Diez propuestas de 13 alumnos para volver a las aulas sin contagiarse

Chicos de niveles secundario y terciario nos aportan su punto de vista sobre quiénes les parece que deberían volver primero y bajo qué condiciones creen que debería ser el regreso.

01 Jun 2020 Por Magena Valentié

“Me imagino un regreso a la escuela muy raro y distinto. Sé que muchas cosas van cambiar. Como amontonarte en las filas de la librería y del kiosco para llegar primera. Cosas cotidianas como saludar a tus compañeros con abrazos ya no van a existir. Va a ser todo diferente, no solo porque no nos vimos este tiempo sino porque esta situación que vivimos hizo que nos demos cuenta de que las cosas que importan, las de más valor, son justo las que no podemos hacer, darnos un abrazo o un beso”, escribe Emilia Ahumada Aguirre (17 años) en el escenario de esta estrevista, el watsapp.

EMILIA AHUMADA AGUIRRE (17 AÑOS)

Emi extraña a sus compañeros y profesoras. Es su último año de colegio y nunca imaginó vivirlo así. “Yo creo que me bancaría el no tener que estar cerca de mis compañeros o profesores por el tema del distanciamiento. Lo que sé que me costaría muchísimo sería no poder saludarlos con un abrazo o un beso, no poder saludar a mi tutora o preceptora. Y lo que no me bancaría sería el hecho de no hacer deporte porque los deportes que tenemos en el colegio no son de contacto y se pueden practicar al aire libre”, dice.

“La vuelta me parece que debería ser lenta, sin apurar las cosas y tomando las medidas para prevenir contagios ya que la mayoría está en contacto con sus abuelos y padres. Deberían poner alcohol en gel y jabón en los baños, que no haya amontonamientos como ocurre en el izamiento de la bandera y que en los cursos haya menos gente y esté distanciada”.

* “Creo que primero hay que pensar en la salud, en superar todo esto y recién en la posibilidad de volver”, opina Guadalupe Atim, 17 años. Confiesa que lleva muy bien la cuarentena, “supe crear mi propia rutina, balanceando mi tiempo para hacer las cosas que me gustan y las tareas”.

GUADALUPE ATIM (17 AÑOS)

 * A María de la Paz Marcellini (17) la cuarentena no la afecta demasiado. “Por el contrario, me permitió pasar mucho más tiempo con mi familia y conmigo misma. Me encanta estar en casa. Me enseñó a valorar muchas cosas y me dio tiempo para hacer cosas que antes no podía. Sin embargo, extraño ir a clases, estar cara a cara con el profesor, salir al recreo, estar con mis compañeros y sentarnos en el pasillo en rondita a hablar de cualquier tema”.

MARÍA DE LA PAZ MARCELLINI (17 AÑOS)

“Sé que no pueden volver todos los cursos al mismo tiempo, por eso estaría bueno que lo hagan los chicos del último año del primario y del secundario. Que haya turnos para salir al recreo, por grados. Que cada alumno lleve alcohol en gel para limpiar su escritorio”, propone.

* Florentina Baretto, de 17, tenía muchos planes para este año. Era su último año de secundaria. Quería aprovechar este año para salir más e intensificar su vida social. Quería ir a un concierto de uno de sus ídolos, que se terminó posponiendo hasta nuevo aviso. “Darme cuenta de todo eso me re frustró. Flor hizo otras cosas, como participar en un concurso de escritura, e inscribirse en los cursos que le interesaban. Pero eso no estaba en sus planes. “Extraño a mis amigas, que mis compañeras me hagan reír con sus comentarios tontos. ¡Extraño reír!”.

FLORENTINA BARETTO (17)

* Soledad Fernández (19 años) cursa el último año de la escuela secundaria Juan Larrea. “No creo que sea conveniente volver a la escuela por ahora porque no tenemos conciencia de la gravedad de la pandemia. Además va a ser imposible el alejamiento de los compañeros y amigos. Hasta que no haya una vacuna prefiero seguir estudiando con clases virtuales desde casa”, afirma con seguridad.

