MENOS CONSUMO Y MENOS COMERCIOS. En el centro se comenzó a observar más comercios vacíos como consecuencia de varios factores.

Los cierres de locales comerciales en Tucumán no son “masivos” sino resultado de una transformación en los modelos de negocio. Esta es la posición de los principales representantes de cámaras empresariales que monitorean la realidad comercial provincial. Mientras datos de CAME muestran caídas de ventas minoristas de 5,2% en diciembre, los representantes del sector presentan interpretaciones sobre qué está sucediendo realmente en las calles del microcentro.
Según Gregorio Werchow, secretario general de la Federación Económica de Tucumán, entre el 4% y 5% de locales se cierran mensualmente, pero el 70% de esos cierres no registran baja formal de CUIT. Esto significa que la mayoría de comerciantes trasladó su operación hacia alquileres más accesibles o migró a formatos como showrooms en pisos superiores de edificios. “Lo que se está cambiando es el formato de comercialización”, sostuvo. La transformación alcanza a todos los sectores. Hace más de seis meses consecutivos, el comercio minorista presencial cae mientras crece el comercio electrónico. Los datos de CAME en noviembre y diciembre confirman caídas interanuales en seis de siete rubros.
Los comerciantes se están trasladando, no desapareciendo. “Desde la Federación Económica, hace muchos meses que venimos haciendo un relevamiento mensual de lo que se denomina el microcentro extendido, desde la calle Santiago hasta la General Paz, y desde la calle La Rioja hasta Monteagudo. Son 124 cuadras, en ese perímetro hay 2.480 locales, y 10 galerías dentro del área, en donde también hay más de 300 locales en galerías”, afirma Werchow.
Fernando Guzmán, secretario general de la Federación Inmobiliaria, confirmó: “existe rotación; los comercios se desocupan para mudarse a otras zonas. La tecnología hace accesible comprar por internet, y los showrooms en departamentos reemplazan locales de calle”.
Comerciantes afectados
Los comerciantes minoristas enfrentan la mayor presión. El sector textil y de indumentaria fue especialmente afectado, registrando caídas del 8,5% en diciembre. Gabriela Coronel, presidenta de la Cámara de Comercio de Tucumán, relató: “si el negocio no va bien, se cierra, y eso significa pérdida de empleos”. Los pequeños comerciantes sin capacidad de adaptación resultan más vulnerables. La informalidad afecta a todos, según Werchow: “la informalidad en Tucumán supera el 60%. Afecta a los empleados desprotegidos, a las pymes que no desean operar ilegalmente y al Estado, que no percibe los tributos necesarios”.
Los alquileres no son el principal obstáculo. Y Guzmán fue categórico en eso: “Tucumán es la provincia más barata del país en alquileres comerciales. El valor del alquiler no es el factor determinante en la decisión de cerrar”. Los alquileres se actualizan cada tres meses según IPC, mecanismo que Guzmán considera que “acompaña tanto la economía como los ingresos”. La falta de poder adquisitivo del consumidor emerge como causa central. Coronel detalló: “el año anterior mostró una caída grande en el consumo debido a la reducción en el poder adquisitivo de los clientes”. En enero y febrero históricamente caen ventas entre 30% y 40%, período que se repite anualmente.
La presión tributaria asfixia a los emprendedores. “Hay muchos con ganas de abrir comercio, pero los números son muy débiles: los gastos e ingresos se equiparan por igual”, expresó Coronel y enfatizó: “la Cámara realizará presentaciones fuertes tanto a nivel provincial como nacional para exigir eliminación o reducción de impuestos provinciales”.
El acceso al crédito resultó fundamental. Las tasas de interés en tarjetas de crédito alcanzan el 120% anual para quienes pagan el mínimo y refinancian el resto, según datos que Werchow citó.
Los comerciantes se reinventan. Coronel sostuvo: “El comerciante está preparado y quiere seguir preparándose. Invierten en e-commerce, en redes sociales, en promociones creativas”.
Werchow destacó que “desde la Federación incentivamos primero la concientización y luego la capacitación para que los negocios minoristas se incorporen a plataformas comerciales. No necesariamente una plataforma; pueden incorporarse a varias”. Agregó que “el target entre 25 y 49 años tiene alta propensión a comprar electrónicamente”.
Las estrategias defensivas incluyen liquidaciones de stock. Coronel explicó que los comercios “limpian estantes con liquidaciones, no pensando en ganar mucho sino en vender todo lo acumulado a bajo precio para recuperar dinero invertido”.
Expectativas para este año
Los representantes mantienen esperanza respecto al comportamiento del comercio en 2026. Werchow expresó: “las pymes siempre tienen esperanza en un mañana mejor. Esperamos que en el primer semestre instrumenten cambios pendientes para que la reactivación comience en el segundo semestre”. Esta proyección se fundamenta en la expectativa de que reformas laborales, financieras y tributarias comiencen a implementarse en los primeros meses del año.
Por su parte, Coronel añadió que “economistas han proyectado aumento del consumo a partir de abril o mayo de 2026, por lo que hay que estar preparados”. Sin embargo, enfatizó sobre la necesidad de desarrollar lo que denominó “inteligencia operativa”; es decir, analizar costos operativos, identificar horarios de mayor venta, conocer el perfil demográfico de clientes. Su visión remarca que los comercios que sobrevivan serán aquellos que comprendan su negocio desde una perspectiva económica integral.
Finalmente, la vacancia comercial se considera “cíclica” según Guzmán. “Es cíclico, responde a temporadas”, afirmó el corredor inmobiliario
Actualmente, el sector enfrenta lo que denomina “una temporada baja en ocupación comercial”.







