Los chats de madres y padres y la vacunación en escuelas: ¿cómo hablar con nuestros hijos? - LA GACETA Tucumán

Los chats de madres y padres y la vacunación en escuelas: ¿cómo hablar con nuestros hijos?

Los grupos se han llenado de opiniones de quiénes van a vacunar y quiénes no a sus hijos. "Si los padres critican, los niños también van a criticar", explica una pedagoga. Amabilidad y empatía.

15 Oct 2021

Juan Cruz tiene 10 años y el lunes le toca vacunarse. Los agentes sanitarios del Ministerio de Salud irán a su colegio, que ha dividido en tres turnos a los chicos de 4°, 5° y 6°. Ana, su mamá, le contó que ella también estará ahí y que en dos meses, gracias a la vacuna, la familia podrá volver a la playa, después de un año sin vacaciones por causa de la pandemia. Juaz Cruz estaba contento. Hasta que ayer volvió de clases y dijo: 'no quiero vacunarme; ni Felipe ni Santiago se vacunan. Dicen que la vacuna muta y que me puedo volver mutante'. La mamá de Juan Cruz sintió furia. Agarró el celular y buscó el grupo de mamis. "Tomar decisiones sobre nuestros hijos es una tarea de años. Y no hay una sola respuesta. Por favor, tengan cuidado con los comentarios que les hacen en las casas", escribió. Pero se arrepintió, borró el mensaje ('para qué armar bardo', pensó) y llamó a una amiga pedagoga: 'el chat del grado es un frenesí de mensajes cruzados entre quiénes sí y quiénes no van a vacunar a los chicos. ¿Cómo hablo con los míos sobre las vacunas?'. La amiga se río y le contó que en sus grupos pasa lo mismo. Luego le contestó que esta situación es una buena oportunidad para modelar la empatía. "Lo que hablamos de otras personas o de las decisiones de otras personas frente a nuestros hijos es importante", le explicó Eugenia Ponce, pedagoga especialista en el neuroaprendizaje.

- ¿Por qué Euge?- le preguntó la mamá de Juan Cruz.

- Porque ellos hacen exactamente lo mismo. Si sus padres critican, ellos también van a criticar. Y quizás sin tener consciencia de lo que dicen. Han escuchado a sus papás (sus adultos responsables, sus personas significativas) decir tal o cual cosa y es suficiente. En el aula o en el patio repetirán lo oído y hasta podrían señalar y juzgar. En estos momentos de incertidumbre y de verdades que no son absolutas, tenemos que respetar las decisiones que toman los demás.

- Si nosotros nos comportamos así, ¿qué podemos esperar de los chicos?

- Los niños son el reflejo de sus padres; de cómo ellos se manejan en la cotidianeidad; de cómo hablan de los otros; de cómo se relacionan con las personas de sus trabajos; de cómo se respetan entre sí.

- Justamente, siento que las madres intentan imponer sus puntos de vista -planteó Ana.

- Los adultos estamos criados en un mundo donde las ideas nos fueron impuestas. Afortunadamente, en las últimas décadas eso ha ido cambiando. Y los conceptos han comenzado a ser construidos de una manera colectiva. La amabilidad y la empatía son dos competencias emocionales que debemos aprender y practicar. Tenemos que ponernos en el lugar del otro. Y entender que cada uno tiene su historias, sus experiencias y sus miradas. Si nos mantenemos respetuosos y calmos, les estaremos dando una buena lección a nuestros hijos. La imitación es su primer canal de aprendizaje.

- ¿Cómo se maneja esta sobreabundancia de información?

- Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que es necesario crear espacios de diálogo. Y eso se hace con los niños desde que son pequeños. En esos momentos, además de darles explicaciones, se debe abrir la posibilidad de que ellos hagan preguntas y cuenten cosas. En segundo lugar, tenemos que ser nosotros, sus papás, quiénes les hablen de las vacunas, con un lenguaje adaptado a su edad.

Lo cierto es que -como plantea Ponce de León- sin importar la certeza que uno tenga sobre lo eficaces y seguras que son las vacunas, tomar esta decisión con respecto a nuestros hijos es difícil. Sabemos que las vacunas, en general, cuentan con una autorización de emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero para la población pediátrica todavía ni siquiera hay un aval de ese tipo. Aunque se espera que el organismo se pronuncie favorablemente a fines de octubre, hoy el peso de la decisión cae sobre las espaldas de los padres. "¡Si hasta da miedo firmar la autorización donde damos nuestro consentimiento!", acota Ana. "Como adultos, podemos hacer ver a los niños que la vida está llena de decisiones difíciles. Y mostrarles cómo enfrentarlas. Todas las decisiones tienen sus consecuencias. Equivocarse no está mal; del error se aprende", concluye la experta.

