Cazzu la rompe: de “ranchar” en El Triángulo a convertirse en “La Jefa” del trap

"Hago música para que quede", dijo Julieta Cazzuchelli, la jujeña que manda en el género que hoy explota los rankings. El repaso de su vida en Tucumán y su mensaje para seguidores y críticos.

20 Sep 2019 Por Mariana Segura

El escenario del Teatro Mercedes Sosa late. Se siente. Un inflable gigante ocupa casi todo el espacio y el humo que huele rico copa la sala. Arriba, en el camarín y a un par horas de presentarse en vivo, Julieta Cazzuchelli recuerda cuando caminaba por Tucumán como una jujeña más que dejó su provincia para estudiar en la Facultad de Cine de Yerba Buena. ¿Julieta, quién? Cazzu. Cazzu.

Pero lejos estuvo la ahora artista de 25 años de caminar por las calles de "YB" durante los cinco años que vivió en Tucumán antes de mudarse a Buenos Aires y pegarla hasta llenar estadios. "Yo vivía en La Ciudadela. ¿Que qué hacía acá? Me juntaba a ranchar con los pibes del Barrio Victoria, con los pibes de El Triángulo. También corría picadas, ¡menos mal que nunca nos pasó nada!", dice la Jefa del Trap argentino, ese género que hoy suena en todos lados; que entre los adolescentes ya es un estilo de vida y que los "cuarentones" denostan sacando chapa de rockeros.

Y eso que de ese palo también viene Cazzu. Se hizo con el folclore jujeño, con el rock y la cumbia después, cuando era más o menos conocida como "Juli K." Se pasó a componer y cantar reggaeton y trap una vez instalada en Buenos Aires, donde a pura autogestión comenzó a destinar lo que ganaba para producir sus propios videos (algo de eso había aprendido en Cine).

Lo que vino después ya se sabe y puede encontrarse en todos lados. Cazzu explota en las redes sociales y en cada recital que hace sola o acompañada de la banda de amigos del trap con los que recorre toda América.

Ellos mandan y los números lo dicen, le pese a quien le pese (a cualquier "ultra" incapaz de abrir un poco su cabeza, no para gustar del genéro -sobre gustos no hay nada escrito- si no para entenderlo). "Hago música para que quede", dice orgullosa, aprovechando el momento pero no sólo para sacarle jugo al éxito. También quiere hacer historia y que el trap no muera.

Para eso tiene miles y millones de fans a los que les quedan un montón de años y de música y canciones por escuchar. "Me costó mucho entender por qué pasa esto (tener tantos fans adolescentes) si nosotros no generamos contenidos para niños. Hasta que comprendí que es una generación totalmente nueva", reflexionó "Juli".

Cazzu volvió a Tucumán como "Cazzu" y ya no pudo caminar tranquila. Antes y durante su show en el TMS "La Jefa" ("no la reina") mostró su sincera nostalgia, habló de sus amigos, de lo que le gusta y lo que sueña, de que sus letras también hablan de amor y dejó un mensaje importante para estos días: todo bien con que su música empodera a las mujeres, pero "ya no es necesario estar aclarando que las mujeres podemos ocupar estos lugares, ¿no? Ya está bastante claro".

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