Estados Unidos afirma que no se dejará intimidar por terroristas

Confirman que fue abatido el líder de Al Qaeda en Arabia Saudita. Denuncias contra las autoridades sauditas.

20 Junio 2004
Washington.- Estados Unidos ha advertido que no se dejará intimidar por la táctica terrorista de Al Qaeda, tras la horrorizada reacción ante la decapitación del estadounidense Paul Johnson en Arabia Saudita.
Johnson, que trabajaba para una empresa privada en Arabia Saudita, fue ejecutado después de que Riad rehusó poner en libertad a miembros de Al Qaeda encarcelados en ese país. El asesinato también aumentó las denuncias de que las autoridades sauditas han contribuido a la situación al financiar a grupos extremistas en su territorio.
En una manifestación espontánea de unidad, líderes republicanos y demócratas coincidieron en su condena por el asesinato. A ella se sumaron políticos, diplomáticos y ciudadanos de EEUU, que desde comienzos de este año han recibido reiteradas advertencias sobre el peligro terrorista en el reino wahabí. "Perseguiremos a los autores y les llevaremos ante la justicia antes de que puedan hacer daño a otros estadounidenses. EEUU no se dejará intimidar por este tipo de bandidos extremistas", dijo el viernes, el presidente George W. Bush. "Están tratando de doblegar nuestra voluntad. Tratan de que nos retiremos del mundo. EEUU no se retirará", insistió.
Bush habló antes de conocer que las fuerzas de seguridad sauditas liquidaron a Abdulaziz al-Muqrin, el líder de Al Qaeda en la península Arábiga. Ayer, las autoridades de Riad confirmaron que Al Muqrin fue abatido junto a tres de sus seguidores. (Reuter-EFE)

ANALISIS
Destino marcado
Por Anne Clasmann

EL CAIRO.- La decapitación del rehén Paul Johnson en Arabia Saudita no causó sorpresa. Al igual que su compatriota Nick Berg, degollado hace unas semanas por extremistas musulmanes en Irak, el ingeniero estadounidense no tenía posibilidades de sobrevivir luego de que las autoridades de Riad se negaron a negociar su libertad.
Es que los secuestradores islámicos que lo mantuvieron en su poder cortaron ya todos los lazos que los unían a la sociedad y a los líderes religiosos oficiales. De nada sirvió la súplica de la madre del líder del grupo "Al Qaeda de la Península Arábiga", Abdelaziz al-Muqrin, de que liberaran a Johnson. Al Qurin tampoco oyó los pedidos similares de los religiosos conservadores, que gozan de gran poder en Arabia Saudita y mantienen estrecha relación con la familia del rey Fahd.
La intolerancia ideológica de los sabios religiosos del país, sumada a la política de EE.UU. en Cercano Oriente, fue el caldo de cultivo para el terrorismo islámico. Aunque en el reino wahabí nadie lo quiera oír, no es casual que la mayoría de los terroristas del atentado del 11 de septiembre de 2001 hayan sido sauditas.
A los militantes islámicos no sólo les interesa desterrar a todos los "infieles" de la región sino también derrocar a la familia real, a la que Al Qaeda considera degenerada y lejana del sendero de la fe, pese a que la casa real se presenta como protectora de las ciudades sagradas de La Meca y Medina. (DPA)

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