Copa Libertadores / La gran final: El día después de mañana

Nicolás Iriarte
Por Nicolás Iriarte 24 Noviembre 2018

¿Se puso a pensar qué pasará de acá a un año? ¿El novedoso hecho de que la final de la Copa Libertadores tendrá por primera vez una definición a partido único ayudará a igualar el clima que se vive ahora mismo? Sea el momento que sea del día, nada podrá igualar las sensaciones que hoy tienen los hinchas de Boca y River, al menos en este momento de definiciones, de todo el continente.

Si todavía no empezó el partido de vuelta (que debe comenzar esta tarde, a las 17), la tensión que portan los fanáticos y las fanáticas de ambos equipos es inaguantable. No sólo para ellos, sino para los espectadores neutrales. Difícilmente los veamos más estresados y llamando tanto la atención, que de por sí ya tienen. Del país, del continente y del mundo entero, a decir verdad.

LEONARDO PONZIO. El espacio entre la ida y la vuelta le dio tiempo para recuperarse.- LEONARDO PONZIO. El espacio entre la ida y la vuelta le dio tiempo para recuperarse.-

Si son pasadas las 19 y el partido terminó, hay tres opciones.

Si ganó River, el sentimiento de alegría en los “Millonarios” será el mayor de su historia, sin dudas. Su cuarta Copa Libertadores y en la definición, frente a su máximo rival. Del otro lado, nada habrá sido más triste en los 113 años de historia “xeneize”. Nada.

Si Boca ganó, se dará la misma intensidad de los escenarios, pero a la inversa. La alegría más grande en la historia de Boca y una tristeza con las dimensiones del descenso en 2011 para River.

La tercera opción es un empate. Si eso sucede, esa ensalada de angustia, nervios y tensión continuará servida en la mesa de los hinchas por 30 minutos más. Si la igualdad persiste, ¿alguien se imagina una situación de más excitación que penales entre Boca y River en una final? No. Otra sensación llevada al extremo.

Sigamos intentando pensar qué pasará dentro de un año. No sólo por el morbo de saber cómo se recuperarán o cómo festejarán ganadores y perdedores, aquí, sino porque como dijimos, nada exaltará las sensaciones como este partido. Santiago de Chile fue la ciudad elegida para la primera “final única”, el año que viene, pero ni siquiera la presencia de un equipo chileno allí equipararía lo de ahora.

A menos que... Sí, a menos que Boca y River vuelvan a jugar una final de la Copa.

> ANÁLISIS

Una definición de película

ARIEL IBÁÑEZ | LG DEPORTIVA

Nervios, ansiedad, angustia, ilusiones, esperanza, insomnio, sueños... Todo eso y mucho sienten los hinchas de River y de Boca desde hace un mes, cuando se confirmó que ambos equipos jugarían la final de la Copa Libertadores. El tiempo pasó. La cuenta regresiva llega hoy a su final y entre las 18.50 y las 20, el mundo entero sabrá cuál es el campeón. Unos festejarán. Otros sufrirán. De un lado u otro sólo hay un deseo común: que todo sea en paz, sin excesos ni violencia.

Ninguno es candidato. Nunca hay un candidato previo cuando juegan River y Boca. Mucho menos si es una final y el interrogante crece cuando esa final corresponde a la Copa Libertadores. Esa obsesión que, por tradición y costumbre, se convirtió en el objeto deseado por todos los que habitan en Sudamérica. El “Millonario” tiene a su favor una estructura colectiva que supo construir Marcelo Gallardo y suele consolidarse en partidos decisivos. Las ausencias de Scocco (lesionado) y Santos Borré (suspendido) complican el armado ofensivo, pero este equipo de River tiene volantes que llegan y definen con facilidad. Así podrá compensar su poder ofensivo.

El “Xeneize” tiene individualidades que pueden definir cualquier partido, incluido esta final, con una simple aparición o una ráfaga de buen juego. Si logra equilibrar o ganar la batalla en el mediocampo y, defensivamente, no comete distracciones, sus acciones se potenciarán. Ganar en el Monumental no es sencillo, pero este equipo de Boca ya lo hizo en los últimos duelos y tiene la fórmula para repetirlo.

Si algo le faltaba a esta apasionante final es el protagonismo que asumirá el VAR. Desde la Conmebol se informó que se recurrirá al sistema de video con mayor frecuencia que en otros partidos y hasta será clave en caso de llegarse a la definición con remates desde el punto del penal. Van a controlar si los arqueros se adelantan y estos podrían ser amonestados por cometer este tipo de infracción. Incluso serán expulsados si suman dos tarjetas amarillas. Si esto sucede serán reemplazados por un jugador de campo. Más dramatismo y suspenso, imposible. Esta película tiene de todo. Sólo le falta un final.

> PUNTO DE VISTA

Soñar, sufrir y disfrutar

SEBASTIÁN "POLLO" VIGNOLO

PERIODISTA DE FOX SPORTS. CONDUCTOR DE 90 MINUTOS DE FÚTBOL

Es una final histórica y eso al hincha le genera todo: el sueño de ser campeón o sufrir una gran frustración deportiva. Los “neutrales” (que no somos de Boca ni de River) debemos disfrutarla. En Buenos Aires se vive con mucho entusiasmo y euforia, pero creo que no sólo acá sino en todo el país.

Hoy es una final histórica, pero en el futuro pueden darse más enfrentamientos en finales de Copas Libertadores. Da la sensación de que por ser local, River llega un poco mejor. Pero esto es fútbol y en un clásico los análisis previos no tienen mucho que ver con la realidad.

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