Recuperado de la celebración en el quincho de la Caja de Abogados, Carlos Casal se presenta decidido a honrar el mandato que recibió en la elección histórica del jueves. El vicepresidente electo del Colegio de Abogados de la Capital asegura que su lista opositora, “Solidaridad Profesional”, venció a la boleta oficialista que de una forma u otra controla la entidad intermedia casi desde el retorno de la democracia porque distintos sectores críticos postergaron sus intereses personales en pos de un proyecto común. Casal reitera que trabajará para sacar a la abogacía del pozo. “Anhelo que podamos vivir de nuestra profesión”, dice este viernes en LA GACETA.
-Usted se define como un conocedor de los problemas de los colegas.¿Cómo los describiría?
-El colapso judicial dificulta el ejercicio de la abogacía en Tucumán. Hay demasiados pleitos y poca estructura para tramitarlos: todo deriva en morosidad. Si bien ahora aumentó la frecuencia de designaciones de jueces, estos no dan abasto. La mora sigue, y produce la frustración y el desconcierto de la sociedad porque la Justicia no reconoce los derechos en tiempo y forma. Y los abogados particulares sienten ese menoscabo. La cadena de juicios se ha cortado y es muy difícil vivir de la profesión porque no tenemos regularidad. En esas condiciones no es posible proyectar hacia adelante porque no se sabe si será posible cobrar los litigios. Esto impacta en un ejercicio deficiente de la abogacía. Esta situación ha llevado a que muchos profesionales estén buscando un ingreso fijo o un puesto en el Estado.
-¿Cómo hará para revertir esa realidad?
-Es una cuestión de métodos. El Colegio debe tener un rol preponderante en la transformación de las instituciones y de los poderes del Estado. Para inmiscuirse y ser escuchado, primero ha de ser respetado. Se me ocurre que el Colegio opina mucho, pero sus criterios no llegan a ser “vinculantes” para las autoridades. Necesitamos un diálogo superador, pero, primero, conseguir que nos respeten.
-Funcionó unirse y cuestionar los 30 años de conducción oficialista. ¿Cómo cohabitarán con el sector impugnado?
-Así como hicimos el esfuerzo titánico e inédito de unir a las fracciones opositoras, tenemos que esforzarnos por convivir en forma saludable. Queremos discusiones serias, razonadas y profundas, y conclusiones que tiendan siempre a mejorar el ejercicio de la abogacía.
-El jueves algunos decían que ganaron “los pañuelos celestes”...
-Estoy en contra del aborto, pero no soy militante. En el Colegio hay opiniones distintas y ninguna debe ser proscripta. Me parece que la entidad no supo escuchar a todos y, según parece, los abogados “pro vida” se sintieron excluidos. Esto fue un desacierto total y ese error no puede volver a suceder.
-¿Cómo ve la independencia judicial en Tucumán?
-Existe la sensación de que el servicio de justicia está muy influenciado por el poder político. Hay que ver caso por caso, pero yo defiendo la Justicia independiente y un Colegio presto a denunciar cualquier acto que atente contra ella. ¿Por qué muchas veces no es designado el aspirante a juez que reúna los mayores méritos? Quiero la excelencia porque ello repercute directamente en la profesión.
-¿Qué opina del caso de Walter Ojeda Ávila?
-Si es verdad lo que dice la prensa, me parece un espanto. Debería ser revisado el principio de buena fe que los aspirantes a juez tienen respecto de su currículum.
-El año pasado el Colegio apoyó la ley que habilita al gobernador a elegir jueces interinos. ¿Está de acuerdo con esa normativa?
-No estoy de acuerdo con la ley, pero sí con que es urgente nombrar jueces. El mecanismo de designación debe ser el más transparente y ajustarse al mérito. Pero no por resolver un problema hay que crear otro, como está pasando con Ojeda Ávila.
-¿Por qué cree que el Gobierno hace más de cinco años que no cubre vacantes en la Justicia de Paz?
-Seguramente que por cuestiones políticas. Las autoridades deberían dejar de lado sus intereses para privilegiar los de la sociedad. Es una situación incomprensible.
-¿El desprestigio de la profesión no está vinculado también a un alejamiento de la ética?
-Estoy totalmente de acuerdo. Hay una crisis de ejemplos: los abogados recién recibidos no tienen a quién seguir. Todos y, especialmente, los que tenemos años de experiencia debemos ser modelos para las nuevas generaciones. Esta es la forma de recuperar el respeto hacia la abogacía.
-Sus rivales deslizaron que algunos jueces hicieron campaña por su lista y que los profesionales no pueden resistirse a un pedido de la Justicia. ¿Qué dice al respecto?
-Desconozco ese trascendido y no fue así.
EL LÍDER DE LA LISTA OPOSITORA SE DEFINIÓ COMO UN TÍPICO “ABOGADO DE PASILLO”
Carlos Casal encabezó la boleta de “Solidaridad Profesional” que ganó los 16 cargos en juego en la renovación parcial de autoridades del Colegio de Abogados de la Capital.
El vicepresidente electo este jueves se definió como un “profesional de pasillo”, que no percibe un sueldo fijo del Estado.
En la década pasada integró el Tribunal de Ética y Disciplina del Colegio, y fue secretario de la Caja de Abogados. En esa época integró, además, el Consejo Coordinador de Cajas de Abogados y Procuradores.







