Buscan a “Spiri” Díaz, el testigo clave - LA GACETA Tucumán

Buscan a “Spiri” Díaz, el testigo clave

El juez Moeykens resolvió que la Policía se encargue de buscarlo de manera urgente.

08 May 2021
1

VÍNCULOS. “Spiri” Díaz fue miembro de la barra de San Martín.

“Pretendo que el señor (Fabián ‘Spiri’) Díaz sea ubicado para que pueda realizar mi tarea. No se lo pudo encontrar en los últimos días para que esté presente en la audiencia. Si hubiera estado, se habrían aclarado y resuelto varias situaciones”, explicó la defensora Teresita Mendilaharzu que patrocina al testigo clave de la causa.

Mendilaharzu también relató algunas situaciones extrañas que surgieron cuando analizó la causa. “En 2015 se citó a todas las partes para que comenzaran a ofrecer las pruebas para el debate; pero a Díaz, la notificación le llegó tres años después. Hasta el momento no conocemos los motivos”, señaló.

La defensora oficial señaló que al testigo e imputado de la causa se lo buscó sin éxito en su casa y en Alderetes, donde supuestamente podría estar residiendo. “Hasta llamé al penal de Villa Urquiza para determinar si estaba privado de su libertad y me dijeron que no y tampoco pude determinar si está alojado en alguna comisaría”, informó. El juez Federico Moeykens resolvió enviar un oficio al jefe de Policía para ubicar a “Spiri”. Si no llegara a presentarse por su propia voluntad, corre riesgo de ser declarado en rebeldía, situación que podría derivar hasta en su detención.

Díaz es la pieza clave del caso, ya que con su declaración la fiscala Adriana Giannoni basó las imputaciones. “Spiri” no es un desconocido. Durante mucho tiempo ocupó un lugar en la barra brava de San Martín, donde según dijeron, lo expulsaron por los problemas legales que tenía. “Era un ‘moquero’ y se vivía mandando macanas”, aseguró un viejo referente de la hinchada Santa.

Díaz vivió casi toda su vida en una humilde casa ubicada en la esquina del pasaje Matienzo y Bolívar, al frente del estadio de La Ciudadela. En esa vivienda asesinaron a su madre, Lilia Elvira Pérez, la misma que lo acompañó a denunciar a los miembros del Clan Ale de haber presionado para que se hiciera cargo del crimen de Cabrera.

El testigo tuvo una extraña relación con los miembros del Clan Ale. Él, con 27 años, estuvo con los dos imputados del crimen de Cabrera, los dos 10 años menores que él.

Pese a que con su declaración complicó procesalmente a E.S.A por haberlo individualizado en el homicidio, nueve años después volvió a ser detenido junto al hermano del acusado por otro hecho. En este caso se trató de un abuso sexual contra una joven a la que habrían drogado para vulnerarla. Esa causa ya fue elevada a juicio por la fiscala María del Carmen Reuter.

Comentarios