Un paro docente y problemas edilicios amenazan el inicio de las clases presenciales - LA GACETA Tucumán

Un paro docente y problemas edilicios amenazan el inicio de las clases presenciales

Algunas escuelas iniciarán el ciclo solo en forma virtual. Docentes privados y estatales hacen paro.

27 Feb 2021 Por Magena Valentié

En las escuelas públicas de Tucumán todo sucede al mismo tiempo, como en realidades superpuestas: las inscripciones, las capacitaciones, la llegada de los elementos de bioseguridad y de los fondos para la compra de insumos, la limpieza de los locales, las reparaciones de los edificios, la elaboración de informes sobre la necesidad de obras y las clases de apoyo a los chicos que tienen que rendir. Todo debe confluir en el inicio del ciclo lectivo 2021, en forma cuidada y escalonada. Los niveles inicial y primario comenzarán las clases presenciales el lunes, y los secundarios lo harán el lunes siguiente.

¿Están preparadas todas las escuelas para abrir sus puertas y cumplir el protocolo aprobado el miércoles por el COE? Según un sondeo de LA GACETA no todas podrán hacerlo en las fechas previstas. La falta de personal auxiliar (a pesar del anunciado nombramiento de 251 cargos) y las obras de reparación de los edificios escolares que aún continúan o que todavía no se iniciaron, podrían obligar a muchos directores a posponer el inicio de la presencialidad. Las clases, de todas formas, comenzarían de modo virtual. Los problemas de agua (por rotura o robo de tanques) y falta de sanitarios son los más determinantes a la hora de prorrogar la concurrencia de los chicos a las aulas. La mayoría de las escuelas permaneció cerrada (a excepción de las que tienen comedor), con poco o nulo mantenimiento, en 2020.

Hasta ayer en Alberdi cinco escuelas primarias seguían en reparaciones y no iban a poder terminar hasta el lunes. En Yerba Buena, la escuela República de Italia no comenzará por falta de personal auxiliar y la Escuela Reconquista lo hará después del jueves porque depende de la limpieza del tanque, por citar algunos ejemplos. En alta montaña los problemas se multiplican.

ESCUELAS EN PÉSIMO ESTADO. Imágenes que padres y docentes acercaron a los legisladores radicales para exponer el estado en que se encontraban después de un año cerradas por la pandemia.

Una supervisora, que pide reserva de su nombre, dice que “muchos directores tienen temor de arriesgarse a iniciar las clases si las escuelas no están en perfecto estado. Sobre todo después de leer la resolución n° 27 del COE sobre la aprobación del protocolo general para el retorno seguro a clases presenciales en el sistema educativo”. El artículo 2° dice que “el cumplimiento de los procedimientos previstos en los protocolos aprobados es exclusiva responsabilidad de los ejecutantes, quienes, además, deberán tomar los recaudos necesarios para garantizar, en cada caso, el cumplimiento de medidas de distanciamiento social e higiene y seguridad”. “Esto obliga a los directores a pensar dos veces en abrir una escuela, sobre todo si los insumos de bioseguridad son exiguos”, dice otra supervisora. Señala que “una escuela con 1.300 alumnos recibe del Ministerio un kit de bioseguridad con 4 bidones de jabón líquido, 4 de lavandina y 4 de alcohol al 70%, dos pares de guantes, tres paquetes de bolsas de basura de 10 unidades, tres paños absorbentes y tres dispenser de alcohol. ¿Para cuántos días le alcanza?”, se pregunta. Y remata que $28.000 anuales para aprestamiento para sirven para mucho.

Como detalle final, es posible que muchos docentes no se presenten a trabajar el lunes. Sadop (docentes privados) realizará un paro de 24 horas y la Mesa de Coordinación de la Unidad Docente realizará otro de 48 horas. No están de acuerdo con el resultado de las paritarias docentes (ver nota aparte). El combo de escuelas en mal estado y malestar de la docencia pueden llegar a confluir en un inicio de clases 2021 más formal que literal.

Chicos con discapacidad siguen sin local escolar: clamor de los padres de la escuela “Niño Jesús”

Desde hace dos años la escuela especial “Niño Jesús”, para chicos con discapacidad mental, deambula de un lado al otro, en lugares prestados desde que cerró la sede donde funcionaba en Buenos Aires entre Bolívar y Rondeau por el mal estado del edificio. “En 2019 el turno tarde funcionaba en el instituto Árabe, donde alquilaba el gobierno, y el de la mañana en la escuela Braille. Pero ya no damos más, nuestros hijos necesitan volver a la presencialidad”, dice Verónica Pérez. “El equipo docente que atiende a mi hijo es excelente, pero necesitamos un edificio. Supuestamente iban a remodelar el edificio pero lo cerraron hace dos años. Ya vamos por el tercer año sin lugar. Y ahora nos avisan que las clases van a ser virtuales porque seguimos sin sede, dice Verónica al borde de la desesperación. Ivana Espergin es mamá de tres niños con autismo. “Para nosotros esto es tremendo, los chicos con este tipo de trastorno necesitan el contacto y ser atendidos por un docente, ya no podemos seguir en la virtualidad”, dice.

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