Perro que ladra sí puede morder: ¿qué hacer si tenemos una mascota agresiva?

Hay que buscar ayuda cuanto antes si nuestro animal muerde. La crianza es fundamental.

12 Feb 2019 Por Lucía Lozano

“Peco” mueve la cola como un rápido limpiaparabrisas cada vez que alguno de los dueños de casa vuelve de trabajar. Pero si un vecino golpea las manos, si llega el sodero o cualquier invitado, la cosa cambia: el perro enseña los dientes levantando los belfos y no puede parar de ladrar ni un segundo. Incluso, si no lo hubieran controlado en más de una oportunidad, podría haber llegado a morder.

Cuando vieron que estas situaciones violentas se repetían cada vez con más frecuencia los dueños de “Peco” buscaron ayuda en un veterinario. Su caso no es único. De hecho, según expertos, es el principal motivo de consulta de comportamiento en perros.

“¿Es normal que ladren y gruñan a desconocidos y a otros perros o hay que preocuparse?”, es una consulta muy frecuente. La primera respuesta es: “nunca hay que normalizar la agresividad de las mascotas, menos si es explosiva, sin avisos”.

La médica veterinaria Diana Abascal, especializada en comportamiento animal, marca una diferencia importante: “la agresión forma parte de la comunicación normal de los animales. Pero tiene que ser eso, una manera de comunicarse, no tiene que llegar a lesiones de ningún tipo”.

En primera instancia, es fundamental identificar si el perro presenta alguna patología que ocasiona estos episodios de violencia. “La agresión a humanos o a otros perros perros a veces forma parte de trastornos del comportamiento; como por ejemplo sociopatía (problemas sociales, de jerarquía), disocialización (falta de socialización con sus misma especie y otras) o fobias en general. Siempre recomiendo consultar con un especialista, porque la agresión no tiene cura, pero en la mayoría de los casos, se puede tratar”, explica Abascal. La terapia depende de cada caso, pero puede incluir medicación específica.

¿Un perro puede ser agresivo debido a su raza o por la forma en que lo criamos? La respuesta es: los humanos somos los principales responsables. “El comportamiento del can tiene 20% de componente genético y 80% ambiental. O sea que depende de la crianza casi en un 100%”, resaltó. No obstante, aclaró que cualquier perro de más de 20 kilos es peligroso, por su capacidad de hacer daño. “Hay un componente genético hereditario, por eso, animales agresivos no deberían utilizarse como reproductores”.

Hay que educar y sociabilizar al cachorro cuanto antes

“A un cachorro hay que educarlo; cuanto antes mejor”, es la primera reflexión que nos da el adiestrador Alfredo Falcón.

De acuerdo con su experiencia, asegura que un perro se puede volver peligroso por varias razones pero que, en muchos casos, los humanos son los principales responsables. “Puede que un perro tenga comportamiento agresivo porque no haya sido socializado de una forma adecuada”, resalta.

Una correcta socialización del cachorro entre las tres y 16 semanas de vida es una de las claves para evitar futuros problemas. En este período el animal entrará en contacto con todos los estímulos que formarán parte de su mundo habitual. “Es fundamental que entren en contacto con varias superficies, que sociabilicen con distintas personas y con otros animales. Esto ayuda a prevenir el desarrollo de la agresividad”, explica.

“No debemos olvidar que el ladrido es una exteriorización de voluntad del animal. No siempre significa que va a morder, aunque sí puede hacerlo”, destaca.

Un perro puede ser agresivo para dominar una situación que le genera competencia como la obtención de alimento, marcar espacios o el contacto con otros seres.

Si un animal muerde, se requiere siempre un diagnóstico correcto para evaluar el problema y los riesgos a futuro.

Los expertos sugieren informarse antes de adoptar un animal. Reconocer que las primeras semanas de vida son esenciales en la crianza. Es necesario sacarlo de la casa durante esta etapa.

Además, debe actuarse en forma adecuada para marcar bien los roles y la jerarquía que el perro tendrá dentro de la cadena de mandos del hogar.

La alteración de esta escala puede dar lugar a problemas de agresividad debido a que el animal no reconoce la autoridad impuesta por sus dueños y entonces la desafía mediante distintas señales de violencia. La más extrema, pero no la única, es la mordedura. Siempre conviene consultarle al veterinario.

Consejos para prevenir agresividad

Recursos.- Se recomienda el uso de pretales y correas, con el objetivo de preservar la seguridad del animal y de los seres humanos. El uso de bozal aumenta la seguridad. Si el perro es equilibrado y está bien controlado por sus dueños no lo necesita usar. Sin embargo, siempre se debe acostumbrar al canino a utilizarlo.

Esterilización del animal.- podría reducir el componente hormonal de la agresividad.

Refuerzos.- Para corregir algunos episodios violentos se pueden dar refuerzos positivos como comida, galletas o mimos cuando realice una buena conducta.

Estímulos.- Buscarle alguna distracción en momentos de tensión sin realizar castigos físicos.

Qué está pasando. - Es importante identificar el lenguaje corporal previo al ataque o conducta agresiva: bostezos frecuentes, lamido de labios, mirar hacia otro lado, jadeo, ojos muy abiertos, piloerección (es cuando la piel del lomo se pone erizada), levantamiento de labios, gruñidos y el mostrar dientes.

Identificar situaciones- Saber qué le genera agresividad al animal es fundamental para buscar ayuda. Por ejemplo, niños cerca a los platos de comida, juegos o contactos bruscos con el animal, la presencia de otros perros o gatos, etcétera.

Cuidados. - Se debe evitar mirar a los ojos a los perros. No obstante, hay que hablarles con un tono de voz alto y con mucha firmeza.

Reglas para evitar un ataque

Ante la amenaza.- Nunca intente correr ante un perro que amenaza con morderlo. Tampoco haga movimientos bruscos con los brazos. Eso lo excitaría aún más y aumentaría la probabilidad de ser atacado.

Velocidad.- Por la misma razón, si está practicando aerobismo o circula en bicicleta, disminuya la marcha o deténgase.

Desafío.- Evite mirar al perro directamente a los ojos ya que lo interpretaría como un desafío de poder y respondería agrediéndolo.

Olfato.- Manténgase quieto y deje que el perro se acerque a usted y lo huela. Probablemente se marche cuando compruebe que no representa una amenaza para él.

No le grite.- Háblele de manera calmada, pero firme, no grite. En ese tono déle órdenes como: ¡fuera!

No le dé la espalda- Si logra que el perro se retire, comience a alejarse despacio, pero nunca le dé la espalda hasta que no esté fuera de su alcance.

Cómo protegerse.- Si de todas formas es atacado por uno o varios perros que logran voltearlo al suelo, adopte una postura fetal y protéjase la cara y cabeza con las manos.

Ante la mordedura.- Si es mordido, consulte en forma inmediata con un médico.

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