Una discusión que no admite margen de error

Una discusión que no admite margen de error

Salir indemnes. Esa parece ser la lógica de los candidatos presidenciales que esta noche tendrán la posibilidad de explicarle al electorado sus puntos de vista, proyectos y proyecciones para la Argentina que se viene. Mauricio Macri se siente más cómodo en su recorrida por las 30 ciudades, en las que repite su discurso para intentar contagiar entusiasmo social. Desde el atril, que se montó en el Paraninfo, le será mucho más difícil exponer las razones por las que la Argentina sigue en caída económica y con alta inflación. ¿Su fortaleza? Las relaciones internacionales que ha tejido a lo largo de su administración, incluyendo el roce con los grandes líderes globales en la cumbre del G20 en Buenos Aires, hace ya un año. Tal vez dirá que el país volvió a cobrar protagonismo en el escenario global.

Alberto Fernández, del Frente de Todos, achaca contra las consecuencias de un país en crisis en tiempos de Macri. Su mensaje apunta más a lo socioeconómico que a la diplomacia. El peronista corre con ventaja por el resultado de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), donde obtuvo 15 puntos de diferencia respecto de Macri. Un mensaje agresivo podría poner en riesgo esa diferencia, evalúan en su entorno. Fernández ha montado su campaña en el apoyo de los gobernadores que ya tienen poder. El tucumano Juan Manzur es uno de ellos. El presidenciable del PJ hablará de pobreza y es probable que mencioné la herencia.

El debate presidencial es una gran oportunidad para Roberto Lavagna, que asomó con buenos números en los sondeos previos a las primarias, pero luego se fue desdibujando. La clave de su participación será la economía, una disciplina en la que también cabalgará José Luis Espert en su incursión electoral. Nicolás del Caño y Juan José Gómez Centurión vivirán su propia batalla verbal, la de las ideologías.

El debate de esta noche no admite márgenes para el error. Los candidatos enfrentan un escenario de baja tolerancia a las promesas, en una sociedad en la que la grieta no ha desaparecido, donde unos pugnan por dejar atrás definitivamente el pasado y otros por modificar el escenario económico de inflación elevada, altos niveles de desempleo y de pobreza y un mercado al que le cuesta confiar en la Argentina. Los candidatos tienen la palabra.

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