Paleontología: hallan fósiles de 230 millones de años

Científicos de la Universidad de La Plata investigan el lado riojano de Valle de la Luna.

01 Ago 2020
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ALGUNAS PIEZAS. Por primera vez hallan restos de este tipo en zona riojana. CONICET

Ischigualasto (también conocido como Valle de la Luna), ubicado entre La Rioja y San Juan, no sólo ofrece paisajes increíbles; también “esconde” tesoros paleontológicos inimaginables: han hallado piezas de 230 millones de años, incluido un dinosaurio. Pero durante décadas la mayoría de los fósiles fueron encontrados en San Juan.

“Recién a comienzos de 1960 hubo hallazgos del lado riojano”, explicó Julia Desojo, investigadora del Conicet en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata a Télam.

Según Desojo, José Bonaparte (durante muchos años trabajó en la UNT), responsable del descubrimiento de numerosos restos de fauna extinta, descubrió en 1962 un arcosaurio y un ejemplar de dinosaurio herbívoro primitivo. “Pero siguió estudiando otras áreas y esta zona quedó relegada”, añadió.

En 2013 la experta improvisó con colegas una exploración a la Hoyada del Cerro Las Lajas, limitante con el Valle de la Luna en San Juan. Encontraron pocos materiales, pero intuyeron que había más. Así nacieron tres campañas (en 2016, 2017 y 2019) del lado riojano, de las que volvieron con gran número de huesos de animales. Todas las novedades que se publicaron en la revista “Scientific Reports”.

El equipo consiguió exhumar más de 100 nuevos fósiles que formarán parte de la colección del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja. Los más abundantes pertenecen especies de arcosauromorfos, grupo muy primitivo que incluye el linaje de los cocodrilos y los dinosaurios.

Por primera vez

“Pudimos reconocer por primera vez en la zona miembros del género Teyumbaita, un arcosauromorfo con un cráneo robusto y picudo que medía hasta dos metros, y sólo se conocía previamente en rocas de la misma antigüedad, pero en Río Grande del Sur, Brasil”, relató Desojo.

Hallaron además restos del cráneo y del esqueleto axial de otros tres animales emparentados con cocodrilos actuales, no sólo por su apariencia sino por sus hábitos semiacuáticos: Proterochampsa, Aetosaurorides (a su vez también parecido a una mulita), y un paracocodrilomorfo que no se pudo determinar con exactitud. También aparecieron restos de especímenes del género Exaeretodon, un herbívoro cuadrúpedo del tamaño de un tapir. Si bien hay registros semejantes para esa época a nivel mundial, no había hasta el momento evidencias de su existencia en ese territorio.

Además aprovecharon para armar una columna estratigráfica de la localidad, esto es, un gráfico que representa la secuencia de rocas sedimentarias. “Aumentar el conocimiento geológico y paleontológico aporta información clave para desarrollar un nuevo geositio aplicado al turismo, que tan importante es para la provincia”, expresó Lucas Fiorelli, otros de los investigadores.

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