Dos corralitos muy diferentes

El juicio político a la Corte va perdiendo fuerza.

28 Marzo 2002
Por Angel Anaya
El Presidente y el ministro de Justicia, Jorge Vanossi, esperan que cuatro o a lo sumo tres de los jueces de la Corte Suprema no sean acusados finalmente ante el Senado, en el juicio político que se está tratando de promover a todos los miembros del tribunal en la Cámara de Diputados. Por cierto que en el justicialismo parlamentario son menos ahora los promotores que hace dos semanas, cuando comenzaron las gestiones de Duhalde y el ministro para desalentar un juicio masivo que motiva serias observaciones en el exterior. El punto más crítico de las acusaciones a los magistrados ha sido la contradicción de los dos fallos sobre el corralito, y al mismo acaba de contestar el juez Carlos Fayt usando en muy buena parte el argumento que la mayoría de la Corte aplicó en el segundo. En efecto, hubo dos fallos diferentes -vino a decir Fayt- pero tambien fueron notoriamente distintos los corralitos de De la Rúa y de Duhalde, además de haberse derogado por el Congreso, entre el primero y el segundo, la ley 25.561, de garantía de los depósitos. Esto último, la violación del compromiso de moneda y la devaluación inmediata, como el calendario de devolución de depósitos hasta 2006, fueron considerados en el segundo fallo como decisiones inconstitucionales que degradaron al corralito inicial por desconocer, entre otros, el derecho de propiedad y los contratos de depósitos.

Más medidas
Conforme han ido transcurriendo las conversaciones con el Fondo Monetario y el deterioro del peso por efecto de la desconfianza, el problema de la Corte y el del corralito se han integrado con mayor firmeza a las negociaciones que, a partir de la semana próxima, iniciará el gobierno con el organismo internacional. Se espera aquí que para entonces se hayan anunciado nuevas medidas que desde el lunes último dieron lugar a frecuentes comunicaciones entre el ministro de Economía, Remes Lenicov, y el titular del Banco Central, Mario Blejer, quien desde hace dias intercambia ideas en Washington con funcionarios del FMI. Entre ellas figura el tema de las retenciones a las exportaciones, que el gobierno elevaría, pero no son muy compartidas en el Fondo. Tampoco se observa allí satisfactoriamente el complicado control del mercado cambiario que impide establecer una paridad peso/dólar más transparente.
Respecto del mercado cambiario y la flotación que reclama el FMI, el ministro de Economía espera hacer ver con claridad finalmente que la demanda minorista de divisas que conmueve a la calle "es, más que un estilo nacional de vocación por el dólar, el resultado de muchos años de desconfianza de la gente en la seguridad del peso". En tal caso si no se controla el mercado cambiario en alguna medida mientras haya un gobiero de transición, no será posible recomponer el sistema financiero. Ese es el argumento que Blejer llevó a Washington y tambien a Nueva York, donde igualmente mantiene reuniones vinculadas a la futura renegociación de la deuda, por comenzar antes de que se acuerde sobre la ayuda externa.

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