19 Junio 2002 Seguir en 
Una verdad elemental es que todo vehículo que presta un servicio público debe estar dotado de ciertas razonables condiciones de higiene y de seguridad. Aceptado esto, resulta curioso advertir que muchos taxis de nuestra ciudad (para nada "truchos") permanecen claramente al margen de aquellas exigencias, en perjuicio de sus usuarios. Cualquiera puede comprobar -y sufrir- que circulan, sin que ninguna autoridad se lo impida, vehículos desvencijados, cuyos vidrios no pueden subirse porque no existe la correspondiente manivela; con los resortes de los asientos rotos y con puertas que no ofrecen ninguna garantía de permanecer cerradas durante el viaje. Agreguemos que, por regla general, todo esto va unido a un desagradable desaseo personal del conductor.
Nos parece que debe la Municipalidad de San Miguel de Tucumán tomar intervención en el referido asunto, de manera que los que ascienden a un taxi no se vean forzados a viajar en condiciones tan inadecuadas como las que ejemplificamos. Autos en semejante estado debieran ser marginados totalmente del servicio.
Nos parece que debe la Municipalidad de San Miguel de Tucumán tomar intervención en el referido asunto, de manera que los que ascienden a un taxi no se vean forzados a viajar en condiciones tan inadecuadas como las que ejemplificamos. Autos en semejante estado debieran ser marginados totalmente del servicio.







