Las llamas devoraron un símbolo de París

La icónica catedral gótica estaba siendo restaurada cuando se inició el fuego. La aguja central colapsó, junto con parte del techo. Se logró controlar el siniestro, pero las pérdidas son enormes. Una carrera contrarreloj para salvar las obras de arte. La primera construcción del templo data de hace 850 años. “Lo peor ya fue evitado, pero la batalla no está ganada; las próximas horas van a ser difíciles”, dijo Macron en un mensaje a los franceses.

16 Abr 2019

PARIS, Francia.- La Catedral de Notre Dame de París, uno de los monumentos más emblemáticos de la capital francesa y representante del gótico europeo, sufrió un enorme incendio, que devoró parte del techo. La aguja central se derrumbó junto a un sector de la cubierta, entre largas lenguas de fuego y una columna de humo negro.

Parece poco probable que los valiosos vitrales, sobre todo los de los rosetones, hayan permanecido indemnes, por las elevadas temperaturas. El rosetón sur, de 19 metros de diámetro, data del tiempo de Luis IX (1226-1270). Reconocida como la obra que estableció el canon del gótico francés, su bóveda en forma de cruz, los vitrales y las gárgolas fueron imitados en buena parte de Europa. Representa el triunfo de la razón y de la matemática aplicados a la construcción.

A LA ORILLA. Los turistas fueron evacuados de la isla donde está la catedral.

El templo alberga un acervo cultural acumulado a lo largo de mas de 850 años. El órgano principal, instrumento creado por Aristide Cavaillé Coll, innumerables obras de arte, retablos como el famoso bajorrelieve del siglo XIII, todo eso quedó dañado. “De la estructura, que data del siglo XIX y del XIII, quedará poco”, anticipó André Finot, portavoz de la catedral.

ENIGMA. No se sabe cuánto fueron dañados los rosetones con vitrales.

Notre Dame comenzó a construirse en 1163, bajo el reinado de Luis VII, y se le hicieron modificaciones hasta el siglo XIX. Las dos torres con portales ojivales cubiertos con bajorrelieves datan del siglo XIII. Está en medio de la isla de la Cité, rodeada por dos brazos del el río Sena, lugar del primer asentamiento poblacional en la zona, mucho antes de que Francia soñara con ser un país. París nació en esa isla, cuyo centro ocupa Notre Dame, y creció desde allí.

OBRAS. La foto, tomada hace unos días, muestra los trabajos en el techo.

Dentro de sus registros históricos se cuentan la coronación (en 1429) de Enrique VI de Inglaterra durante la guerra de los Cien Años, la coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia y de su esposa, Josefina, como emperatriz. En ese entonces, el papa Pío VII (1804), elevó a Notre Dame a la categoría de Basílica.

A TODA VELOCIDAD. El primer reporte de que salía humo del techo llegó a las 18.50 (14.50 de Argentina); dos horas después cayó parte de la cubierta.

El templo tuvo un papel esencial en la historia de la música, por su papel en la implantación de la polifonía; allí se celebraron los funerales de Estado de presidentes como Charles De Gaulle, Georges Pompidou o Francois Mitterrand y de las víctimas de los atentados de noviembre de 2015.

Las torres y las campanas (la más grande, “Emmanuel” tiene 260 centímetros de diámetro) alcanzaron estatus literario con la novela de Víctor Hugo, publicada en 1831. El personaje de Quasimodo, “el jorobado de Notre Dame”, fue popularizado en el siglo XX por el cine y decenas de relatos.

SALVADAS. Las torres de la fachada occidental no fueron afectadas.

Además de ser un templo, es un símbolo de la Resistencia contra la invasión nazi. A la foto de Adolf Hitler junto a la Torre Eiffel, se contrapuso la imagen de la liberación de París, con las dos torres góticas como fondo de la escena. El 26 de agosto de 1944, en el momento más importante de la historia contemporánea de Francia, los parisinos se reunieron allí, en la explanada de la catedral que hoy es Patrimonio Mundial de la Unesco. Anoche, un funcionario del Ministerio del Interior informó que el incendio se estaba debilitando y que ambas torres de la catedral estaban a salvo.

ESFUERZO. Los chorros de agua apenas pudieron llegar al tope de las torres.

“Lo peor ya fue evitado, pero la batalla aún no está ganada”, dijo el presidente, Emanuel Macron, en un mensaje a los franceses. “Notre Dame es nuestra historia, el lugar donde vivimos nuestras guerras y liberaciones, es el epicentro de nuestras vidas, el lugar desde donde parten tontas las distancias. Aquí hay libros, pinturas, es una catedral de todos los franceses y las francesas, hasta de quienes no estuvieron aquí”, dijo. (Especial)

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