Hay que proteger a las cinematografías regionales

Por Agustín Toscano - director de "El motoarrebatador".

Película El Motoarrebatador (2018) Película El Motoarrebatador (2018)
27 Diciembre 2020

Desde hace muchos años las salas de cine tomaron un giro como parte de un shopping, parecidas a los patios de juegos u otro atractivo. Su misión era llevar gente a esos lugares y la mayoría de las películas que se pasaban no eran de mi interés. Si hablamos culturalmente del cine que a mí me atrae, habían perdido la batalla hacía mucho. Estrenar por streaming es parte de la evolución de los hábitos de consumo.

A los que hacemos un cine más pequeño, con menos recursos y medios para difundirnos, nos conviene que exista la simultaneidad entre las salas y las plataformas porque nuestras películas estaban teniendo muy poco espacio para proyectarse, con nula publicidad y promoción. Estabamos con números muy bajos de público, lo que nos condenaba a un lugar marginal.

Todas las formas tecnológicas que sirven para llegar a más espectadores, funcionan. En lo personal, me encanta ir a ver cine en el cine: voy a salas, a los festivales, pero también veo muchísimo en mi computadora o en los medios qe están a mi alcance, todo es válido. Una cosa no viene a matar ni a callar a la otra.

Mi necesidad es que existan espacios diferentes a los habituales, que no tengan la misión de vender un producto igual a muchos otros, sino lugares específicos, como museos para el cine. Hay muchas salas y centros culturales en el país con esta misión, y deberían ser más amplios, para que alojen a esas películas que no tienen un futuro ni siquiera en las plataformas importantes o en las multisalas, para que allí puedan encontrarse con ese público que no es multitudinario pero que anda buscando otro tipo de consumo cultural, desinteresado de lo que hagan los grandes estiudios.

Hay que proteger a las cinematografías regionales como forma de que se vea la cultura de la humanidad y no solamente el fragmento que decida mostrar y promocionar EEUU. Me interesan las decisiones estatales de conservar, mantener y subsidiar lo realizado en cada lugar, con espacios virtuales y reales para llegar a la gente, como Cine.ar, Retina Latina o los Espacios Incaa. Pienso en la conservación de la cultura propia y en olvidarnos de lo que venden entradas cada fin de semana con desleales medios de promoción.

No hay que pensar el cine como un negocio o como la industria del entretenimiento, sino verlo como un arte.

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