Desde la medicina

ARGUMENTOS. Qué sabemos sobre las vacunas en niños y jóvenes y porqué es clave que se vacunen. ARCHIVO LA GACETA

Pero más allá de la falta de pronunciamiento de la OMS, los papás no están solos. La Sociedad Argentina de Pediatría ya se ha dado a conocer su postura, en la que recomienda la vacunación y los pediatras consultados, en una inmensa mayoría, se han expresado a favor. En total, son cerca de 5,5 millones los niños argentinos de entre tres y 11 años que pueden recibir la vacuna Sinopharm contra el coronavirus. "La inquietud de los padres es compartida por la comunidad médica", reconoce a LA GACETA el doctor Gustavo Costilla Campero, infectólogo y jefe del Servicio de Infectología del Hospital Padilla, de esta provincia. No obstante, enseguida proporciona algunos de los motivos que llevan a él y a sus colegas a recomendar la vacunación. Primero, aclara que sí hay un riesgo de que los niños se enfermen de gravedad al infectarse, aunque en menor proporción que en relación a los adultos. "Y ese riesgo se puede reducir, simplemente, con las vacunas", razona. Segundo, la vacunación en niños y en adolescentes servirá para frenar probables olas de contagio, especialmente de nuevas variantes como delta. Y en tercer lugar, un mayor porcentaje de población vacunada garantiza una disminución de fallecimientos adicionales en mayores de 60 años, enumera.

VACUNACIÓN A ADOLESCENTES EN TUCUMÁN. Actualmente, en la provincia se está vacunando desde los 13 años en adelante. El lunes arranca la franja de 12 años. FOTO PRENSA SIPROSA

Pero, ¿es válido vacunar a un niño para evitar que infecte a otras personas? ¿Puede haber algún riesgo para los chicos? El médico reitera el principal argumento de los expertos: que inmunizar a los menores ayudará a interrumpir las cadenas de transmisión y contener al virus. Pero aclara que no se trata de proteger a los adultos, únicamente. Sino que los niños también pueden enfermar de gravedad, repite. "Cada 2.000 niños vacunados, se evita una internación en ese grupo de edad", precisa. Incluso afirma que hay muchísimas infecciones confirmadas en menores. Y que aquellos con enfermedades de base y los bebés de menos de un año son los más susceptibles.

EN EL NODO. Una fila de jóvenes ya fueron inoculados y sostienen el algodón en su hombro, mientras en la otra fila esperan su turno. LA GACETA / FOTOS DE FRANCO VERA

Además, menciona la existencia del síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico post covid, que es una afección grave cuyo desenlace puede ser mortal. Con respecto al empleo de Sinopharm, el infectólogo explica que los datos recabados en ensayos de fases I y II sobre seguridad (eventos adversos) e inmunogenicidad (eficacia) resultan muy tranquilizadores.

EVIDENCIAS CIENTIFICAS. El sistema inmunológico de los niños está repleto de células que no han detectado patógenos, por lo que tienden a producir una fuerte respuesta inmunitaria a las vacunas. ARCHIVO LA GACETA

El doctor Jorge Tazar -médico cardiólogo, doctor en medicina y ex presidente de la Sociedad de Cardiología de Tucumán- contesta a este diario que el riesgo de que se produzca una miocarditis después de la vacunación (uno de los efectos adversos reportados con Pfizer, principalmente en adultos jóvenes de sexo masculino), existe. No obstante, los casos son muy poco frecuentes. "Debemos vacunarnos con la convicción necesaria de que, puestos en la balanza, los beneficios superan a los riesgos. Todas las vacunas tienen efectos adversos".

El doctor Guido Torres Busquets, especialista en cuidados intensivos pediátricos, dice que Sinopharm es una muy buena vacuna. "Utiliza una tecnología conocida, la de virus inactivado, que es similar a otras que se aplican en niños hace mucho tiempo. En general, estas vacunas son seguras", acota.

La doctora Marcela Djivelekian plantea que, teniendo en cuenta las mutaciones que ha ido presentando este virus, el grupo etáreo pediátrico sería ahora el de mayor riesgo. "Los menores pueden convertirse en reservorios virales", entiende la especialista en pediatría, médica de planta del Hospital de Niños y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

A su turno, la pediatra y neumonóloga infantil Nora Mamaní recuerda que un par de años atrás, cuando apareció la vacuna contra la gripe A, también hubo desconfianza. "El temor de los padres resulta comprensible: por lo general, las investigaciones de las vacunas duran entre cinco y 10 años. Pero en estos casi 20 meses de pandemia, hemos visto fases de estudio veloces. No tenemos respuestas a largo plazo, pero sí muchos equipos científicos trabajando en lo mismo y viendo qué hacer. No debemos tenerle miedo a los efectos adversos", finaliza.

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