Las opiniones de los autores que merecen ser destacados en 2019

29 Dic 2019

Punto de partida para una novela

Por Andrea Camilleri

Simenon tenía una serie infinita de trucos, artimañas y recursos que lo convirtieron en un archivo monumental hecho de apuntes, mapas y documentos. Yo no. Sí tengo una óptima memoria, soy ordenado y metódico. Simenon frecuentó la escuela de un comisario del Quai des Orfevres, en París, para aprender las técnicas de la investigación policial. Yo las conocí después de haber escrito algunas novelas cuyo personaje es el comisario Montalbano. A diferencia de Simenon yo, quizás, tengo más el ánimo de un “perro de policía” pero, como casi todos los autores de sagas, compartimos la tendencia a repetir hasta el infinito las condiciones de la primera obra -El curso de las cosas. en mi caso-, es decir: horarios de escritura, lectura de crónicas policiales y la inmersión en la realidad cotidiana. Me gusta sumergirme en la realidad. Gogol decía que él no poseía fantasía. La inspiración para escribir Las ánimas muertas se la sugirió Puskin, que había apenas leído la noticia en algún diario. Si debo ser sincero jamás entendí cómo nacen mis novelas. Leo muchos hechos pequeños, escucho frases por la calle, dos o tres se me fijan en la mente y crecen hasta resultar una historia. Ayer, por ejemplo, salí a comprar cigarrillos y escuché que una muchacha, por teléfono, decía: “¿Pero cómo quieres hacer el amor conmigo sin haber consultado antes al tarot?”. Es un magnífico punto de partida para una novela.

*Escritor. 28/7/19.

América latina como insumo literario

Por Sergio Ramírez*

En América latina, como novelistas, tenemos la insuperable ventaja de tener una historia anormal. Por eso quizás me hice escritor en la Facultad de Derecho. Esta anormalidad es la que produce historias sorprendentes.

La novela se ocupa de lo excepcional; lo ordinario no tiene atractivo. Los relatos de aventuras, de amores no correspondidos pueden terminar con un “y vivieron felices para siempre”. Pero esa historia posterior no se cuenta porque la felicidad no es interesante. La novela busca el conflicto. El hijo del capo que vive tranquilamente en su ciudad y es capturado por la policía. La captura produce una rebelión de narcos y la policía libera al hijo del capo. Ahí tenemos una historia. No la tenemos si va a la cárcel. Cuando vemos migraciones masivas dejando Venezuela, ahí tenemos historias. Y el novelista puede darles vida a cada una de esas tragedias que no captan las estadísticas.

Los escritores del Boom partían de la idea de que América latina era una gran historia sin contar. La historia de la conquista estaba llena de mentiras que apuntaron a venderle a la corona un gran proyecto. Luego vendrá la contradicción civilización-barbarie que será enfocada, entre otros, por Sarmiento y por Rómulo Gallegos. Carlos Fuentes propondrá contar la historia latinoamericana en capítulos. Uno a cargo de cada escritor.

*Premio Cervantes. 20/11/19.

“Los psicoanalistas constituyen una iglesia”

Por Mario Bunge*

Heidegger tuvo éxito porque tuvo el descaro de hacer pasar el disparate por filosofía profunda. Y Wittgenstein tuvo éxito porque no abordó ningún problema filosófico. Ninguno de los dos contribuyó a saber en qué nos distinguimos de los demás animales, que es pensar, o en qué consiste la justicia. Ambos fueron escapistas y ninguno de ellos exigió conocer algo, ni siquiera historia de la filosofía. Wittgenstein pasó por la puerta ancha del jardín de infantes, y Heidegger ni siquiera vio la puerta...La filosofía tiene una problemática distinta de las problemáticas de las decenas o centenas de ciencias particulares. El psicoanálisis sólo se practica en Buenos Aires, París y Barcelona. No se lo enseña en ninguna universidad de punta, porque, al igual que la homeopatía, no investiga. Transcurridos 114 años, los psicoanalistas no han hecho ni un solo experimento. No les interesa poner a prueba lo que afirman: constituyen una iglesia. Tampoco llevan la cuenta de las curaciones de depresiones, esquizofrenias, ni adicciones. Buscan guita, no curación ni comprensión.

