Soledad y aislamiento son dos cosas diferentes - LA GACETA Tucumán

Soledad y aislamiento son dos cosas diferentes

Los psicólogos están viendo cada vez más pacientes que sufren la falta de contacto físico.

18 May 2021
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MÁS QUE ESTAR SOLO. La soledad se vive como una emoción complicada.

¿Cuánto pueden sobrevivir los seres humanos encerradas y sin compañía? A más de un año de la pandemia por coronavirus y después de lo largos confinamientos, los especialistas en salud mental están preocupados por el aumento del número de personas que se sienten solas, especialmente jóvenes y adultos mayores o aquellos que por tener comorbilidades no pueden salir, cuenta la licenciada Paola Brito, presidenta de la ONG Psicologías Sin Fronteras y docente de la Facultad de Psicología de la UNT.

Estar todo el tiempo en casa tiene consecuencias negativas para nuestro bienestar. Puede causar desde ansiedad hasta insomnio. Otros efectos son: temor, desgano, desmotivación de estar con otra persona, describe Brito. “La soledad genera más soledad. Uno lo ve, por ejemplo. en los chicos que ahora van a la escuela pero en los recreos se aíslan. O los adolescentes que no quieren salir de sus habitaciones”, resalta.

“La falta de contacto físico también puede impactar en las emociones; la falta de un abrazo o una caricia. A quienes no pueden salir o están saliendo muy poco les recomendamos que tengan una mascota. Estar acompañados por un ser vivo y tener ese contacto afectivo marca la diferencia”, explica Brito.

Los efectos de la angustia pueden verse también en las conductas: algunos comen mucho, otros dejan de comer, hay quienes tienen crisis de llanto, dolores de cabeza, ataques de pánico o se vuelven hipersensibles

La soledad es más que estar solo. Es una emoción complicada. Soledad y aislamiento son cosas diferentes, plantea. “No se trata solo de una cuestión física. Estar en soledad y no hacer ninguna actividad complica más las cosas. Hay distintas formas de transitar este sentimiento. Hacer algo para otros, aunque uno esté solo, cambia todo. Por ejemplo, tejer una manta o pintar para alguien –aunque sea un extraño- ya nos pone en conexión con otros”, remarca.

“En las consultas vemos mucha gente que sufre la soledad. Algunos adultos mayores ven la cosa con más dolor, piensan que se quedarán aislados e inmóviles como una planta, esperando la muerte”, detalla.

Si la soledad interfiere con la rutina de una persona, si está deprimida o si está pensando en hacerse daño debe pedir ayuda a los profesionales de salud mental cuando antes, explica Brito. ¿Qué cosas son fundamentales para enfrentar la soledad? “Tener un proyecto es esencial. Con la pandemia muchas iniciativas se cayeron. Pero hay que tratar de mantener las ganas de hacer algo, de llevar adelante un sueño, de no perder las esperanzas de que esto va a pasar y uno puede retomar sus proyectos. No fijarse en lo que no tengo y en lo que perdí. Ver qué puedo hacer con lo que sí tengo, y cuáles son las alternativas”, plantea.

Llamar a un amigo o familiar, enviar un mensaje de texto, dejar un regalo, darle ayuda a alguien que lo necesita por más que sea un desconocido. Todo eso fortalece los lazos sociales, y a su vez conduce a menos soledad.

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