La red de Médicos por la Vida, la Liga de Madres de Familia y otros grupos y ciudadanos contrarios a la interrupción del embarazo concurrieron a la plaza Independencia para rechazar el proyecto de legalización de esa práctica que ingresó el martes a la Cámara de Diputados. Pedían además la revisión del fallo contra el ginecólogo rionegrino Leandro Rodríguez Lastra, que el 21 de mayo fue declarado culpable de obstruir un aborto no punible a una joven víctima de violación.
Los organizadores de la concentración armaron un escenario en la calle 25 de Mayo y colgaron un gran pañuelo celeste en los faroles que iluminan la escalinata de la Casa de Gobierno. Entre vendedores de algodón de azúcar, de pochoclos y praliné, los manifestantes llevaban globos celestes y rosas y ondeaban banderines celestes y blancos. Ocupaban, espaciados, los metros centrales de la calle y de la vereda de la plaza.
El médico Jorge Ramaziotti, parte de la organización, destacó la intención “de dar un testimonio a favor del doctor Rodríguez Lastra, injustamente condenado por salvar las dos vidas”, y consideró que la nueva presentación del proyecto de ley “es un intento de volver a poner en discusión un tema que la sociedad argentina ya desestimó”.
Durante la manifestación se pronunciaron discursos desde el estrado y se oyeron consignas como “¡Salvar vidas no es delito”, “Justicia para Rodríguez Lastra” y “¡Vivan las dos vidas!”. Al final, los manifestantes entonaron el himno nacional, al que le agregaron la frase “Sean eternos nuestros sí a la vida”. Antes los conductores habían pedido “votar por candidatos provida”.
En la vereda de la plaza, la fundación Ecovida y la Liga de Madres de Familia instalaron carpas con el fin de juntar firmas en contra de la ley de Educación Sexual Integral. Myriam Condorí, presidenta de Ecovida, manifestó que “nuestros representantes están errados cuando quieren combatir la vida y eso es lo que venimos a mostrarles”. Por su parte, la presidenta de Madres de Familia, Lucía Fazio Critto, también reclamaba el “desarme” del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), que, según ella, “se ha transformado en un organismo dedicado a promocionar a las personas que no piensan como los católicos”.







