PELIGRO. La inseguridad y los enfrentamientos tribales impiden la prevención de la expansión del ébola. REUTERS (ARCHIVO)

KINSHASA, República Democrática del Congo.- Un total de 1.209 muertos y 1.816 casos confirmados de ébola se registraron en la República Democrática del Congo (RDC) hasta el 18 de mayo, donde se declaró un brote en agosto, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad de ese país. De los 1.209 muertos, 1.121 dieron positivo en las pruebas de laboratorio, mientras que el resto son “probables”, precisaron.
El director ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la gestión de emergencias, Michael Ryan, denuncio´una vez más que la inseguridad reinante en las zonas de República Democrática del Congo afectadas por el ébola está imposibilitando el trabajo de los especialistas y voluntarios.
“Es imposible detener el ébola en esta situación”, ha confesado a RFI. “Estamos en medio de tensiones a nivel comunitario, en medio de una manipulación política y en medio de la violencia de grupos armados”, señaló.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja había advertido el jueves sobre “la rápida expansión de ébola en RDC”.
“No podemos permitir que el ébola se atrinchere en (las provincias de) Kivu del Norte e Ituri, que se extienda a áreas urbanas, donde será más difícil de controlar, no podemos permitir que cruce fronteras internacionales”, subrayó el director de Salud y Atención de la Cruz Roja, Emanuele Capobianco.
Este brote, “el más letal de la historia de RDC y el segundo del mundo por muertes y casos tras la epidemia en África Occidental de 2014”, se declaró el 1 de agosto en Kivu del Norte e Ituri.
Desde el 8 de agosto, cuando se iniciaron las vacunaciones, más de 119.600 personas fueron inmunizadas, en su mayoría en las ciudades de Katwa, Beni, Butembo, Mabalako y Mandima, según las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Sanidad.
El virus del ébola se transmite a través del contacto directo con la sangre y los fluidos corporales contaminados. Provoca fiebre hemorrágica y puede llegar a alcanzar una tasa de mortalidad del 90% si no es tratado a tiempo. El brote más devastador a nivel mundial fue declarado en marzo de 2014, con casos que se remontan a diciembre de 2013 en Guinea-Conakri, desde donde se extendió a Sierra Leona y Liberia.
Casi dos años después, en enero de 2016, la Organización Mundial de la Salud proclamó el fin de la epidemia, en la que murieron 11.300 personas y más de 28.500 fueron contagiadas.
“La situación en el terreno no es lo suficientemente tranquila como para desarrollar operaciones de salud pública”, explicó Ryan, solo 24 horas después de que el Ministerio de Salud congoleño confirmara un ataque contra el jefe de los servicios funerarios en la región de Bunia, encargados de enterrar los cadáveres de los enfermos para impedir el contagio. (Télam-DPA)







