Una familia destruida por el odio y la venganza

Dos mujeres muertas, dos casas incendiadas.

29 Sep 2020
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Barrio Juan XXIII, también conocido como La Bombilla. ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO / IMAGEN ILUSTRATIVA

Alejandra Rojas, quien había sufrido graves quemaduras en un incendio ocasionado en su casa del barrio Juan XXIII (conocido también como “La Bombilla”), falleció ayer en el hospital tras once días de agonía. El origen del fuego aún se investiga, pero generó una denuncia entre los mismos parientes de la víctima, ya que la familia había quedado enemistada desde el 10 de agosto, cuando Beatriz Mercedes Acuña, de 51 años, fue asesinada de un disparo en la cabeza en la esquina de Chile y pasaje Gioconda, de ese mismo barrio; por este hecho se detuvo a su sobrino Axel Galván, que habría estado peleando con el hijo de la víctima.

Según un escrito presentado en la Justicia, tras ese crimen hubo intimidaciones contra Jorgelina Rojas, quien había testificado en sede judicial como testigo presencial del crimen de Acuña. Allí habría dejado constancia, además, de que la habrían amenazado con incendiarle la casa donde vivía con su madre, María Azucena Umaño. El documento se presentó ante el cumplimiento de esa amenaza. El 17 de septiembre a las 20.30, al menos 11 familiares de esas mujeres -según consta en la denuncia- se presentaron con bidones de nafta e incendiaron la vivienda ubicada en calle Chile al 1.900. En ese segundo episodio, una de las nietas de Umaño, que se presentó en el lugar alertada por el fuego, le recriminó a Alejandra Rojas por su participación en el siniestro. Los Bomberos y la GOMT habrían sofocado el fuego.

Ese mismo día, a las 21.15 aproximadamente, la casa de Rojas, ubicada a 100 metros de la de Umaño, en pasaje Manuel Alberti, se prendió fuego con ella dentro de la propiedad. El hecho volvió a encender las diferencias familiares, dado que los hermanos de la víctima -denunciados por ocasionar el primer incendio- acusaron a tres de las nietas de Umaño por el homicidio de Rojas. Las jóvenes: Mayra Romero, Johana Romero y Rocío Suárez, se pusieron a disposición de la Justicia y negaron haber tenido participación en ese hecho; también pidieron que se proteja su integridad ante nuevas amenazas.

La División Homicidios de la Policía, a cargo de los comisarios Juana Estequiño y Diego Bernachi, tomó intervención ayer en este hecho; lo propio ocurrió con la fiscalía de Homicidios, dado que mientras no se confirmara el deceso de la víctima, la investigación era llevada a cabo por la Unidad Fiscal de delitos Graves Contra la Integridad de las Personas.

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