Atlético sufrió una serie de eventos desafortunados

Pequeños grandes errores (propios y ajenos) dejaron sin nada al “Decano” en su regreso a la actividad oficial.

30 Oct 2020 Por Nicolás Iriarte

Qué hubiese pasado si: Cristian Ferreyra no cobraba un penal inexistente en contra de Atlético; si Sebastián Sosa ponía sus manos un segundo más tarde tras el remate de Lucas Melano; si Javier Toledo tenía calibrada su mira unos centímetros más hacia el arco o si Ramiro Carrera no se hacía expulsar tontamente. ¿Vale la pena preguntarse esto después de la derrota 0-1 de Atlético en su regreso al fútbol? ¿O directamente nos abocamos a lo que sí terminó pasando? Porque en definitiva ninguna de las situaciones potenciales comentadas sucedieron en la realidad y el equipo de Ricardo Zielinski se fue derrotado de Avellaneda en el inicio de la serie de 16vos. de final de la Sudamericana.

De haberse cumplido uno solo, estaríamos hablando de otro partido. Presos del efecto mariposa, se hace imposible controlar el pasado alterando detalles por más mínimos que sean. Pero no importa, contestemos las preguntas.

Si el árbitro no se equivocaba en esa jugada, a Independiente le hubiese costado abrir el marcador. Es cierto que con la ventaja llegó con más facilidades en el complemento pero esa primera etapa fue claramente favorable a Atlético.

También es cierto que el gol despertó al “Decano” que estuvo a punto de empatar en tres clarísimas oportunidades. Lo cual nos lleva al segundo supuesto: si Sosa, una de las figuras, ponía sus manos un segundo más tarde Melano hubiese marcado su primer gol en Atlético que hubiese vuelto a convertir de visitante por copas luego de más de dos años. La racha, lamentablemente se mantiene.

Si Toledo hubiese tenido un buen día también hubiésemos estado hablando de otro partido: después de la de Melano, el cordobés tuvo dos mano a mano claros para romper con el maleficio de los goles fuera de casa y ejecutó mal: en la primera le pegó muy abajo y la pelota se fue por arriba y en la segunda, eligió pegarle de zurda cuando la jugada estaba prácticamente perfilado para su derecha.

El siguiente potencial, aunque no se trate de un gol errado, es el más doloroso: si Carrera no se ganaba dos amarillas tan infantilmente, la historia hubiese sido otra. El volante, que sorpresivamente jugó de titular en lugar de Leonardo Heredia, tiró por la borda el buen momento que acarreaba Atlético en la mitad del partido. El equipo venía de acosar al “Rojo” en su propia área y al comenzar el segundo tiempo, quedó con uno menos. Carrera obligó al equipo a cambiar su forma de juego y su esencia. Un pecado mortal para una serie eliminatoria de dos partidos.

Otro supuesto: Si Nicolás Aguirre y Cristian Erbes no se lesionaban justo antes de este partido le hubiesen dado experiencia y calidad a un medio campo que igualmente se la bancó: el partido de Franco Mussis fue bueno en su debut y jugando por primera vez al lado de Guillermo Acosta.

Lo que sí pasó fue que Silvio Romero convirtió el penal y en la segunda etapa, con la ventaja en el marcador y en la cancha, no pudo ampliar esa brecha que demandaba la situación. Allí pareció compensar algo del malestar Atlético que mereció largamente el empate y quién sabe, qué más hubiese hecho si se daban alguno de los supuestos. Lo mejor ahora -una vez contestados y conscientes de lo que son capaces de hacer- será dejarlos atrás y pensar en lo que sí puede hacer en la revancha.

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