Pío XII ayudó a judíos durante el nazismo, según archivos secretos

La intervención de la Santa Sede durante la II Guerra Mundial. Nuevos documentos desclasificados agregan evidencias sobre la intercesión de la Iglesia en favor de los perseguidos por el III Reich.

EUGENIO PACELLI. Su pontificado se extendió desde 1939 hasta 1958. EUGENIO PACELLI. Su pontificado se extendió desde 1939 hasta 1958.
29 Julio 2020

Nevos documentos desclasificados del Vaticano, publicados en el marco de la apertura de los archivos del pontificado de Pio XII (1939-1958), muestran evidencia de la preocupación de la Santa Sede por la situación de los judíos confinados en campos de concentración y revelan pedidos directos de la diplomacia vaticana para ayudar a la hoy senadora vitalicia italiana Liliana Segre, sobreviviente del campo de Auschwitz.

Según relata este martes un artículo publicado en el diario Corriere della Sera por el presidente de la Comunidad San Egidio, Andrea Riccardi, el Vaticano se movió “directamente” para buscar ayudar a Segre.

Los nuevos documentos, analizados en el marco de la apertura de archivos del pontificado de Eugenio Pacelli revelan “cómo la actual senadora vitalicia y su padre Alberto, así como muchos otros judíos deportados por los nazis, fueron objeto de intervenciones humanitarias de la Santa Sede”, asegura Riccardi, reconocido dirigente social italiano a la cabeza de la comunidad católica fundada en 1968.

Según las nuevas evidencias analizadas por Riccardi, un telegrama firmado el 23 de agosto de 1944 por el entonces secretario de Estado del Vaticano Giovanni Battista Montini, el luego papa Pablo VI, pidió directamente por la situación de Segre a través de la nunciatura apostólica en Berlín.

En la misiva, Montini instruye al nuncio y embajador del Vaticano en Berlín que “preste asistencia” a Segre, “que parece encontrarse en el campo de concentración Pomerania Greifswald”.

Según la reconstrucción de Riccardi, la familia de Segre había llegado a la cúpula del Vaticano a través de su tío, Dario Foligno, quien se había convertido al catolicismo y también había sido ayudado por Montini en 1943.

Segre, nacida en 1930 y senadora vitalicia de la República italiana desde 2018, había sido deportada junto a su familia desde el Norte de Italia en enero de 1944.

Tras la intervención del Vaticano, según los nuevos archivos, la nunciatura en Berlín pidió directamente por Segre ante la cancillería alemana en septiembre de 1944.

La serie de pedidos vaticanos por Segre, agrega Riccardi, apareció junto a una carta de la época que confirma las intervenciones de la Santa Sede y lamenta que el resto de los pedidos “no han surtido efecto” en el regimen nazi.

Las nuevas evidencias de la intervención de la Santa Sede en favor de judíos perseguidos, una hipótesis puesta en duda por algunos historiadores, son parte de los documentos accesibles a investigadores desde la apertura de los archivos del pontificado de Eugenio Pacelli, Papa desde el 2 de marzo de 1939 (asumió durante el día de su cumpleaños: había nacido el 2 de marzo de 1876) hasta su fallecimiento, el 9 de octubre de 1958, ordenada por Jorge Bergoglio el año pasado.

Hasta ahora, el Vaticano sólo había accedido a abrir a los historiadores, en 2004, “la Inter Arma Caritas, la oficina de información vaticana para los prisioneros de guerra instituida por Pio XII (1939-1947)”, un libro que recoge las fichas de 2,1 millones de prisioneros de la II Guerra Mundial.

En 1965, el Vaticano publicó una amplia documentación en 12 volúmenes, bajo el título “Actos y documentos de la Santa Sede relativos a la II Guerra Mundial” donde ya aparecía mucho material sobre Pio XII. (Télam)

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