*Científico. 22/9/19

Obsesiones ridículas

Por Hernán Casciari

Hace poco le hice oler a mi hija los libros de la colección Robin Hood. Era un olor a pata vieja. Ella me decía que era un olor horrible. Me parece que está bien que tengamos esa nostalgia, porque es una nostalgia de juventud. A mí me recuerda a mi infancia, a mi juventud, a lo que me pasaba en determinado momento. Pero al mismo tiempo me resulta muy gratificante la forma en que se comunica hoy. Me parece divertido. Como me parece divertido cómo hacíamos las revistas en los años 90. Es un lujo que hoy podamos hacer que nos lean en Tailandia. Entonces no pierdo la nostalgia por algunas cosas, como por comprar un determinado papel. Obsesiones ridículas que no le interesan a nadie. Nosotros sabemos que a nadie le interesa la diagramación de Orsai y que es algo que hacemos para nosotros. Tampoco sé si la gente nos lee. Creo que compran la revista para que nos sigamos divirtiendo. Supongo que mi hija en el futuro tendrá nostalgia de Spotify o algo así.

*Escritor. 28/4/19.

“Nunca pensé que Borges iba a dejarme su obra”

Por María Kodama

ESCRITORA Y TRADUCTORA. María Kodama.

Nunca pensé que Borges iba a dejarme su obra. Y eso fue lo que me trajo a mí todos los problemas que ya conocés. Cuando él muere, me llama su abogado y me comenta que antes de comunicarlo a la prensa, tiene que decírmelo a mí, y es que Borges me dejó su obra. Yo le dije:”¿Cómo hiciste eso sin decírmelo a mí?”. Me contestó que Borges le había pedido que no me dijera nada, porque si yo lo iba a saber, lo iba a dejar.

* Presidenta de la Fundación Jorge Luis Borges. 27/10/19.

“La clasificación de literatura femenina es irritante y discriminatoria”

Liliana Heker

Pienso que la clasificación de literatura femenina es irritante y discriminatoria. No creo que haya una literatura femenina, hay hombres y mujeres que escriben. En ese momento se solía llamar literatura femenina a algo que yo no pertenecía, yo pertenecía a una generación: los escritores del 60. Muy tempranamente salí al ruedo y me tenía que imponer siendo dura con las críticas. Mis compañeros de generación estaban por temas más violentos, yo tenía temas más íntimos. Me encantaban las contradicciones de los mundos familiares, el tema de la locura. Sentía que ellos pensaban que esos temas no eran lo mismo que su literatura fuerte. Un día se lo comenté a Abelardo Castillo y él me dijo, “¿Por qué no escribís sobre un boxeador que siempre pierde?” De ahí viene mi cuento Los que vieron la zarza.

*Escritora. 30/6/19.

“La posteridad es pariente cercana del azar”

Por Rogelio Ramos Signes

Me produce incertidumbre la noción de posteridad. Mi amor por lo fantástico tiene mucho que ver con eso. A veces siento que la posteridad es un componente de la ficción, otras veces la siento como lo opuesto, como una realidad que llega a destiempo, que se ha convertido en una nueva metáfora de la tristeza. En el mejor de los casos la posteridad es pariente cercana del azar...Me gustan los estilos cuando funcionan como un perfume, que algunos pueden descubrir sin que sea algo demasiado visible. En cambio me molesta, y mucho, cuando es un cliché; por más que sea un cliché personal, inventado por ese autor. Creo que la repetición es una manera anticipatoria de la muerte. Es horrible leer un texto inmerso en la obviedad.

* Escritor. 20/10/19.

¿Por qué arde América latina?

Por César Chelala

David Konzevik, economista tucumano y asesor de muchos gobiernos, ha desarrollado la teoría llamada “La revolución de las expectativas”. Según Konzevik, el grado de conocimiento e información que existe hoy hace que las personas sean conscientes de las posibilidades de una vida mejor que no se ha realizado. Los gobiernos en general permanecen sordos a las demandas de los ciudadanos. “Los pobres de hoy son ricos en información y millonarios en expectativas”, me dijo Konzevik recientemente en Nueva York.

