Greta Thunberg: las razones que impulsan a la estrella de la Cumbre del Clima

La activista encabezará en Madrid una marcha que promete ser multitudinaria. Los números que preocupan y amenazan con sumergir al mundo,

06 Dic 2019 Por Soledad Nucci

Tiene 16 años y Asperger, un síndrome con algunas similitudes con el autismo. Greta Thunberg lidera la rebelión de los jóvenes del mundo, frente a una emergencia ambiental que solo ellos han sabido poner en perspectiva. Viaja de Oceanía a América o de Nueva York a España en barco -en vez de en avión- para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El año pasado, un viernes de agosto, faltó a la escuela y se sentó frente al parlamento de Suecia con un cartel de madera en el que se leía: skolstrejk for klimatet (huelga escolar por el clima). Estaba sola.

Siete meses después, el 15 de marzo de este año, salió a las calles con 1,4 millón de personas. Hoy, el movimiento Fridays for Future (Viernes por el Futuro) sacude la Cumbre del Clima de Naciones Unidas (COP25), en Madrid.

La activista arribó el martes a Lisboa en un catamarán tras una veintena de días mar adentro. Anoche debía llegar a la capital española luego de un periplo un tren. Estaba previsto que diera una conferencia de prensa, para la que se habían acreditado casi 300 periodistas, y que luego se uniera a la concentración del Fridays for Future (Viernes por el Futuro).

El lema de la marcha -“El mundo despertó ante la emergencia climática”- resalta la relevancia que ha tomado la situación. Según Pablo Chamorro, portavoz de la concentración, nadie duda de que los adolescentes se han puesto de pie para pedirle a la clase política más ambición y valentía. La protesta cuenta con 850 entidades adheridas y se espera que se concentren, únicamente en esa ciudad, más de 100.000 activistas.

La caminata comenzará en Atocha y concluirá en Nuevos Ministerios, un complejo gubernamental madrileño. Sobre el final, Thunberg leerá un manifiesto. No será la única cara conocida: el actor Javier Bardem también dará un discurso.

EN MADRID. La cumbre se iba a hacer en Chile, pero por la crisis en ese país, se mudó a la capital española.

Desde el lunes pasado y hasta el 13 de diciembre se realiza la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-25, por sus siglas). Esta primera etapa está dedicada a cuestiones técnicas, y las delegaciones de los países son las principales negociadoras. Para la semana que viene se aguarda la presencia de los líderes del mundo. Uno de los principales retos de la COP-25 es la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que en 2018 alcanzaron un nuevo máximo histórico de 407,8 partes por millón y que en 2019 no han dejado de aumentar.

Mientras, todo apunta a que 2019 será el segundo o tercer año más cálido del que se tienen datos, con 1,1° centígrados por encima de la era preindustrial, que es usada como referencia. Además, casi con certeza las temperaturas medias del quinquenio 2015-2019 y de la década 2010-2019 serán las más elevadas de las que se tiene constancia. Así lo ha alertado la Organización Meteorológica Mundial (OMN, por sus siglas), después de haber presentado su informe anual en la COP25.

Eso significa que el cambio climático se ha acelerado. Si no adoptamos medidas urgentes, la humanidad llegará a finales de este siglo con un aumento de la temperatura de más de 3° con respecto los niveles anteriores a la industrialización. Hasta ahora, 2016 -período que sufrió la influencia de un intenso episodio de El Niño- viene siendo el más caliente, con 1,2° por arriba.

Calienta el sol

El principal objetivo del Acuerdo de París consiste en que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los 1,5° o los 2°. De suceder, será catastrófico. Los glaciares colapsarán por completo. Y muchas ciudades costeras -como Londres, Nueva York o Shanghai- quedarán bajo el agua. Otros efectos del calentamiento mencionados por la OMM, además de la reducción de hielo marino y del consiguiente aumento del nivel del mar, son las concentraciones sin precedentes de gases de efecto invernadero; la constante acidificación de los océanos; la suba del contenido calorífico de los océanos; las sequías; los incendios forestales; los ciclones tropicales; las inundaciones y las olas de calor.

A muchos de esos fenómenos de fuerte impacto hemos comenzado a verlos. La OMM menciona, por ejemplo, que “las inundaciones han sido graves” en el Norte de la Argentina. También cita que en junio se estableció en Francia un nuevo récord nacional de temperatura máxima, con 46 °. O informa que la cantidad de fuegos declarados en la región de la Amazonía brasileña estuvo por encima de la media del decenio. Hasta ahora, 2015, 2016, 2017 y 2018 habían sido los cuatro años más cálidos. La nueva medición de 2019 vino a demostrar que hemos pasado el punto de inflexión. Y que no hay vuelta atrás.

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