López Obrador asume entre la ilusión y la incertidumbre

México tendrá, por primera vez en décadas, un presidente con tendencia de izquierda. El mandatario afrontará la desconfianza de los mercados y la promesa de frenar la violencia. Los migrantes, otro problema.

López Obrador asume entre la ilusión y la incertidumbre
30 Noviembre 2018

CIUDAD DE MÉXICO, México.- Andrés Manuel López Obrador (conocido como “Amlo”) asumirá mañana como el primer presidente izquierdista en décadas en México, con la promesa de combatir la extendida violencia que azota al país, desterrar la corrupción y disminuir la pobreza que padece casi a la mitad de la población. Pero -desde que fue electo en julio, con una sólida mayoría- algunas de sus propuestas y las de su partido Morena han golpeado los mercados y analistas temen que el país pueda quedar liderado por un populista cuyos planes comprometan las finanzas de la segunda mayor economía de Latinoamérica.

“Empezamos a cambiar las cosas y eso produce nerviosismo, pero no hay nada que temer; el cambio va a ser ordenado, profundo, pero pacífico”, dijo López Obrador tras cancelar la millonaria construcción del aeropuerto capitalino, luego de una polémica consulta pública.

Desde julio, la bolsa ha caído un 14% y el peso mexicano se ha depreciado casi un 2% por decisiones como cancelar la nueva terminal, revisar millonarios contratos petroleros e iniciativas parlamentarias que podrían golpear a sectores clave.

En el mercado de deuda local, el rendimiento del referencial bono a 10 años subió a 9.38%, y la tasa a 30 años superó el 10%. En ambos instrumentos, son niveles no vistos desde hace una década. Y aunque durante su campaña prometió un robusto crecimiento económico para México de un 4.0% anual, el banco central rebajó el miércoles la expectativa de expansión para 2019 y 2020 y ha advertido el impacto que pueden tener algunas políticas del nuevo gobierno en la inflación y la economía.

“El plan de desechar el aeropuerto destaca el riesgo de que ‘Amlo’ pueda implementar algunas de sus promesas de campaña más costosas, quizás mediante el uso de referendos populares similares”, dijo Gene Frieda, estratega global de Pimco, uno de los mayores gestores de activos de inversión en renta fija.

“Esto plantearía serias dudas sobre el estado de derecho y se arriesgaría a socavar la credibilidad de los inversores”, agregó.

El curtido político de 65 años ha intentado calmar las aguas asegurando que respetará los equilibrios macroeconómicos, la autonomía del banco central y que no gastará en exceso.

“No va a haber expropiaciones, actos arbitrarios, vamos a terminar con la corrupción, con la impunidad. México va a ser un país seguro, un país que va a dar mucha confianza a la inversión, que además necesitamos”, sostuvo durante la semana el futuro presidente.

Una agenda recargada

López Obrador, quien gobernará hasta 2024, no sólo deberá buscar el equilibrio entre las finanzas públicas y su exigente agenda social. Heredará del saliente Enrique Peña Nieto un país sumido en una guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, donde la corrupción con la impunidad y que sirve de puente para miles de migrantes centroamericanos que escapan de la pobreza y violencia en casa rumbo a Estados Unidos.

Buscando poner un alto al récord de homicidios, que en el sexenio de Peña saltó a un promedio de 100 diarios, “Amlo” ha propuesto un proceso de justicia transicional que quiere resultados inmediatos. “Creer que en seis años se va a resolver todo no es posible”, dijo Alejandro Gertz, asesor en materia de seguridad del próximo gobierno. “Pero tenemos la certeza de que vamos a reducir los delitos”.

Un tema que la nueva administración tendrá que atender es el destino de la caravana de miles de migrantes, que cruzó México en las últimas semanas y está estacionada en la frontera con Estados Unidos. Su resolución podría tensar, aún más, las relaciones con Donald Trump.

El próximo gobierno ha dicho que se requieren 20.000 millones de dólares de inversión en el sur de México y una cantidad similar en El Salvador, Guatemala y Honduras para crear condiciones que mitiguen la migración.

El reto está en convencer a la administración Trump y al gobierno canadiense de que desembolsen esa suma. (Reuters)

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