Secuestran pastillas a la madre de un preso que denunció a los guardias

Familiares de la mujer afirman que a ella “le pusieron” los fármacos.

EL MÉTODO. El reloj donde encontraron las píldoras.
EL MÉTODO. El reloj donde encontraron las píldoras.
05 Enero 2020

El viernes a la tarde se generó un revuelo en el penal de Villa Urquiza. La madre de un preso habría intentado ingresar pastillas para su hijo. El revuelo se dio porque no se trata de un interno más, sino de Gonzalo Giri, uno de los condenados que denunció a los guardiacárceles de la unidad de manejar el tráfico de drogas en la cárcel.

El hecho se produjo el viernes a la siesta. La mujer se presentó en la guardia y pidió ingresar a ver al joven, condenado a 18 años de prisión por haber matado a una persona durante un robo.

El personal del Servicio Penitenciario, que la requisó detenidamente, declaró haber observado “algo extraño” en el reloj. Entonces el artefacto fue revisado delante de testigos. Al destaparlo, descubrieron que contenía más de una docena de pastillas acomodadas en su interior.

La mujer, según fuentes del penal, habría manifestado que llevaba el reloj para “devolvérselo” a su hijo porque se lo había entregado el día anterior. Las autoridades se comunicaron con los funcionarios de la Justicia Federal. El juez Fernando Poviña pidió que no se tomaran medidas privativas de la libertad en contra de la madre del reculo. Dispuso, también, que las pastillas secuestradas sean enviadas mañana a su despacho con las actuaciones del caso. El magistrado resolverá la situación procesal de la mujer cuando analice todos los elementos.

La madre de Giri había recibido un permiso judicial para visitar a su hijo todos los días. Pero, según las fuentes de la cárcel, como se descubrió que supuestamente intentó ingresar psicofármacos al penal, se le suspendió ese beneficio.

La mujer no pudo ser ubicada por LA GACETA, pero allegados y familiares de otros internos dijeron que “le habían colocado” las pastillas para desautorizar la denuncia de su hijo y, a la vez, impedir que siga visitándolo y conteniéndolo.

“No se puede ver a los familiares todos los días, pero su caso es especial. Debido a las denuncias que hizo, la Justicia la autorizó, para que controlara que no le hicieran nada malo a él”, destacó un pariente.

Giri fue uno de los presos que denunció haber sido castigado y perseguido por los guardiacárceles por haberse negado a vender drogas. Por cuestiones de seguridad y por recomendación del fiscal federal Pablo Camuña y del juez federal Daniel Bejas, fue trasladado a la Seccional 1° y luego al Destacamento Falivene al sur de la ciudad. Pero después de que se escapara su compañero Delfín Rodríguez de esa dependencia policial, regresó a la Unidad 9 del penal de Villa Urquiza.

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