SOLEDAD FERNÁNDEZ (19 AÑOS)

* Kelly Leiva es alumna del profesorado de Educación Especial en el IES Marchetti y también es maestra. “Hago acompañamiento a alumnos con discapacidad, tengo una alumna con Asperger y otro con Síndrome de Down. Sufren mucho por no poder volver a la escuela. A ellos les hace falta el acompañamiento personal del docente. Tuve que ir a casa de mi alumna para ayudarla y la encontré muy atrasada con su tarea”, dice preocupada.

KETTY LEIVA, NIVEL TERCIARIO.

También Kelly tiene sus propios problemas. No cuenta con conectividad en su casa y su celular es tan viejo que no puede recibir todo el material para sus estudios. Para poder participar de clase tiene que ir a la casa de su tío para tener wifi y pedirle prestado el celular a su prima. Por experiencia propia piensa que las personas sin conectividad o sin dispositivos y las que tienen discapacidades, según sea el caso, deberían ser los primeros en volver a las aulas porque de otra manera no pueden estudiar.

También propone que los alumnos del terciario que deban hacer prácticas en las instituciones escolares elaboren material didáctico no virtual para que los chicos con discapacidad puedan en sus casas complementar mejor sus clases virtuales.

Kelly se pregunta si no harán falta más docentes, “porque un primer año es muy numeroso y si el alumnado se divide en dos o tres grupos, la maestra no podrá triplicarse”, dice.

* Candelaria Molina Alurralde (17 años) reconoce que ella se ha organizado bien y que tiene las materias al día. “La vuelta a clase será cuando sea seguro volver y el virus no esté circulando. Aun así cada institución debería realizar un test a las alumnas antes del primer día de clases para descartar que estén contagiadas”, propone.

CANDELARIA MOLINA ALURRALDE (17 AÑOS)

* Carlos Gallardo (32 años) vecino de Lastenia, realiza en profesorado de Economía en el instituto Lola Mora. No tiene computadora, baja todos los archivos a su pequeño celular. “El principal problema cuando sea el momento de regresar a las aulas será nivelar a los alumnos. La tecnología ha ayudado mucho pero también ha profundizado las diferencias y eso se va a notar muchísimo a la vuelta. Esto ocurre en todos los niveles y en el terciario también. El segundo problema es la infraestructura. Si quieren priorizar los primeros y últimos años, habrá que resolver el tema de la infraestructura escolar”, advierte.

CARLOS GALLARDO (32)

* Milagros Navarro Cademartori, (17 años) fue tres años dirigente del centro de estudiantes de la Escuela Sarmiento, organiza los campamentos y es una de las generalas. “Siento que me falta algo para hacer”, revela con ansiedad. Recuerda con tristeza que este año organizaba el viaje y la cena de egresados. “Aunque sea de manera virtual, como se presente, quiero que se realice”, advierte.

MILAGROS NAVARRO CADEMARTORI (17 AÑOS)

Su vida es la escuela y lo que más le cuesta es organizar su rutina. “En la casa pareciera que tenés mucho tiempo, pero nada que ver. La escuela te marca esos horarios. A mí me cuestan las clases virtuales, leer en PDF y estar sentada horas en la compu, me cansa la vista y la espalda. Yo la pasaba mejor en la biblioteca de la escuela, charlando mientras resumía o me iba a estudiar en la casa de alguien. Lo que más extraño es la compañía” , lamenta. Propone que haya agua en los baños de todas las escuelas durante todo el año.

* Valentina Medina Diarte, 13 años, alumna de la escuela Manuel García Fernández de Leales, nunca tuvo problemas en matemática pero ahora al no estar en clase presencial aparecen las dificultades. “No todos los profes hacen videos explicativos. Con una foto del libro es difícil entender. Por eso pienso que esta materia debería ser presencial”, dice. Valentina espera que el regreso no sea obligatorio porque “hasta saber que no pase el peligro no me gustaría ir porque todos estamos expuestos aún en el interior”, aclara.

