CIRCUITO PARA ENTRAR. En el cine Atlas de Las Termas de Río Hondo se cumplen todas las medidas sanitarias.
“El cine ha muerto” es una frase recurrente. Se la escuchó cuando surgió la televisión, cuando nacieron las reproductoras domésticas de video y cuando el cable inundó las casas. Esta vez la amenaza surge de las entrañas mismas de la propia industria, con el anuncio de las grandes compañías de que los futuros estrenos de las principales producciones se verán por las plataformas de streaming y, eventualmente, en forma simultánea en las salas.
De este modo, la experiencia de poder ver en pantalla grande el filme esperado entra en duda. Tampoco hay precisiones sobre si las plataformas incluirán los estrenos dentro de su abono general (como está pasando actualmente con “Soul” en Disney+, por ejemplo) o si se cobrará un extra por separado para acceder a esa película, como ocurre en DirecTV.
La irrupción de la pandemia golpeó de lleno al sector, más allá del forzado cierre de las salas para evitar contagios (sin anuncio de reapertura, por lo menos en Tucumán). A criterio de los especialistas, aceleró una decisión que estaba tomada por las empresas que dominan el sector pero que no decidían dar ese paso. Las consecuencias son múltiples, y van desde lo comercial hasta lo estético, como se evidencia en este informe.
El dueño de los cines Atlas (su sala ya está en funcionamiento en Las Termas de Río Hondo -ver “Dos películas...”), Roberto Abdenur, es categórico: la decisión de estrenar en pantalla chica los títulos más taquilleros implica “una competencia desleal”.
“Es un golpe más que recibimos, una noticia muy dura. Hasta el momento, Warner fue la primera que lo informó, y al parecer es teniendo en cuenta que la capacidad de las salas estará restringida. Pero si ellos lo hacen, las otras grandes empresas también, porque los números de sus ingresos no serán los mismos que antes en 2021. Buscan tener un recupero de sus gastos más rápido, pero nos castiga a los que somos exhibidores. Lo mismo, quien quiera ver todo lo nuevo, tendría que pagar abonos a las distintas plataformas, lo que aumenta los costos”, asegura.
Abdenur remarca que “hay gente que va a aceptar ver las películas en su casa y otras que querrán mantener la magia del cine”, pero sabe que la normalización de la asistencia del público a las salas será lenta, “por más que se vacune a toda la población del mundo; no hay solución mágica y el aforo seguirá limitados; el distanciamiento y los cuidados continuarán vigentes por buen tiempo”.
El empresario reconoce que esas limitaciones sanitarias afectan (y afectarán cuando el Comité Operativo de Emergencia tucumano habilite sus salas en la provincia) de lleno su rentabilidad durante, calcula, todo el próximo año. En el pasado, la venta de snacks en los kioskos de los cines salvaron la caída en la asistencia de público; a futuro, si bien se mantiene ese servicio, si la gente opta por quedarse en la casa para ver los filmes, todo se oscurece aún más.
Por el momento, y se supone que hasta febrero o marzo, aunque las salas reabran no habrá estrenos de importancia, que los administra la distribuidora de las películas, no los exhibidores (en los hechos, son el último eslabón de la cadena). Los filmes que se exhiben actualmente son reposiciones o ya han tenido su paso por el cable o el streaming. “Nos necesitamos con los distribuidores, somos socios en todo el mundo: ellos ponen las películas y nosotros, las salas, pero no nos tratan como corresponde”, se queja.
Pero el panorama excede lo comercial y avanza sobre lo estético, como advierte el director Juan Pablo Di Bitonto, radicado en Tucumán, quien resalta que la percepción de la imagen en pantalla grande tiene un nivel de definición de la que carece la chica. Por esto, un realizador podría decidir cambiar su encuadre para adecuarlo al espacio reducido.
No todo es negativo. Tanto Di Bitonto como Agustín Toscano advierten que la decisión de que los grandes tanques de Hollywood vayan directamente al on line les dejará espacio a las producciones independientes, el territorio en el cual ellos se mueven.










