“Yerba Buena necesita un código de edificación”

Rolando Piñero es arquitecto y urbanista. En 1994 terminó de escribir el Código de Ordenamiento Urbano de esa ciudad.

05 Sep 2018

Cada tarde se ponía un traje blanco para visitar a Lucía. Subía al trolebús eléctrico, que iba desde la capital hacia Yerba Buena y se acomodaba en los asientos de atrás. Ahí viajaba cómodo. El saco contrastaba con las ropas de los trabajadores de las fincas, que subían adentrada la avenida Mate de Luna. La década del 50 llegaba a su fin y la ciudad piedemontana era todavía bucólica, campestre, serena. Unas seis décadas después, el arquitecto y urbanista Rolando Piñero rumia esos recuerdos. Y entonces, inspirado en ellos, insta a preservar el ámbito urbano y rural a la vez.

En todo este tiempo, se casó con Lucía; levantó él mismo (”con la ayuda de un sólo albañil”) su casa -a la vuelta de la avenida Aconquija-; fue intendente y concejal del municipio, y escribió, junto a otras personas, el Código de Ordenamiento Urbano, que se promulgó en 1994 y que todavía se encuentra vigente.

- ¿Hay que tener una pasta especial para ser arquitecto?

- Hace falta sentido común, oficio y estudio.

- Haber escrito el Código, ¿le hace sentir cierta responsabilidad social? ¿Lo abruma esa posibilidad?

- No me abruma; me frustra. A veces, cuando las cosas no se concretan, siento que soy una voz en el desierto. Si el gobierno actual considera que el Código debe actualizarse, ¿por qué no lo hace? ¿Por qué sigue utilizando una ordenanza que tiene más de 20 años?

- ¿Usted qué cree? ¿Debe actualizarse?

- Sí. Es necesario aggiornarlo. Una ciudad está siempre en construcción. Es dinámica. Las ordenanzas también deben serlo.

- ¿Las buenas ideas envejecen?

- No. El Concejo Deliberante y la Municipalidad en su porfía (estéril, incomprensible y permanente) no las toman. Las han dejado en el olvido. Parecen más preocupados en su pelea, que en agarrar una idea y en desarrollarla juntos.

- ¿Cuál es su idea de una ciudad?

- Una ciudad es la mayor hechura del hombre. Debe ser inteligible, comunicable y franca. Es preferible que resulte comprensible en vez de deslumbrante.

ROLANDO PIÑERO. Fue intendente y concejal de Yerba Buena. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.

- ¿Y su idea de Yerba Buena?

- Precisamente, que sea inteligible. Que un búlgaro, por ejemplo, sepa cómo transitarla por primera vez. Hoy es caótica. Nadie puede caminar hacia ningún lado. No hay veredas. Las calles están rotas. Y la basura se encuentra tirada. Eso indica que sus habitantes tienen un problema de educación. Las ciudades no se hacen solas. Las hacen quiénes las habitan.

- ¿Se ha sacrificado el paisaje?

- Todavía no; todavía aguanta. Pero no debemos hormigonar más el cerro. El ámbito rural-urbano tiene que ser preservado. Pocas ciudades en el mundo tienen esta identidad. Si no se vigilan las densidades poblacional y comercial, en poco tiempo estaremos en problemas. El lucro debe subordinarse a la calidad de vida.

- Usted ha estado en la intendencia y en el Concejo. ¿Qué le parece el trajín de la política actual?

- Pienso que se trata de una gestión seria, porque se ha abocado a hacer obras de infraestructura. Obras que van por debajo de la tierra. Y quien hace obras escondidas piensa en el futuro más que en las próximas elecciones. Creo, también, que la Municipalidad tiene que hacer uso de sus atribuciones. Tiene que hacer respetar las ordenanzas. El Código no sirve para nada si no se cumple.

- ¿Un arquitecto se pregunta si lo que hace es necesario para un lugar? ¿Se lo preguntan los desarrollistas?

- En Yerba Buena, algunos empresarios han demostrado que son propensos a cometer errores. Ante eso, se necesita un código de edificación que regule, puntualmente, los asuntos relacionados con las construcciones, las demoliciones, las renovaciones, la apertura de calles, la nivelación de las veredas y la ocupación de los espacios públicos y particulares.

- Los barrios cerrados y los countries parecieran ser parte de la identidad yerbabuenense...

- Los countries no hacen una ciudad; al contrario, la niegan. Quienes viven allí tienen hermosas casas. Pero hacia afuera, cuelgan unas lonas rotosas. Sus límites exteriores son una muestra de mal gusto. Además, crean callejones fantasmales.

- ¿Aquí interesa el patrimonio?

- Debería interesar. Las 24 manzanas de Marcos Paz son nuestro patrimonio. Hay una ordenanza específica que regula el uso del suelo en esa área testimonial del pasado.

- No hay ningún parque.

- A mí entender faltas plazas en vez de parques. Debería exigírseles a los emprendedores que cedan terrenos para plazas públicas. Tampoco veo un lote factible de ser convertido en un parque; estamos apretados. Tal vez podría proyectarse uno en la unidad ambiental siete, entre la avenida Perón y San José.

- ¿Siente que la política ha ido enseñándole o debilitándolo con el tiempo?

- Tengo 80 años. Seguiré aprendiendo hasta el fin de mis días.

> Alineación
Por qué una ciudad debería ser una prolongación de la vida de sus habitantes

Son muchas las cuestiones que definen una ciudad. Pero puesto a elegir, Rolando Piñero plantea el tema de la alineación. Él piensa que quienes habitan una ciudad deberían hacer de ella una prolongación de sus vidas. Pero para que esa ciudad no sea alineante, los ciudadanos deben cuidarse de no transmitirle esa alineación.

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