La defensa de la independencia judicial es la razón de ser de las asociaciones de jueces locales, nacionales e internacionales. Esa justificación volvió a quedar en evidencia durante la inauguración de la asamblea 68 de la Federación Latinoamericana de la Magistratura (FLAM) y de la reunión del Grupo Iberoamericano de la Unión Internacional de Magistrados (UIM). Integrantes de esas organizaciones se trasladaron desde el resto del hemisferio y desde Europa hasta Rosario (Santa Fe) para compartir sus experiencias institucionales. En algunos países la situación es catastrófica, como en Guatemala o Venezuela, donde hay jueces presos por fallar en contra de los deseos del Poder Ejecutivo. Pero las presiones existen hasta en los países donde el Estado de derecho parece más firme. El brasileño Walter Barone, presidente de la FLAM, recordó que el juzgamiento de criminales ligados al narcotráfico había generado amenazas hacia jueces y fiscales de Rosario, la “bella ciudad” anfitriona.
En definitiva, la independencia judicial nunca puede darse por sentada y por conquistada “per saecula saeculorum”. Lo dijeron este lunes a su manera sucesivamente los organizadores locales de los encuentros internacionales, Marcelo Gallo Tagle y Ariel Ariza, presidentes respectivos de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, y de la Federación Argentina de la Magistratura (ver por separado una entrevista con el segundo). Y lo reforzaron en sus exposiciones la intendenta Mónica Fein; el gobernador Miguel Lifschitz; el ministro nacional Germán Garavano, que reiteró los cuestionamientos a los jueces interinos, y su par provincial Ricardo Silberstein. También llamaron a defender la independencia la representante de los dueños de casa, María Angélica Gastaldi, presidenta de la Corte Suprema de Santa Fe, y, desde luego, Barone.
“La independencia es indispensable para el ejercicio de la magistratura imparcial”, expresó Gallo Tagle en el salón de actos del Poder Judicial provincial. Y añadió: “es incompatible con esa autonomía el pretender dar órdenes o instrucciones de cualquier tipo al juez”. El dirigente advirtió que la injerencia indebida en los Tribunales podía provenir de los propios medios de comunicación: “hay que tomar decisiones sin temor ni cobardía porque estamos todos regidos por la Constitución y las leyes, y a estas nos subordinamos. Pero siempre hemos hablado de la soledad con la que ejercemos nuestra función y, por ello, de la importancia de las organizaciones de jueces para denunciar los abusos”.
Luchar más que nunca
Dirigentes de la judicatura de todo el país participaron de esta ceremonia de reivindicación de la independencia como condición esencial de la Justicia, entre ellos Marcela Ruiz, presidenta de la Asociación de Magistrados de Tucumán y autoridad de la FAM. “Solamente con un Poder Judicial independiente, y que defienda los principios de la Constitución Nacional y de los tratados internacionales es posible sostener el sistema democrático y republicano”, dijo el ministro provincial Silberstein a la audiencia.
“Es un desafío de nuestra época lograr que los jueces sean independientes. Y esto se contrapone con la desconfianza que la población tiene en la Justicia”, advirtió Garavano. El funcionario de la Casa Rosada agregó que la falta de credibilidad del Poder Judicial se nutría de la falta de independencia y a menudo habilitaba mecanismos para aumentar su sometimiento. En ese lugar situó el régimen del juez transitorio o subrogante, que carece de la estabilidad y cuya continuidad depende de los gobiernos. “Uno de los abusos más comunes es la figura del interino. Por eso el Poder Ejecutivo (de Mauricio Macri) hizo un número récord de designaciones en propiedad. Hubo 250 nombramientos y tenemos 100 pliegos más en espera en el Senado”, relató. Según Garavano, estas coberturas impidieron la consolidación de un Poder Judicial destinado a la precariedad. El ministro añadió a esta política la modificación de la ley de subrogancias heredada del kirchnerismo.








