre su propuesta para hallar una salida pacífica al largo conflicto israelí-palestino. (Reuter)
ANALISIS
La opción de Bush
Por Christophe de Roquefeuil
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush se halla ante el dilema de conformar al primer ministro israelí Ariel Sharon, o de enfrentarlo, y su decisión, clave para la política exterior de la Casa Blanca, tendrá también importantes consecuencias políticas en Estados Unidos. La duda figura entre las principales preocupaciones del gobierno, cuando Bush se apresta a exponer sus ideas acerca de cómo alcanzar la paz en Medio Oriente.
Pese a las fuertes reticencias de Sharon, Washington presionará seriamente a los israelíes para que se comprometan en negociaciones políticas, indispensables si se quiere resolver el conflicto. Pero los elementos centrales de tal solución son una potencial fuente de conflicto entre Israel y EE.UU., trátese de un Estado palestino, provisorio o definitivo, de sus fronteras, de un calendario o de un plazo para alcanzarlo, o incluso de los asentamientos de colonos judíos.
Sharon no quiere ni hablar de la creación de un Estado palestino, y precisamente esa idea sería una de las piedras angulares de la estrategia estadounidense. Bush ha multiplicado las declaraciones favorables a la creación, en un plazo no estipulado, de un Estado palestino. (AFP)
La explosión, en una calle del sur de Jerusalén, convirtió al ómnibus en un amasijo de metales retorcidos. El ruido de las sirenas no pudo acallar los gritos de los heridos, que yacían en el suelo en medio de grandes charcos de sangre.
Varios adolescentes figuran entre los muertos y muchos niños resultaron heridos por la potente deflagración. El chofer del autobús quedó muerto en su asiento. "Vi gente volando por los aires", dijo un estudiante que acababa de bajar de otro ómnibus. "Tengo miedo de ir a la escuela. Vi a un niño con clavos en todo el cuerpo", relató. Los primeros en llegar en auxilio de las víctimas se toparon con cadáveres apilados cerca de la puerta del ómnibus.
La advertencia fue inútil
La policía israelí se hallaba en alerta máxima, en medio de una andanada de advertencias de que había militantes en el área, pero no logró atrapar al hombre que se voló con una bomba repleta de clavos y metralla. El atentado se produjo un día después de que Washington y el presidente palestino, Yasser Arafat, criticaron la construcción de una valla de seguridad que separa Israel de Cisjordania. El domingo comenzó la obra en su primera etapa de 110 kilómetros a lo largo de la frontera. Hamas dijo que perpetró el atentado en venganza por las matanzas de palestinos cometidas por el ejército israelí, y prometió que habrá más ataques. La Autoridad Palestina condenó el atentado y rechazó las acusaciones israelíes que le atribuyen responsabilidad por el hecho.
Sharon estuvo en el lugar
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, llegó en forma inesperada al lugar donde estalló la bomba. Caminando frente a una línea de cadáveres colocados en bolsas plásticas sobre el pavimento, declaró su oposición a todo plan de declarar un Estado palestino en un futuro próximo, y anunció planes para acometer una nueva campaña de ocupación militar, similar a la de abril pasado. Mientras, la Casa Blanca informó que el presidente estadounidense George W. Bush condenó el ataque en los términos más enérgicos, pero que ello no afectará el contenido ni la fecha del discurso sobre su propuesta para hallar una salida pacífica al largo conflicto israelí-palestino. (Reuter)
ANALISIS
La opción de Bush
Por Christophe de Roquefeuil
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush se halla ante el dilema de conformar al primer ministro israelí Ariel Sharon, o de enfrentarlo, y su decisión, clave para la política exterior de la Casa Blanca, tendrá también importantes consecuencias políticas en Estados Unidos. La duda figura entre las principales preocupaciones del gobierno, cuando Bush se apresta a exponer sus ideas acerca de cómo alcanzar la paz en Medio Oriente.
Pese a las fuertes reticencias de Sharon, Washington presionará seriamente a los israelíes para que se comprometan en negociaciones políticas, indispensables si se quiere resolver el conflicto. Pero los elementos centrales de tal solución son una potencial fuente de conflicto entre Israel y EE.UU., trátese de un Estado palestino, provisorio o definitivo, de sus fronteras, de un calendario o de un plazo para alcanzarlo, o incluso de los asentamientos de colonos judíos.
Sharon no quiere ni hablar de la creación de un Estado palestino, y precisamente esa idea sería una de las piedras angulares de la estrategia estadounidense. Bush ha multiplicado las declaraciones favorables a la creación, en un plazo no estipulado, de un Estado palestino. (AFP)







