Las normas de un oficio

(Del prólogo a "Tesis, monografías e informes. Nuevas normas y técnicas de investigación y redacción", por Mirta Botta, Biblos, Buenos Aires).

17 Junio 2002
"Una de las consecuencias es que los jóvenes estudiantes, objetivo principal de la preocupación de Mirta Botta, leen... de otra manera. Menos libro, más artículos periodísticos, más papers bajados de Internet, más mensajes por e-mail, más relatos por imágenes. Pero las lecturas son menos sistemáticas, es más difícil aprender a citar trabajos cuando no se tiene claro si están publicados, porque su forma material no permite saberlo. En consecuencia también presenta dificultades nuevas aprender a ficharlos, a registrarlos. Otra de las consecuencias es que el aprendizaje normativo sobre cómo escribir según de qué producto se trata se hace más laxo. He verificado estos últimos años en mi tarea docente que una proporción importante de mis alumnos de grado, del último tercio de la carrera, citan mal... o no citan. No pueden distinguir entre parafrasear el pensamiento de un autor y citarlo textualmente; no remiten al lugar exacto del que han sacado una idea, un concepto. Incide también en este resultado la larga decadencia de los niveles educativos formales en la Argentina a partir de la escuela primaria, pero sobre todo del colegio secundario, sumado al deterioro de las condiciones de la enseñanza universitaria -masividad por un lado, bajísimos salarios docentes por el otro-, todo lo cual ha dado como resultado menos rigor en los niveles de exigencia formativa de los estudiantes y de muchos docentes. Desde mi experiencia, observo menos entrenamiento en la expresión oral y escrita. Los estudiantes se expresan peor y escriben menos.
En este punto, el trabajo de Mirta Botta nos recuerda que la docencia, la investigación, la producción escrita son un oficio, que todo oficio tiene sus normas y sus saberes, que apartarse despreocupadamente de ellos no mejora el producto. Si uno se pregunta cuál es su aporte central, la respuesta es inmediata: es sobre todo un trabajo útil, una obra de consulta, de esas que conviene tener a mano, cerca del escritorio. Yo misma leyéndola actualicé varias nociones aprendidas en otro tiempo y que han cambiado con los avances tecnológicos, con los listados bibliográficos bajados de Internet, con la proliferación de los trabajos de varios autores, con los productos colectivos, de equipos de investigación.Mirta no tiene sólo una cabeza sistemática: es también una investigadora, y una lectora inteligente. Entonces no se olvida de recomendarnos cosas que los científicos sociales solemos no recordar al momento de publicar nuestros trabajos, pero que valoramos cuando otros lo hacen. Registro en primer término el uso de mapas para los datos que manejamos o producimos. Instrumentos que jamás olvidarían un geógrafo o un arquitecto. Y que unifican nuestros hallazgos en una dimensión de la realidad que nos vincula a otras disciplinas poco frecuentadas, porque los usos, las costumbres del pensamiento universitario nos mantienen separados. En segundo término registro la recomendación acerca del lugar que deben ocupar los cuadros o las ilustraciones: intercalados en el texto, ubicados en el lugar que la secuencia lógica del razonamiento indica y necesita. La incomodidad que todos hemos experimentado alguna vez cuando debemos tener varias marcas simultáneas en un texto para ir y volver desde el lugar en que han sido ubicados aquellos instrumentos implica una recomendación a los editores, con quienes muchos de nosotros hemos discutido alguna vez este tema. Finalmente deseo destacar algo que Mirta Botta nos recomienda al final de cada capítulo: no olvidar la belleza del lenguaje".

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