La vida de las afganas vuelve a ser un infierno

Un grupo de talibanes asesinó a una mujer que se negó a usar el atuendo que le cubre la cara. A varias les negaron el ingreso al trabajo.

La vida de las afganas vuelve a ser un infierno
19 Agosto 2021

KABUL, Afganistán.- No duraron ni 24 horas las promesas de los talibanes acerca de que las mujeres tendrán derechos “en el marco de la ley islámica” en Afganistán. El mismo día en que un portavoz talibán anunciaba que se “respetarían los derechos de las mujeres bajo la doctrina islámica”, medios de comunicación internacionales reportaron el asesinato en la calle de una mujer en Taloqan, provincia de Takhar, por salir con ropa colorida y sin burka.

La mujer, quien se habría negado a cubrirse el pelo y el rostro, fue detenida en la calle. En las imágenes que compartió la cadena estadounidense Fox News, se ve el cuerpo de la mujer en el piso, rodeado por sus familiares. La ciudad, sumida en el terror, es patrullada por hombres armados que van sacando las banderas nacionales, pintando de blanco monumentos y borrando imágenes de mujeres de publicidades exteriores, entre otras medidas.

La presentadora de un informativo afgano contó que, cuando fue a su puesto de trabajo, como de habitual, no la dejaron entrar. En un video, contó que cuenta que ni siquiera con el hijab puesto y su tarjeta de identificación le permitieron el acceso: “Me dijeron: ‘El régimen ha cambiado, vete a casa’”.

En la ciudad de Kandahar, prohibieron el acceso a varias trabajadoras de un banco. En Herat, impidieron que las mujeres ingresen a la universidad.

Tampoco parecen dispuestos a cumplir, más allá de lo que digan sus jefes, la promesa de respetar los derechos políticos de las mujeres. Varios grupos respondieron con risas tras escuchar la pregunta de una periodista acerca de si aceptarían que las mujeres puedan votar.

Residentes de Kabul contaron que llevan varios días sin ver a ninguna niña en la calle y circulan muchos videos donde piden ayuda a la comunidad internacional. Una de las últimas en hacerlo es la deportista paralímpica afgana Zakia Khudadadi, que reclama ayuda para poder participar en los juegos paralímpicos de Tokio.

La cineasta afgana Sahraa Karimi contó que tuvo que huir de Kabul con ayuda de funcionarios de Ucrania y de Turquía.

Karimi, la primera mujer en dirigir la Organización del Cine Afgano, pudo salir junto a sus hermanos y sus sobrinas, en medio del caos en el aeropuerto de Kabul. “Dejo mi casa, dejo mi auto, dejo mi dinero. Me llevo a mi familia”, dijo.

La joven de 36 años advirtió que el regreso del régimen talibán, estrangulará la industria cinematográfica y los derechos de las mujeres. “No apoyan el arte, no valoran la cultura y nunca apoyarán este tipo de cosas”, dijo Karimi. “Tienen miedo de las mujeres educadas e independientes”, añadió. Quieren que las mujeres estén “ocultas e invisibles”, insistió.

En su primera comparecencia pública luego de tomar el poder, los comandantes dijeron que respetarán los derechos de las mujeres “en el marco de la ley islámica”. Ayer, un alto dirigente talibán informó que el papel de las mujeres y qué podrán hacer y qué no lo decidirá un consejo de eruditos islámicos. (Reuters)

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