Mario, el "decano" armó su descanso anual para seguir a Atlético

Mario, el "decano" armó su descanso anual para seguir a Atlético

Vacaciones, según el fixture.

LAGO TITICACA. En Bolivia y otros países, futboleros reconocían la camiseta de Mario y se declaraban “seguidores” de Atlético.  LAGO TITICACA. En Bolivia y otros países, futboleros reconocían la camiseta de Mario y se declaraban “seguidores” de Atlético.
18 Febrero 2020

Contratar vacaciones al exterior en tiempos del impuesto PAÍS implica que el bolsillo “duela” un 30% más de lo normal. Pero organizar ese viaje en función del fixture del equipo amado no tiene precio.

Acaso debido a ello, Mario Ortega (49 años) ni lo dudó. Apenas se confirmó que Atlético disputaría una nueva edición de la Copa Libertadores decidió planificar su descanso anual en función de los partidos que el “Decano” debería jugar en las fases 2 y 3 de la máxima competencia continental. Y una vez conocido el resultado del sorteo del certamen, comenzó con las compras de pasajes y de hotelería.

Aunque nació en Metán (Salta), Mario es prácticamente tucumano. Hace tres décadas llegó a la provincia, para estudiar en la Universidad Tecnológica Nacional. A poco de llegar se enamoró del barrio y del “blanquiceleste” de la camiseta. “Un viernes fui a ver un partido contra Atlético de Rafaela; ese día me hice fanático”, recordó.

EN CUSCO. Ortega y el chamán al que le pidió por la clasificación de Atlético. EN CUSCO. Ortega y el chamán al que le pidió por la clasificación de Atlético.

En su trabajo -es empleado estatal- tenía la posibilidad de elegir el período para su licencia. “Cuando supe que el ‘Decano’ jugaba el miércoles 5 contra The Strongest, en La Paz (Bolivia), me acomodé en el trabajo para arrancar mis vacaciones el lunes anterior. Y ahí mismo pensé en que si pasábamos de fase muy probablemente jugaríamos en Medellín”, le contó a LG Deportiva desde Lima (Perú), vía audios de WhatsApp.

Con la idea de aliviar un poco sus finanzas, había previsto hacer todo el recorrido en ómnibus; y de ese modo comenzó. Viajó a La Quiaca, y cruzó a Villazón (Bolivia); desde allí viajó hasta La Paz. “Ahí ya me encontré con otros hinchas; pero la pasé mal. Hacía muchísimo frío, 4° C o 5° C, y me enfermé al punto de que casi decido volverme. Pero hice un día de reposo en el hotel y me curé, así que seguí mi camino”, dijo.

Mientras aguardaba que se juegue la revancha, en cancha del “Decano”, Mario continuó disfrutando de sus vacaciones. “Fui a Copacabana, donde me quedé un par de días. Conocí la Isla del Sol, en el lago Titicaca, e hice algunos tours; todo muy lindo. Luego pasé a Cusco (Perú), donde también me quedé dos días, aunque decidí no ir a Machu Picchu, para guardar dinero. De ahí viajé unas 22 horas hasta Lima. ¡Todo por Atlético!”, indicó. Padeció el partido de vuelta en un bar limeño: “estaba solo, con la camiseta. Sufrí con los penales. Estuve a 30 segundos de seguir mi viaje o de volverme. Lo que me da Atlético es hermoso”.

TACHANDO OTRO PAÍS. Mario Ortega llegando a Perú, desde Bolivia.  TACHANDO OTRO PAÍS. Mario Ortega llegando a Perú, desde Bolivia.

La decisión de la Conmebol, de adelantar el partido entre Independiente Medellín y Atlético, golpeó la billetera de Mario. “Había previsto quedarme tres días en Lima, y de ahí iba a seguir hasta Guayaquil y Quito (Ecuador), para luego llegar a Medellín. Ya tenía todo pagado, y llegaba bien a la fecha del partido. Pero como Conmebol adelantó el juego tuve que recurrir a las tarjetas y comprar un pasaje de avión hasta Medelín. De hecho, no sé cómo voy a volver a Tucumán; me parece que deberé hacerlo por vía terrestre”, estimó.

Atlético de América

Durante su paseo por estas ciudades latinoamericanas Mario pudo experimentar lo que significó para el “Decano” haber accedido a la competencia internacional. “En algunos lugares de Lima la gente reconocía la camiseta. Me decían: ‘¿el Atlético Tucumán? ¡Yo le sigo!’, porque así hablan ellos”, contó, con orgullo. Y con un guiño agrega que en Cusco se animó a rogar a los dioses una ayuda para su amado club: “en una excursión visitamos un chamán, que hacía una ceremonia en Quechua. Nos dijo que hagamos unos pedidos, y yo pedí que pase el ‘Decano’. Luego le mostré la camiseta”.

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