
Durante casi 14 años de gobierno, Evo Morales cosechó éxitos en materia económica, a tal punto que se hablaba del “milagro boliviano”, ya que el país andino crecía a un ritmo anual del 4,9%, mucho mayor que Estados Unidos y el resto de los países latinoamericanos, según el FMI. Según sus críticos, los años fueron modificando la personalidad de Morales, hasta convertirlo en un hombre con un marcado autoritarismo y una inocultable ansiedad de perpetuarse en el poder. Después de que se asilara en México, la legisladora opositora Jeanina Áñez se autoproclamó presidenta interina en una sesión legislativa sin quórum. Añez aseguró luego que si Morales regresa al país, deberá responder ante la justicia por las irregularidades que hubo durante la elección del 20 de octubre.







