Jorge “Manzanita” Ríos es un hombre conocido en la provincia. Fue condenado por un homicidio y al menos por una causa vinculada a la comercialización de drogas. Su nombre aparecería en varias investigaciones de tráfico de estupefacientes, incluso, por la que fue detenida su ex esposa Nilda “La Cabezona” Gómez.
Ríos creció en San Cayetano, donde supuestamente comenzó a ganar espacios. A mediados de los 90, varias fuerzas comenzaron a investigarlo por sospechar que estaba involucrado en la comercialización de drogas.
Pero su nombre cobró fuerza cuando se casó a fines de los 90 con “La Cabezona” en el penal de Villa Urquiza. “Cuando me acuerdo de ese casamiento me da nostalgia y alegría, pero también tristeza, porque pasamos mucho tiempo separados”, dijo Gómez en una entrevista que fue publicada en LA GACETA.
Cuando recuperaron la libertad, en 2001 ambos fueron detenidos en una casa de Villa 9 de Julio junto a Daniel “El Rengo Ordóñez” Tevez, narco que fue acusado de haber introducido el paco en La Costanera y cuya vida tuvo un abrupto final: fue asesinado en 2009 por la ex pareja de la mujer con la que tenía una relación clandestina.
El juicio por ese hecho quedó en grabada en la historia de la Justicia Federal. Las audiencias fueron tensas porque los tres acusados aseguraron que eran inocentes y que los gendarmes les habían plantado la droga. Al escuchar la condena en su contra, los imputados comenzaron a gritar en contra de los jueces. Luego, Ríos tomó la baranda que separa al público del tribunal y se las arrojó. “De milagro no les pasó nada. Pero al día siguiente comenzaron las obras y ese elemento se fijó por cuestiones de seguridad”, contó un empleado.
Crecimiento
Gómez cumplió su condena y se mudó de Villa 9 de Julio, el barrio donde fue detenida todas las veces. En una oportunidad, personal de la Digedrop le encontró una “cocina” donde “estiraba “la pasta base que traían desde Bolivia; y, en otra, la arrestaron vendiendo sustancias ilegales cuando cumplía un arresto domiciliario. El tiempo que pasó en la cárcel terminó separándola de Ríos.
Pero un día “La Cabezona” se fue del barrio. Se instaló en un departamento de la Junín al 400. A los investigadores les llamó la atención que llevara una vida de lujos y que frecuentaba los bares de Barrio Norte.
Encontraron una pista y fueron tras ella porque creían que era la líder de una organización narco. Así descubrieron que su nuevo amor era un joven 20 años menor que ella conocido como “Galo” y que no pasaba inadvertido porque manejaba, en la Capital y en Las Termas, coches de alta gama: un Mini Cooper y una camioneta Dodge Ram.
“La Cabezona” lloró cuando la detuvieron junto con el joven que la esperaba para huir luego de que les encontraran más de 40 kilos de cocaína en una vivienda de un barrio del sur de la capital. En febrero será enjuiciada por este caso.







