“A la larga, el proyecto de país de Marco Avellaneda fue el triunfador” - LA GACETA Tucumán

“A la larga, el proyecto de país de Marco Avellaneda fue el triunfador”

Claudia Herrera, Doctora en Historia, destaca el legado del tucumano, cuyos descendientes fueron figuras decisivas en la segunda mitad del siglo XIX.

17 Oct 2021 Por Guillermo Monti
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CEMENTERIO DE LA RECOLETA. Estatua de Marco Avellaneda, sobre la tumba en la que descansan sus restos.

“La de Marco Avellaneda fue una muerte innecesaria, producto del ensañamiento del rosismo. Pero a la larga su proyecto de país fue el triunfador”, sostiene Claudia Herrera. La profesional tucumana, que es Doctora en Historia, investigadora del Conicet y docente en la UNT, ha estudiado en profundidad el legado del martir de Metán. No sólo la actuación del más famoso de sus hijos, Nicolás Avellaneda (presidente de la Nación, 1874-1880), sino el de toda una generación de tucumanos cuya injerencia en el rumbo del país fue clave en la segunda mitad del siglo XIX. Desde Alicante (España), en una charla vía Meet, Herrera desarrolló su análisis sobre esta etapa trascendente del devenir tucumano.

- ¿Por qué es importante revisar la historia de Marco Avellaneda abordando lo sucedido años después de su muerte?

- Desde 1852, tras la caída de Rosas, a 1880 el panorama político fue de una suerte de avances y retrocesos que destierra esa idea historiográfica de Buenos Aires avanzando como una topadora y subsumiendo las autonomías. Lo que surgió fueron negociaciones entre las elites y pactos de las provincias con el poder nacional.

- ¿Y cómo actúa Tucumán?

- La elite tucumana tuvo un protagonismo central. Hay factores económicos que lo explican, porque era una provincia rica desde que en el siglo XVIII se había consolidado como un plaza comercial que vinculaba dos centros políticos y económicos importantes, como eran el Alto Perú y el Atlántico. Pero Tucumán también había servido al Estado nacional en formación para desarticular la facción mitrista. Eso le valió una cierta recompensa, una reciprocidad que se vio en cargos políticos en el Gobierno nacional. Aquí es donde entra la figura del legado de Marco Avellaneda con sus hijos.

- ¿Cómo era el Tucumán previo a la Liga del Norte y la muerte de Avellaneda?

- Antes de Caseros Tucumán tenía una fuerza unitaria muy predominante. Se dio una particularidad en los períodos de gobierno de Alejandro Heredia, que siendo federal intentó una cierta conciliación de intereses, sin tanta pugna como sucedía en el resto de la Confederación. Por eso Heredia tuvo frecuentes desencuentros con el propio Rosas, a pesar de que estaba en un mismo partido. Y por eso se explica que se haya mantenido en el Gobierno de la provincia durante tres períodos.

- ¿Cómo cambió ese panorama?

- Cuando a Heredia lo mataron llegó una etapa muy convulsionada, en la que Marco Avellaneda comenzó a desplegar con fuerza las ideas unitarias, esa concepción centralista de país afirmada por la Generación del 37. Fue entonces que junto con otros jóvenes unitarios y con federales disidentes, opuestos a Rosas, creó la Liga del Norte. Se le sumaron Salta, Jujuy y Catamarca, pero no Santiago del Estero, que siguió apoyando a la Confederación rosista. Eran los años 39, 40, 41; el país estaba dividido y Rosas tenía un doble frente de oposición, ya que las provincias del Litoral también empezaban a oponérsele. A esto se sumaron el bloqueo francés y la guerra peruano-boliviana.

PRESIDENTE DE LA NACIÓN. Nicolás Avellaneda, el hijo mayor de Marco.

- Pero no fue suficiente para derrotar a Rosas...

- La Liga del Norte fue un movimiento político y militar consolidado, pero Rosas todavía era muy fuerte. Faltaban 10 años para su caída y por eso logró imponerse, y además convirtió la muerte de Marco Avellaneda en uno de los episodios más sanguinarios de la guerra entre unitarios y federales.

- ¿Qué pasó con los unitarios tucumanos tras la derrota de la Liga del Norte?

- Los unitarios de la primera hora fueron exilados. Compartieron el destino varias familias que luego se convertirían en el núcleo básico de la elite tucumana, integrante de un grupo de poder que alcanzaría tanta injerencia en el Gobierno nacional. En el momento del exilio eran comerciantes o manufactureros de aquellos establecimientos primitivos de la futura industria azucarera. Por ejemplo, entre ellos estaba José Frías, luego fundador del ingenio San José y padre de Uladislao Frías, quien sería un influyente gestor de los intereses tucumanos en la siguiente etapa. Y con ellos estaban Dolores Silva, la viuda de Marco Avellaneda, y sus hijos Nicolás, Eudoro y Marco (h).

- ¿Es aquí donde vemos con tanta fuerza ese legado familiar?

- Entre 1870 y 1880, los hermanos Nicolás y Marco Avellaneda (h) y Uladislao Frías conformaron un trío que manejó los hilos de la política provincial y funcionó como gran gestor de todos los beneficios que consiguió Tucumán, beneficios que coincidían con sus propios negocios, en especial de la industria azucarera: la llegada del ferrocarril, los créditos para el desarrollo de esa industria azucarera, la exención impositiva para las maquinarias, el puente sobre el río Salí, la creación de la Escuela Normal. La correspondencia entre ellos muestra estos asuntos de Estado tratados como asuntos privados. Además, antes de ser Presidente de la Nación (en 1874), Nicolás Avellaneda era ministro de Instrucción Pública, y en su momento Uladislao Frías fue ministro del Interior, cargo desde el que trabajó para el desarrollo de la provincia. Mientras, Marco (h) fue diputado y senador nacional.

- ¿Cómo funcionaba esa dinámica?

- Repasando las alianzas matrimoniales se ve cómo dentro de las familias de la elite tucumana había un mecanismo de distribución de roles. Unos hijos se iban a Buenos Aires a ocupar cargos nacionales y otros se dedicaban a dirigir los negocios familiares en Tucumán. Entonces, mientras Nicolás y Marco (h) actuaban en la política nacional en Buenos Aires, Eudoro se asociaba con su primo Terán y fundaban el ingenio Los Ralos.

- ¿Entonces, a la larga, las ideas de Marco Avellaneda son las que se imponen?

- Sí. El objetivo del Partido Unitario, que es la línea de pensamiento de Rivadavia y de Sarmiento, es el que se cristalizó, por más que en la Constitución se establece el sistema “representativo, republicano y federal”. Hasta el día de hoy seguimos sufriendo las consecuencias de ese país tan desigual.

- ¿Cómo queda entonces en el imaginario ese martirio de Avellaneda?

- Fue una muerte innecesaria, producto del ensañamiento del rosismo. Marco Avellaneda no era una persona violenta, los unitarios denunciaban el salvajismo del caudillo y es justamento eso lo que hizo Rosas con él. Pero su proyecto de país fue el que triunfó.

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