La confianza es lo importante

10 Sep 2020 Por Carlos Cazón
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PRIMERA VICTORIA. En Bélgica, Pierre Gasly alcanzó el máximo logro de su corta carrera en la F-1.

Red Bull y Alpha Tauri (antes Toro Rosso) son equipos pertenecientes a la bebida energizante, pero con una notable diferencia; el presupuesto. El primero es el equipo A, con 740 trabajadores y un presupuesto anual que ronda los 380 millones de dólares, mientras que el segundo cuenta con 400 trabajadores y un presupuesto anual de 125 millones de dólares. En enero de 2019, el francés Pierre Gasly, fue promovido del equipo B al equipo A. Junto a Max Verstappen serían la dupla en Red Bull, uno de los equipos con posibilidad constante de podios. El rendimiento de Verstappen fue (y sigue siendo) apabullante, mientras que el tímido Gasly no estuvo a la altura de la circunstancia según la opinión de su propio equipo. Christian Horner, el jefe de Red Bull, anunció durante el receso de verano que Pierre Gasly volvería a Toro Rosso mientras que Alex Albon (quien corría en Toro Rosso en aquel entonces) sería promovido para reemplazarlo. Fue un enroque en la mitad de la temporada 2019. Esto no es común en Fórmula 1, por lo que terminó en todas las tapas de los diarios deportivos del mundo. Este fue el primer golpe duro en la confianza del joven francés.

En el GP de Bélgica 2019, Gasly nuevamente vestía los colores de Toro Rosso. Justamente fue ese día cuando su amigo Anthoine Hubert perdió la vida en un accidente fatídico, mientras corría la carrera de Fórmula 2. “He crecido con él desde que tenía siete años. Desde el karting hemos sido compañeros de habitación, hemos vivido en el mismo departamento durante seis años. Estoy destrozado” fueron las palabras que declaró el joven francés aquel día. Red Bull lo había descendido a Toro Rosso y en el primer fin de semana con su viejo/nuevo equipo, su íntimo amigo murió en un accidente. Todo muy difícil.

Pierre empezó a trabajar en silencio con el equipo italiano, carrera a carrera fue mejorando hasta que a fin de año una alegría llegó. Fue noviembre de 2019 en Brasil, donde en la última vuelta contuvo a un indomable Lewis Hamilton y se quedó con la segunda posición. Su primer podio en Fórmula 1, al final de un año que parecía nublado por completo.

En 2020 Toro Rosso se volvió Alpha Tauri y el auto azul pasó a ser blanco. En los test de Barcelona el auto respondió bien y Gasly estaba contento. La temporada finalmente empezó en julio en Austria y poco a poco el monoplaza comandado por el joven oriundo de Normandía fue mostrando los dientes. Pierre Gasly es un velocista nato. En la mayoría de las clasificaciones de este año le ganó a su compañero de equipo Daniil Kvyat y también superó constantemente a Alex Albon y su Red Bull. Sus tiempos en la mayoría de los casos estaban cerca de los de Verstappen que seguía siendo el mejor de los cuatro autos pertenecientes a la bebida energizante. En carreras tuvo sobrepasos extraordinarios dejando atrás a Racing Point, Haas, Renault, McLaren y hasta a una Ferrari. Todo parecía ir bien hasta que vino otro golpe. Después de la segunda triada de carreras 2020, volvió a descansar a su casa en Normandía, y se encontró con una sorpresa: le habían robado todo. Dinero, joyas, relojes, electrodomésticos y hasta trofeos y cascos de toda su carrera. “Algunas personas no tienen valores. Son irrespetuosas y despreciables”, dijo en sus historias de Instagram. Sin embargo, lo que parecía ser otro duelo en la vida, para Pierre no lo fue.

Con 24 años y estos últimos 18 meses a cuestas, Pierre volvió a la burbuja sanitaria de la categoría más confiado que nunca. En Spa-Francorchamps, se acercó al lugar donde murió su amigo Hubert, se arrodilló y le dejó un ramo de flores. También corrió una carrera extraordinaria, en la que terminó P8 tras remontar desde el fondo. Así llegó a Monza. Golpeado pero endurecido. Fuerte. Eso fue lo que le permitió liderar la segunda mitad de la carrera sin cometer ningún error. Hizo una carrera perfecta; fue rápido, preciso y soportó la presión como lo hacen los grandes pilotos. Quizás este fantástico capítulo se pueda traducir en una palabra: confianza. La que no lo dejaron tener en Red Bull y la que necesita todo piloto de F1. En la pista, una cosa son los autos y otra muy distinta es cómo está tu cabeza. Por eso lo de Monza fue histórico y Gasly tiene por delante el fin de semana de Mugello para seguir demostrando que esa confianza es lo más importante cuando manejás a 350 kilómetros por hora.

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