El parapente tucumano, de luto: Deheza dejó su marca en el cielo

Un imprevisto por efecto del viento, mientras procuraba aterrizar al cabo de un reto de cross country segó la vida del experimentado piloto; hondo pesar en el ambiente.

14 Sep 2020 varios autores
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AMIGUERO. La personalidad de Eduardo Deheza le granjeó una gran cantidad de amigos no sólo en el ámbito de los vuelos. facebook- Eduardo Deheza FACEBOOK - EDUARDO DEHEZA

Sorpresa, dolor, impotencia. La noticia estremeció a la familia del parapente tucumano. Eduardo Deheza, piloto instructor que durante más de 30 años dedicó su vida a una actividad que lo apasionaba, murió al precipitarse a tierra con su vela, mientras participaba de un vuelo cross country. El accidente se produjo en una finca ubicada sobre la ruta nacional 9, altura del kilómetro 1.335, en Vipos en la zona norte de la provincia. Personal policial estuvo en lugar hasta avanzada la tarde de ayer y tomó intervención la Justicia. La muerte se produjo debido a las lesiones por accidente, informaron fuentes policiales.

Allegados a Deheza le comentaron a LG Deportiva que al producirse el accidente estaba centrifugando la vela para aterrizar en un campo despejado al lado de la ruta. Cuando estaba a punto de llegar al suelo una ráfaga de viento empujó su parapente hacia los árboles donde se enganchó. Su cuerpo salió lanzado y se golpeó la cabeza, lo que le provocó la muerte.

“Fuiste un apasionado del parapente”, escribió Lucrecia Terán en el muro de Facebook de Deheza a modo de despedida. Rápidamente los mensajes de amigos y allegados se multiplicaron con muestras de pesar y el relato de momentos compartidos durante tanto tiempo.

HACIA EL NORTE. Eduardo Deheza volando sobre las aguas del lago del dique El Cadillal. Ir a esa zona era usual para él.

Deheza fue piloto instructor (licencia 358, según aparece en su perfil) y su especialidad eran los vuelos biplaza llevando a personas que buscan sentir la adrenalina que genera cruzar el cielo y disfrutar el paisaje desde las altura. También daba cursos a los que querían sumarse al mundo del parapente y a nivel competitivo fue múltiple campeón argentino al obtener el título en los años 2007, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015.

Entre las múltiples facetas de Deheza, estaba la música. Solía participar de distintos encuentros, en los que tocaba la armónica. También era un aficionado a la fotografía, el diseño gráfico y la vida en la naturaleza. Contar historias era otra de sus cualidades. Y compartir con amigos.

La pasión por las fotos y el paramente le permitieron crear una páginas donde mostraba los trabajos que hacía mientras volababa. También le gustaba armar vídeos para mostrar a la provincia desde las alturas.

TROFEOS. Con Shauin Kao, ganadores en Águas da Prata.

“Te fuiste en tu ley, en tu aire. Tucumán en las noches de luna, llorará tu música, tu guitarra, tu sonrisa y su ausencia entre los amigos. En cada vuelo en el sol del azul tucumano, el chiflido del viento entre los suspentes, nos traerá el eco de tu armónica que nos rebota en el alma entre cada respiro y latido”, fue uno de los mensajes escrito por Sam Daniel.

Los comienzos

Las ganas de volar comenzaron cuando Deheza era chico. “Me encantaban los barriletes hasta que un día, en 1985, estando en Camboriú, vi a alguien sostenerse en el aire con unas alas. Cuando bajó me acerqué para ver quién tenía la cuerda. Para sorpresa comprobé que se sostenía por el viento. Dije que me encantaría hacerlo”, recordó sobre sus comienzos.

Unos seis meses después llegó a la provincia un instructor chileno y realizó el curso junto a otras siete personas. “Fue breve, pero me permitió comenzar a practicar. El primer vuelo fue fantástico. En el cuarto me entusiasmé y crucé los límites. Venía de practicar enduro y estaba acostumbrado a los golpes. En esa ocasión tuve un aterrizaje forzoso: me fracturé en nueve partes el cuerpo”, contó durante una charla. En ese tiempo trabajaba como diagramador del desaparecido diario La Tarde, un vespertino editado por LA GACETA.

Volar hacia el Norte de la provincia siempre fue un desafío para “Chupete”, como lo conocían sus amigos. “Todo Tucumán me gusta, pero recorrer la zona norte es especial. La mayoría prefiere desplazarse siguiendo la línea de la montaña y lo normal es ir hacia el sur. Las condiciones son complejas y me encanta desafiarlas”, contó en una charla con LG Deportiva.

En 2012, Ariel Fara voló 89,90 kilómetros y aterrizó en la ruta 9 cerca de La Candelaria (Salta), una de las marcas destacadas. Ayer, Deheza recorría esa zona cuando sufrió el accidente que le causó la muerte.

Momentos ingratos

En diciembre de 2017 sucedió el accidente que provocó la muerte de la médica Natalia Vargas. Según la Justicia, hubo responsabilidad civil por parte de Deheza debido a su condición de manager. También fueron imputados como partícipes necesarios los responsables de la empresa de parapente Loma Bola.

Por amor a los vuelos

Todo nació en Brasil: su afición por el parapente nació en 1985, en Camboriú, luego de ver por primera vez a un piloto en vuelo. A mediados de ese año, tomó su primer curso a cargo de un instructor chileno que vino a Tucumán.

A los golpes se aprende: una vez tuvo un aterrizaje forzoso en el que sufrió múltiples fracturas. Pensó en no volver a volar. “Pero cada vez que salía de mi casa, miraba el cielo y miraba el cerro. Y eso me seguía alimentando las ansias de volar. Volví a hacer el curso, pero con más atención, para no cometer los mismos errores”.

Experiencia compartida: en 2013 brindó una charla TED en Tucumán. “No hay modo de describir lo que se siente cuando estás ahí arriba. Esa sensación es intransferible: tenés que vivirla para saber”, contó.

“Principado de Tucumán”: “Muchos eligen irse lejos para
volar en vacaciones. Yo siempre elegí Tucumán para volar, porque no tengo que gastar es el lugar más maravilloso. Cuando estoy afuera, digo que vengo del ‘Principado de Tucumán’”, que queda en Argentina”, contaba.

El regreso al aladelta: a fines de agosto, había compartido   en sus cuenta de redes sociales un video mostrando que había vuelto a volar en un aladelta en San Javier, “después de muchos años”, escribió. Otro deporte que Deheza había practicado en su juventud era el enduro

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