Por cuatro ruedas viven en una burbuja

Braian Reinoso y su papá, Eduardo, están viviendo la experiencia de competir en el TC Mouras bajo un concepto de circuito cerrado.

26 Sep 2020 Por Carlos Werner
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ASÍ SE VE. Los espacios en el autódromo nicoleño están bien delimitados. Y la gente que los ocupa es escasa.

“Para el piloto quizás nada cambia, porque ellos tienen un programa y lo ejecutan en la pista. Pero para quienes los acompañamos, e incluyo a los mecánicos en esto, lo que estamos viendo sí es un mundo muy distinto”. Aislado en la burbuja del autódromo de San Nicolás, Eduardo Reinoso reflexiona. Él es el padre de Braian Reinoso, el primer piloto tucumano en tener acción en meses en una categoría nacional. Es, al mismo tiempo, la punta de lanza de nuestros deportistas en una experiencia muy alejada de las que se vivieron hasta marzo. Hasta aquí, hubo quienes fueron a burbujas para entrenarse, como por ejemplo Victoria Sauze en el hockey y los muchachos que fueron a la Casa Puma, por el rugby. Pero de competencia propiamente dicha, lo del corredor es un mojón.

“Y sí, todo está cambiado. Se ve poca gente, no hay charlas en los boxes más que con la gente del equipo, siempre con el barbijo puesto. En mi caso, diría que voy del trailer al box, me subo al auto, acelero en la pista, me bajo, me reúno con mi gente, analizamos datos, y otra vez al trailer. Nada de deambular por cualquier lugar”, comparte Braian la experiencia de su primera vez en la aceleración en días de cuidados extremos.

Del viaje de los Reinoso a Buenos Aires ya contamos oportunamente en LG Deportiva. Con los permisos adecuados y los hisopados hechos y con resultados negativos, pudieron llegar a tiempo al autódromo. Otro tema fue ingresar al predio, para dar cumplimiento con todas las normativas dispuestas por la Asociación de Corredores de Turismo Carretera.

La descripción de los Reinoso fue pormenorizada. “Llegamos a las adyacencias del autódromo y hubo que esperar una hora haciendo fila para la acreditación. Había camiones, trailers, camionetas, autos. Eso sí, todos cumpliendo con las normativas. Ni una persona de más en los vehículos”, cuenta Eduardo.

EN BOXES. Braian Reinoso parado al lado del Ford del equipo de Alejandro Garófalo. Sus únicos contactos son con los miembros del team.

Los participantes tenían como día único y obligatorio de ingreso el jueves, de 14 a 19. Y ya no podrán salir hasta el domingo, salvo casos de fuerza mayor. Todos estaban advertidos de ello desde la semana pasada, cuando la categoría, que forma parte de las divisiones inferiores del Turismo Carretera, se presentó en la pista nicoleña. Braian no pudo correr aquella vez, porque aún estaba en cuarentena debido a que se había contagiado de covid-19.

“Tuvimos que traer todo para preparar la comida”, asegura el piloto. Su papá va más allá. “Es como estar en casa, pensamos en distintos menús para el día a día. El trailer con que contamos tiene una buena cocina, así que en ese sentido no habrá problemas. Además, tiene varias comodidades como para menguar el efecto del aislamiento en el que estamos”.

En la fila que se armó en la entrada al predio no estaba permitido que nadie se baje de los vehículos. Quienes ingresaron al autódromo pasaron por controles de temperatura y de olfato efectuados en una ambulancia. Les hicieron test rápidos y, si daban negativo, los acreditaban y les entregaban la declaración jurada eximiendo de responsabilidades al organizador.

De las instalaciones del circuito, los participantes sólo pueden usar los playones de boxes y de estacionamiento, además del sector de boxes que les tocó (hay un auto por espacio). “Los baños, por ejemplo, no están habilitados, hay que ir a los trailers. No se pueden prestar herramientas, ni compartir piezas”, explica Eduardo.

Quienes está habilitados para trabajar en cada auto están identificados en la ropa con número de auto, nombre y apellido por cada piloto. Y no pueden ingresar a otro box.

“Es una sensación extraña esto de estar en una burbuja. Sólo puedo conversar con Fermín, que está a cargo del trailer. Está todo muy solitario, es un encierro para quienes no corremos. En pocos meses las cosas cambiaron bastante. Esto que estamos viviendo es aprendizaje de cómo vivir una pandemia”, destaca Eduardo.

“Esto no tiene el mismo sabor que antes. No se puede festejar ni compartir. Pero sabíamos que esto sería así, lo aceptamos, porque nos mueve la pasión por hacer deportes”, afirma Braian.

Los “adelantados” tucumanos en esto de competir en un país con limitaciones de todo tipo debido a la pandemia ya viven la experiencia. Es de esperar que justamente sirva como base para conocer a qué se van a enfrentar los miles que están a la espera de que todo se reactive de una buena vez.

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