
Las promesas de paz y respeto a las libertades que hicieron los comandantes talibanes no tienen mucho crédito. El martes dijeron que no se vengarán de sus viejos enemigos y respetarán los derechos de las mujeres en el marco de la ley islámica. Ayer, abrieron fuego contra una protesta y mataron a tres personas en la ciudad de Jalalabad, a unos 150 kilómetros de la capital, en la ruta principal hacia Pakistán. Los testigos dijeron que los decesos en Jalalabad ocurrieron cuando residentes locales intentaron izar la bandera nacional afgana en una plaza de la ciudad, en el aniversario de cuando Afganistán se independizó del Imperio Británico.
Miles de afganos, muchos de los cuales ayudaron a las fuerzas extranjeras apoyadas por Estados Unidos durante dos décadas, están desesperados por salir del país y la gente seguía ayer acudiendo en masa al aeropuerto de Kabul. (Reuters)







