Análisis: Lucchetti no puede faltar

Análisis: Lucchetti no puede faltar

Entre el optimismo de los dirigentes y la ansiedad de los hinchas, el arquero define su futuro.

SÓLO FALTA LA FIRMA. Leito está convencido de que Lucchetti renovará el contrato. Esta semana habrá novedades. SÓLO FALTA LA FIRMA. Leito está convencido de que Lucchetti renovará el contrato. Esta semana habrá novedades.

En el mundo del fútbol, los ídolos existieron siempre. Cada club, cada hinchada, cada fanático tiene su propia lista. Algunos son simples, frontales y hasta simpáticos. Característica que les permiten ser respetados por los rivales. Otros tienen un perfil polémico y entonces el sentido de pertenencia se limita a la camiseta que defienden. Con el tiempo, a alguien se le ocurrió hablar de “ídolos positivos” o “ídolos negativos” a partir de la influencia que tienen en el vestuario. Están los tímidos y callados, esos que se expresan en el campo de juego para llegar a la cima y cosechar trofeos individuales. El ídolo, en definitiva, es esa persona por la que se siente un amor o admiración con exaltación, de acuerdo a la definición de Real Academia Española (RAE).

Los ídolos siempre están en el tapete. En ocasiones por su logros y en otros momentos por sus bajones. A ellos se les perdonan situaciones que a otros les pasarían facturas, aunque también se les exige demasiado.

La pandemia alteró la vida de los argentinos. Como la temporada oficial finalizó de manera absurda mucho antes de lo recomendable, los días fueron transcurriendo con la pelota lejos de los campos de juego. Lo que no se detuvo es el plazo de los contratos. El tiempo se fue consumiendo y el 30 de junio fue la fecha en la que el destino de un alto porcentaje de futbolistas quedó entre signos de interrogación. ¿Qué pasará con ellos en el corto y mediano plazo? La situación es compleja y cada uno busca quedar lo mejor parado posible. La incertidumbre es general y nadie está al margen de los problemas. Nadie. Ni los ídolos.

Mes clave

Julio es un mes clave para el futuro futbolístico de dos emblemas de sus respectivos clubes. Por un lado, Cristian Lucchetti, arquero, capitán, figura y símbolo de un presente lleno de expectativas para Atlético. Por el otro, Carlos Tevez, carismático como pocos y figura en la consagración de Boca en el último torneo de la Superliga. Su juego y sus goles, especialmente el último que anotó para el triunfo ante Gimnasia La Plata, fueron decisivos para la consagración “xeneize” en un recordado mano a mano con River. En medio de los festejos nadie se hubiese animado a pensar un proyecto del campeón argentino para el segundo semestre del año sin “Apache”. Hoy el panorama es diferente y nadie puede asegurar que se pueda verlo de nuevo con la camiseta “xeneize”. Una declaración ¿inoportuna? de Jorge Bermúdez desarticuló lo que parecía una negociación simple, que se cerraba “en un minuto”, de acuerdo a lo que había adelantado el presidente Jorge Amor Ameal.

No era necesario decirle ex futbolista al jugador que guió al equipo a sumar la última estrella a su escudo. Tevez es ídolo, y los ídolos deben ser respetados, más allá de los pergaminos del “Patrón”, uno de los pilares del equipo de Carlos Bianchi que ganó todo a nivel nacional e internacional. Sería bueno saber si el integrante del Consejo de Fútbol lo hizo por iniciativa propia o formó parte de una estrategia que busca demostrarle al delantero que el poder en estos momentos no lo tienen los que juegan, sino los que mandan.

Otra es la situación de Lucchetti. Nadie lo cuestiona. Todos quieren que firme su contrato lo antes posible. Desde el presidente Mario Leito hasta el último hincha desean lo mismo. “Es parte del inventario del club y por eso estamos seguros que se quedará con nosotros hasta que quiera”, sostuvo sobre el futuro del arquero.

“Laucha” tiene 42 años y está en el tramo final de su carrera. Sin embargo, todavía tiene mucho para dar y su deseo es volcarlo en el club tucumano. Si no ocurre nada extraño, seguramente esta semana se anunciará el nuevo vínculo contractual, Algo que los “Decanos” esperan con ansiedad.

“Para un arquero la edad es relativa. Lucchetti tiene experiencia; físicamente está impecable y en todos los clubes le fue bien”, destacó Damián Albil, quien tiene 40 años y se retiró en 2018. Actualmente trabaja para la AFA en el departamento de arqueros, que entre otros objetivos busca definir un perfil para los convocados a todos los seleccionados nacionales y trabaja para mejorar la técnica de los convocados.

Nivel de Selección

¿Es Lucchetti un arquero convocable para el equipo nacional? Albil aclaró que por experiencia y condiciones podría perfectamente ser tenido en cuenta. Sin embargo, los entrenadores arman proyectos a varios años y ahí aparece un escollo difícil de superar por la edad del arquero “decano”.

Albil estuvo muy cerca de ser arquero de Atlético en 2012. “Tenía todo acordado con los dirigentes y me trataron muy bien. Siempre les estaré agradecido. Pero por un tema familiar terminé arreglando con Tigre”, recuerda el ex golero de Estudiantes e Independiente, entre otros clubes. En su lugar llegó Lucchetti. Que como recordó Leito, vino por seis meses y ahora quiere quedarse a vivir en Tucumán. Para felicidad y orgullo del pueblo “decano”. Y para otros también. A veces, los ídolos no tienen camiseta. “Laucha” es uno de ellos.

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