“Declaren y prueben cómo yo pago jueces”, afirmó la madre de Álvaro Quiroga

“Declaren y prueben cómo yo pago jueces”, afirmó la madre de Álvaro Quiroga

La madre del principal acusado por homicidio sostiene que su hijo padece una enfermedad mental y que a ella la están calumniando.

“ME CANSÉ DE ESTA INJUSTICIA”. Lucía Haddad, la madre de Álvaro Quiroga, respondió a las acusaciones. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio “ME CANSÉ DE ESTA INJUSTICIA”. Lucía Haddad, la madre de Álvaro Quiroga, respondió a las acusaciones. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio

Lucía Haddad, la madre de Álvaro Quiroga, rompió el silencio y señaló que apuntaron “injustificadamente” contra ella luego de que su hijo fuera acusado por el homicidio de Marcos Montenegro, a quien asesinaron de una puñalada el 16 de enero.

-¿Por qué decidió hablar públicamente?

-Decido hablar porque me cansé de las injusticias. Antes que nada, me solidarizo con la familia del fallecido: yo nunca los ataqué. Sepan que siempre fui la peor jueza de mi hijo, que es un enfermo, no es que yo lo haga pasar como tal. Tiene miles de certificados médicos anteriores al hecho y millones de internaciones en Buenos Aires. Estoy molesta de que hayan cometido el atropello de ir a mi domicilio a allanarme: ¿de qué se me acusa? Tengo 40 años de servicio, una foja intachable y nunca usé el nombre de la Dirección de Rentas de la Provincia ni de la jefa de Control Vehicular para comprar jueces. Todos los que hablan así que comprueben si alguna vez hice tal cosa. Sepan, además, que a mi cargo me lo gané: no es político. Nadie puede decirme corrupta. Hoy estoy sufriendo amenazas por teléfono y sufro que mi otro hijo se haya tenido que ir de la provincia porque ya no soporta esto. Sufro que dos indigentes me hayan querido amenazar en un bar. Álvaro es un chico que tiene un certificado nacional de discapacidad y no pueden decir que yo lo haya sacado ahora.

-¿Cuándo empezaron estas acusaciones?

-Hace un tiempo Álvaro tuvo un problema con un bolichero: a esa persona la acuso de estar detrás de toda esta difamación. Esa causa ya se va a juicio oral. Lo imputaron hasta al dueño porque casi lo matan. Fui a pedir auxilio a la Justicia Civil, a la jueza Valeria Brand, a quien también considero responsable de lo que está pasando. Fui a suplicarle y ella me faltó el respeto: por eso la denuncié ante la Corte Suprema. Ya entonces se llevaban a un psiquiátrico a mi hijo. En el Subsidio de Salud hay un expediente con todos los lugares en los que estuvo Álvaro y con todos los medicamentos que yo compraba mensualmente. Hoy quiero saber quién intervino para que a mi hijo lo mandaran a la peor de las comisarías; le rompieran una mano y duerma en el piso de un lugar lleno de alacranes. Se pidió una junta médica del Obarrio y estoy segura de que los médicos tienen terror por la presión que hay, como ya ocurrió antes. La jueza Brand se negó a internarlo en ese momento y podrá decir que actuó bajo opinión médica, pero todos sabemos la presión que había. Nunca lo apañé. Fui la primera en perseguirlo cuando él cometía algo indebido. Lo corrí de la casa y llegó a dormir bajo un puente. A la Policía le decía dónde buscarlo. Acompañé al CERO a que le rompan la puerta de la casa para que lo aprehendieran porque quiero curarlo y porque por su enfermedad hizo desastres en cinco departamentos: ¿me quieren decir que él es una persona normal? Ahora, por esta nueva causa, suspendieron por tercera vez la junta médica porque saben que hay un expediente anterior.

-¿Qué pasó entre Quiroga y su ex pareja?

-La madre de la hija de Álvaro sale a hablar de 17 causas. Me duele que no cuente cómo las ayudé a ella y a su niña. ¿Por qué no habla de que les di un techo, les hacía depósitos y miles de otras cosas? ¿Por qué no habla de que yo buscaba a su hija para sacarla y que no destruyeran su salud mental? De nada me arrepiento, pero, en lugar de mencionar esas cosas, esta mujer habla y dice que yo arreglo causas con plata. Que declare y que demuestre cómo es que yo compro a los jueces. Hay gente a la que ni conozco que dice que soy delincuente. Arruinaron mi vida personal, me enfermaron e hicieron que algunos familiares ya no me hablen. El daño y el perjuicio que me hicieron es enorme. Cuando me enteré de que los vecinos del edificio escuchaban gritos de esta chica que convivía con él yo misma fui a denunciarlo. ¿Qué hizo entonces ella? Negó a muerte todo.

-¿Cuál es el diagnóstico de salud de Quiroga?

-Tiene un trastorno antisocial de la personalidad agravado por sustancias tóxicas. Pedí miles de veces que lo internaran. La Justicia me negó ayuda para que mi hijo se restablezca. Yo lo interné en todos lados y eso consta en su expediente médico. Esa es la prueba de cómo yo luché para que se curara. Lo quería una persona de bien y siempre luché por eso.

-¿Alguna vez él la atacó?

- Cuando me quería amenazar yo lo denunciaba en la Justicia. No iba a ser una madre golpeada y que se callara todo.

-¿Sobre el crimen qué puede decir?

-Lamento profundamente la muerte que hubo, nada lo justifica. Eso sí, averigüemos qué había de por medio: ¿robos? ¿drogas? Que la otra parte se ponga de acuerdo también si es que Álvaro metió la mano desde la ventana o si se metió a la casa. Además, Álvaro no es una persona que saldría corriendo si no ve que le sacan un arma. Él me llamó y me dijo que todo lo que había pasado era porque habían ido a su casa a robarle. En los últimos días él me había contado que había gente que lo encontraba en el centro y le apuntaba. No sé si fue un tema de droga o de plata que habían robado, y no lo sé porque estoy lejos de ese mundo. No tengo ni idea de lo que pasó esa noche. Yo estaba en San Pedro cuando me llamaron y me dijeron lo que había ocurrido. Era tanta mi indignación que respondí que lo defendieran los defensores oficiales porque yo ya estaba harta.

-¿Considera que Álvaro es peligroso?

-Totalmente. Es peligroso para sí mismo y para terceros. Si él no recibe una medicación adecuada es complicado. Hay que hacerle análisis de sangre cada 10 días. Yo le mandaba 10 medicamentos a una fundación donde se internó y eso también consta. No debe estar en un psiquiátrico, porque ahí los dopan, los tienen tres meses y, después, los sueltan. Él tiene que estar en una comunidad donde permanezca medicado con psiquiatras y psicólogos.

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