VALENTINA MEDINA DIARTE (13 AÑOS)

* “En mi escuela estudiamos por WhatsApp, pero a pesar de que los profesores se esfuerzan para ayudarnos, no todos tenemos las mismas oportunidades: algunos tienen internet y yo no. Cuando consigo ponerle crédito al celular cada dos días se me acumulan las tareas”, reniega Maillen Reinaga, de 16 años, de la escuela Juan Larrea. “Los profes son muy buenos, te llaman, te mandan mensajes y videos y te buscan la información y te la mandan, pero deberíamos tener nuestros propios recursos. Yo tenía una netbook y me la robaron”, lamenta. Maillén reconoce que tiene miedo de volver “pero las ganas de ver a mis compañeros y profes es mayor. Estar con ellos me pone contenta, me alegra el día”.

MAILLEN REINAGA (16 AÑOS)

* Nacira Massa, de 13 años, imagina que las escuelas no están preparadas para el distanciamiento social. “Por ejemplo en mi curso somos 37 en 2° año y no hay espacios para más. Deberíamos ir al colegio por turnos. Y seguir a la par trabajando de manera virtual, con el docente como guía”. En cuanto a la higiene ella siente que no toda la responsabilidad es de la escuela, de los chicos también, por eso deben preparar más a los alumnos sobre el tema, dice.

NACIRA MASSA (13 AÑOS)

* A Camila Corrales (17 años) todavía que le cuesta adaptarse a la cuarentena sin amigos a quienes abrazar. “Charlando con mis compañeros pensamos que no estaría tan mal repetir el año. Al principio decíamos, no, sería una locura, y más repetir el último año de la secundaria, pero después lo veíamos del otro lado: el año que viene tenemos que ingresar a la facultad, y hay cosas que todavía queremos aprender de la escuela y que no estamos pudiendo. Nuestro campamento, la gira y muchas otras actividad que no podremos hacer. Entonces repetir el año no nos parecía descabellado”, cuenta.

CAMILA CORRALES (17 AÑOS)

“Para mí la clase virtual nunca va a poder sustituir al profesor, pero en las clases prácticas es realmente esencial el profe: inglés, matemática, física y química deberían darse de manera presencial, las otras zafan. Pensamos que tres días a la semana podríamos ir a la escuela y también los sábados”.

“Una de las cosas más complicadas de esta cuarentena es evitar el contacto físico, ver a una amiga y no poder abrazarla es un esfuerzo enorme. Pero el primer día de clases ya no te aseguro que nos podamos aguantar, si ves a tu amiga después de tantos meses obvio que nos vamos a abrazar, de una!”.

Las sugerencias más mencionadas

- Que no sea obligatorio volver mientras siga la pandemia.

- Alternar la virtualidad con la presencialidad.

- Elegir para clases presenciales: matemática, física, química e inglés.

- Ir a la escuela tres días a la semana. Separar los cursos o grados en grupos de 10 o 15 chicos, y distribuirlos en distintos horarios, turnos o días. Se puede reducir el horario de la jornada para dar lugar al recambio de grupo.

- Recreos por grado o grupos.

- Todas las escuelas deben tener agua. Y también jabón, n papel y alcohol en gel en los baños.

- Motivar hábitos de higiene en el aula: que cada alumno limpie su escritorio y que se den clases de higiene.

- Priorizar para tomar clases presenciales a los alumnos que no tienen dispositivos o carecen de internet y a los chicos de los 6° años de primaria y de secundaria.

- Que los alumnos puedan elegir con quien formar su grupo para ir a la escuela o bien que sea por abecedario, pero no por alumnos más o menos avanzados.

- Se podrían extender las clases a los sábados.

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