“A mi hermano lo mataron por evitar que asesinaran a otro”

“A mi hermano lo mataron por evitar que asesinaran a otro”

Murió un joven que había sufrido una golpiza en La Ciudadela en octubre pasado Tres los cuatro acusados del hecho están libres. Patricia Segura dijo que su hermano evitó un linchamiento. Polémica .

EN EL PADILLA. A los días de haberse producido la salvaje agresión, los familiares pedían la detención de los autores del hecho.   EN EL PADILLA. A los días de haberse producido la salvaje agresión, los familiares pedían la detención de los autores del hecho.
08 Agosto 2020

Héctor Daniel Segura sufrió el 6 de octubre una brutal golpiza. Durante 10 meses estuvo postrado en una cama por las secuelas que le quedaron por los golpes que recibió en su cabeza. En todo ese tiempo alternaba largas internaciones en hospitales públicos y en su casa materna hasta que su corazón dejó ayer de latir. Por el hecho, fueron detenidos cuatro jóvenes que fueron acusados de tentativa de homicidio agravado, pero sólo uno de ellos quedó tras las rejas luego de que la Justicia determinara que el caso fuese elevado a juicio. Ahora, su situación procesal se modificó y no se descarta que vuelvan a ser todos arrestados.

“A él lo mataron por evitar que asesinaran a otro joven al que estaban golpeando los mismos que lo agarraron a él”, aseguró Patricia Segura, hermana de la víctima. Después de hacer numerosas averiguaciones, logró más o menos reconstruir el trágico final del joven de 36 años. Ese domingo, después de la 19, Héctor, junto a su hijo Juan Pablo (10) fue a encontrarse con dos amigos que habían concurrido a ver un partido de San Martín. “Estaban conversando hasta que vieron que un auto rojo se paró y comenzó a golpear salvajemente a un chico. Él se metió y lo salvó porque le estaban haciendo muchísimo daño. Ahí se desencadenó todo”, comentó la mujer.

Siempre según el dato que consiguió, a los pocos minutos, el mismo vehículo retornó, se detuvo, se bajaron tres y agredieron a Segura y a sus dos amigos. “Él salió corriendo solo para que no le hicieran daño a su hijo; no quería que se dieran cuenta de que estaba con él. Lo molieron a golpes”, indicó Patricia en una entrevista con LA GACETA.

LA VÍCTIMA. Héctor Segura. LA VÍCTIMA. Héctor Segura.


La investigación

El caso fue investigado por el fiscal Pedro Gallo. Después de analizar las imágenes de las cámaras de seguridad, logró identificar a los autores del hecho. Al poco tiempo, ordenó la detención de Mauro Gabriel Lobo, Marcos David Figueroa, Iván Matías Córdoba y Luciano Castro.

Según su teoría, los cuatro agredieron a Segura y a sus amigos Javier Eduardo Sanabria y a Gonzalo Zótola con golpes de puño y patadas. A los pocos minutos, regresaron en un Fiat Palio rojo con el único interés de acabar con la vida de la víctima.

Segura comenzó a correr por Lavalle hacia Pellegrini, pero no pudo escapar. Córdoba evitó que Sanabria ayudara a su amigo, mientras que Lobo y Figueroa alcanzaron a Segura en Lavalle al 1.800, donde comenzaron a golpearlo.

El fiscal Gallo también sostuvo que los sospechosos se aprovecharon de que el joven estaba indefenso y comenzaron a golpearlo en la cabeza con un pedazo de mampostería y adoquines que encontraron en la calle, dejándolo inconsciente. Luego se marcharon en el Palio, que era conducido por Castro.

“Nos llamaron del hospital Padilla y cuando llegamos ya lo estaban operando. Tenía varios coágulos en su cabeza, pero no se recuperó más. Además de quedar cuadripléjico, perdió el habla. Fueron unos salvajes. Busqué al chico que había salvado para que contara en la Justicia qué era lo que había pasado, pero nunca lo encontré. Los vecinos me dijeron que era conocido por el barrio por los robos que cometía”, señaló Patricia Segura.

El 7 de mayo, Gallo solicitó que Lobo y Figueroa sean enjuiciados como coautores, Córdoba, como partícipe necesario, y Figueroa, por ser partícipe secundario por el delito de tentativa de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas.

Cinco días después, en la audiencia de control de detención, el fiscal solicitó la prórroga de prisión preventiva en contra de Córdoba y Lobo, pero el juez Raúl Cardozo rechazó el pedido y ordenó que ambos sean liberados. El 27 de mayo, el mismo magistrado dispuso la libertad de Castro. El 15 de julio solicitó que se le amplíe por seis meses, pero el juzgado sólo aceptó que sea por 90 días. Sin embargo, ahora deberán enfrentar una imputación mucho más grave. La causa pasó a manos de la fiscala Adriana Giannoni, que deberá resolver su situación procesal.


Profundo dolor

“Lo único que quiero es que este caso no quede impune. Nada me a devolver la vida de mi hermano, pero al menos que se haga Justicia. Sufrimos mucho con todo esto. Córdoba es hijo de un sindicalista de ATSA, y lo único que hacía era averiguar el estado de salud de Héctor para que su hijo fuera liberado”, explicó Patricia a LA GACETA.

Segura trabajaba como repartidor de soda. “Era muy querido y respetado. Él era papá soltero. Él se hacía cargo de su hijo. Juan Pablo quedó muy mal con todo esto. El niño estuvo con su papá cuando lo atacaron y después lo acompañó en todo momento cuando quedó mal. Ahora está destrozado porque se quedó sin lo único que tenía en su vida”, concluyó.

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