El taller Arte-Lliure es dirigido por Cecilia Pérez Martín y Natalí Gelsi, quienes están próximas a festejar los tres años de apertura de este espacio. Allí enseñan técnicas de pintura en óleo y acrílico. La modalidad es taller libre, es decir que el alumno decide qué quiere pintar y no necesita conocimiento previo. Las figuras preferidas por sus alumnas (todas mujeres) son flores y personas.
Semanalmente dictan una clase de tres horas porque, según las profesoras, es el tiempo mínimo para poder disfrutar de la pintura.
“Pintar es súper terapéutico, incluso los psicólogos lo recomiendan, hacemos catarsis, ya no es relación profesor-alumno, sino un grupo de amigas; cuidamos el ambiente, siempre tiene que haber buena energía; no hablamos de temas controversiales, no se habla mal del otro, no hablamos de política ni de religión y así reina la buena onda”, comenta Pérez Martín.
“Nos importa brindar profesionalismo y constantemente nos capacitamos en Buenos Aires con mi socia, un cuadro que sale del taller tiene que estar bien hecho y sobre todo la persona tiene que haber disfrutado el proceso de realización”, agrega.
Al ser consultada sobre por qué considera que los varones no asisten a los cursos de pintura expresó que es algo cultural de Tucumán donde también está el prejuicio de que sólo es una actividad para mujeres. Pérez Martín acostumbra a asistir a cursos en Buenos Aires donde tiene muchos compañeros varones.
Pérez Martín afirma que muchas de sus alumnas pintan con fines decorativos y, entonces, no se dejan llevar por los colores y las emociones. “Si yo a una persona le doy un lienzo en blanco, colores y le digo que haga trazos sin pensar, seguro ese gesto va a decir mucho de la persona”, comenta.
Paciencia y rélax
También se ejercita la paciencia, porque muchas alumnas quieren terminar su cuadro o trabajo lo antes posible, pero a lo que apuntan los talleres de pintura es a disfrutar el proceso de creación y relajación que ofrece la pintura.
“A mí me recomendaban yoga para despejarme, pero no me funcionó, yo sugiero a los demás que prueben la experiencia de un taller de pintura porque te hace llegar a un nivel de relajación único, cuando pintás no estás pensando en tus problemas, te desconectás realmente”, asegura Pérez Martín.
Mariana Roldán también está próxima a cumplir un año de la apertura de su taller “Arte en Calma” donde dicta clases los viernes y sábado.
Ofrece a sus alumnas varias técnicas como óleo, acrílicos, decoupage, falso mosaiquismo, falso vitreaux macramé y bordado mexicano. También cuenta con la modalidad de una clase semanal de tres horas y les da todos los materiales a sus alumnas que mayormente elijen pintan cajas de té, bandejas o cuadros en bastidores.
Roldán sostiene: “el ánimo de las personas influye más en las ganas de hacer bien el trabajo o no, los colores es más una cuestión de gustos y si hay personas que usan colores más alegres y otras colores más oscuros o similares pero todo es cuestión de gustos”, concluye.







