18 Junio 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El fin de semana largo ha permitido a la clase política activar sus internas, especialmente en los casos del PJ y la UCR, donde la conflictividad de las rivalidades configura un panorama ruidoso y confuso, al que se suma el trabado debate de la reforma política. Muy diferente es la situación del ARI, donde Elisa Carrió ejerce un liderazgo absoluto, hasta el punto de no considerar necesarias las internas abiertas y, por consiguiente, de oponerse a la sanción legislativa que el oficialismo intentará mañana en Diputados con un incierto desenlace. La diputada por el Chaco es un caso muy especial, pues carece de estructura política legal, no se ha desafiliado del radicalismo y su viejo partido tampoco ha resuelto si la expulsará por su agresivo discurso. Carrió es también una rareza a la medida de la reducida estructura disponible para responder a la demanda que adelantan las encuestas, y que hasta el momento le prestan los dos socialismos partidarios y agrupaciones locales de la provincia de Buenos Aires que no alcanzarán a integrar una red confiable antes de los próximos comicios. Es por ello que el ARI elude toda definición sobre adelantamiento de elecciones e, inclusive, teme que el gobierno de Duhalde entre en default antes del año próximo. En la interna radical los problemas muy diferente de los de sus eventuales rivales, pues, más que una lucha de fracciones que esperan imponer sus candidatos, constituye un estado de asamblea en el que no pocos advierten firmes posibilidades de secesión o fracturas, agravadas por los efectos de arrastre de Carrió y de Ricardo López Murphy. El sábado próximo habrá en Villa Gesell una deliberación de sectores que apoyan a Rodolfo Terragno y que puede ser otra demostración realista de lo que ocurre en la UCR, especialmente la dispersión del histórico grupo conductor del partido. Esos sectores -entre quienes milita Federico Storani- son los que más lejos están del alejamiento de Elisa Carrió. En el justicialismo la situación es más propia de su cercano pasado, pues algunos de sus aspirantes presidenciales simulan inicialmente campañas por afuera del partido para eludir el desgaste de una confrontación, por el momento innecesaria, e ir preparando bases de apoyos extrapartidarios.
Los adelantados
Las figuras más notorias del peronismo con esa táctica son Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner. De los tres, las operaciones iniciales del primero alcanzan un vuelo promocional poco común por lo costoso y eficaz, como evidencia su viaje de quince días a los Estados Unidos con una agenda política de lujo que lo convierte en presentador de una Argentina de ficción en medio de la crisis. La técnica promocional menemista es el exitismo, eludiendo la confrontación directa con otros sectores del justicialismo, inclusive con su máximo adversario, Eduardo Duhalde. Al viaje a EEUU seguirá, en algo más de un mes, otro a Europa,actualmente organizado por su más importante asesor en relaciones internacionales, Jorge Castro. (De nuestra Sucursal)
Los adelantados
Las figuras más notorias del peronismo con esa táctica son Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner. De los tres, las operaciones iniciales del primero alcanzan un vuelo promocional poco común por lo costoso y eficaz, como evidencia su viaje de quince días a los Estados Unidos con una agenda política de lujo que lo convierte en presentador de una Argentina de ficción en medio de la crisis. La técnica promocional menemista es el exitismo, eludiendo la confrontación directa con otros sectores del justicialismo, inclusive con su máximo adversario, Eduardo Duhalde. Al viaje a EEUU seguirá, en algo más de un mes, otro a Europa,actualmente organizado por su más importante asesor en relaciones internacionales, Jorge Castro. (De nuestra Sucursal)
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