En casi todos los países las instituciones judiciales son débiles y, como resultado, la corrupción generalizada permanece impune.

A medida que la economía mundial se desacelera, los gobiernos carecen de recursos para pagar los programas sociales. Como resultado, los ciudadanos se han vuelto cada vez más vocales en sus demandas de mejores servicios y salarios, y menos dispuesto a aceptar grandes niveles de desigualdad social.

Sin embargo, hoy no solo los pobres participan en las protestas contra los gobiernos.

También protestan vastos sectores de la clase media que también observan su calidad de vida considerablemente disminuida por las políticas gubernamentales que favorecen principalmente a los ricos.

* Periodista y escritor. 10/11/19.

“No conozco una persona importante en la historia de la humanidad que tenga un certificado de buena conducta”

Por Tomás Abraham

Amo a Sarmiento. Sí, digo que Milagro Sala es sarmientina. Incluso en mi libro Mis héroes mi último texto es Yo amo a Sarmiento, una conferencia que dicté en la Biblioteca Benjamin Franklin de San Juan, creada por Sarmiento. De acuerdo a Tulio Halperín Donghi, es lo más parecido a un genio que hubo en la Argentina.

Sarmiento quería una Argentina que explote. Era un loco. Se enfurecía ante la pereza, proviniera de un parásito ibérico, de un borracho irlandés o de un gaucho dormido. Cuando Sarmiento escribe, en San Juan, La Rioja y Catamarca, no había un solo maestro. Soñaba con Estados Unidos por su empuje industrial. Con ferrocarriles, puertos, escuelas.

¿Cómo hacía para soñar con todo eso en medio de la nada cuyana y la parsimonia colonial?

Para nosotros hoy es fácil porque tenemos wi-fi. Tenemos todo. Pero Sarmiento no tenía nada: tenía un burro en la puerta de su casa. Europa le parecía decadente, a partir de la restauración monárquica. Viajó a los Estados Unidos y le gustaba la transgresión yanqui, la irreverencia. Todo el mundo tenía que leer.

¿Y por qué allá todos leen? Porque la publicidad vende cosas, entonces necesitaban que la gente leyera. Sarmiento no era bueno, era un genio y un fanático.

Cometió barbaridades como lo fue la muerte del Chacho (Peñaloza) y su apoyo irrestricto a la guerra contra el Paraguay. No conozco una persona importante en la historia de la humanidad que tenga un certificado de buena conducta. Los grandes son grandes por otras cosas.

*Filósofo. 15/9/19.

“La Argentina empezó a joderse el 4 de Junio de 1943”

Por Juan José Sebreli

EN LA GACETA. Juan José Sebreli.

Vargas Llosa, en su libro Conversación en la Catedral, tenía dos personajes. Uno le preguntaba al otro: ¿Cuándo te parece que empezó a joderse el Perú? Si me preguntara cuándo comenzó a joderse la Argentina, yo le contestaría: el 4 de Junio de 1943, a las 10 de la mañana, que es cuando se dio el golpe militar y nació el peronismo que vino para quedarse.

Tal vez porque yo sea viejo, la literatura, la pintura y la música que me gustan son las de las primera mitad del siglo XX: Proust, Thomas Mann, Musil, Stravinsky, Prokofiev, Bartok, la pintura post impresionista, expresionista y algún surrealista. Y en la Argentina, la década del 30, mal llamada “infame”. Esa época tuvo la revista Sur, pero al mismo tiempo, revistas literarias importantes también de izquierda, el Partido Comunista tenía varias revistas. En cine hubo grandes películas y buenos directores como Saslavsky, Tinayre, que hacían films populares, sí, pero de calidad. Había una cultura popular significativa, los quioscos de diarios estaban abiertos a toda hora, en mi casa -que era un hogar modesto- se compraban dos diarios por día y revistas también todos los días. Pero todo eso cambió luego, desapareció.

* Ensayista. 2/6/19.

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