El gabinete de Macri se quedará con menos ministros

El organigrama del Poder Ejecutivo padecerá los efectos del ajuste. El Presidente apela a dar señales al mercado de que avanzará con la restricción del gasto, “sacrificando” algunas estructuras de su elenco ministerial.

03 Sep 2018
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LOS QUE NO ESTÁN. El 2 de diciembre de 2015, Macri presentó a su gabinete. De esa conformación, ya no están en el plantel Mario Quintana, Esteban Bullrich (asumió como senador), Alfonso Prat Gay, José Cano (asumió como diputado), Jorge Lemus, Juan José Aranguren, Gustavo Lopetegui, Susana Malcorra y Francisco Cabrera. Lino Barañao y Luis Miguel Etchevehere, quienes pasarían al rol de secretarios, ya anticiparon que abandonarían el gabinete.

Desde aquel miércoles 2 de diciembre de 2015, cuando el presidente Mauricio Macri presentó a su gabinete como “el mejor equipo de los últimos 50 años” pasaron dos años, nueve meses y un día. Desde aquella foto en familia presentando funcionarios, 1.006 días después, se aguarda por la oficialización de la mayor reestucturación de colaboradores del Poder Ejecutivo de la última década.

Con una serie de corrillos, los funcionarios de Cambiemos filtraron los datos de las modificaciones en el organigrama de la estructura de poder en la Casa Rosada directamente a la prensa especializada. Al menos una decena de ministerios se eliminarían, se rebajarían a Secretarías de Estado o se fusionarían.

Aunque ningún cambio fue oficializado aún, el gran perdedor de la modificación del gabinete de ministros es el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Sería un hecho que el fusible de poder perdería a dos colaboradores: los vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui no supervisarán más la gestión de los ministerios.

La medida, dada a conocer de manera extraoficial, ya generó un conflicto interno entre los miembros de la alianza de gobierno, pese a que aún no fue confirmada. La diputada Elisa Carrió, arquitecta de Cambiemos, apoyó públicamente ayer a Quintana y a Lopetegui: “los mejores funcionarios son Quintana y Lopetegui. ¿No será esta la venganza de los laboratorios por haber bajado el 70% del precio de los medicamentos oncológicos del PAMI, y limitado el valor del resto de los medicamentos? Yo los apoyo. La verdad está en lo que no se ve”, escribió Carrió en su cuenta de Twitter, en un claro guiño a Peña.

Esas salidas forman parte de un plan que prevé, entre otras cosas, la eliminación de al menos 10 ministerios. Pese a que no formó parte de las reuniones que desde el viernes se realizan en la quinta de Olivos, Carrió mostró su descontento desde las redes sociales. La líder de la Coalición Cívica le dejó en claro a Macri que su apoyo no es incondicional. “Si vas a tener oportunistas y traidores en Cambiemos me vas a perder a mí”, le advirtió por teléfono al entorno presidencial, según una conversación telefónica publicada por Clarín.com. Más tarde, reforzó esa posición con un tuit: “yo sostengo a la República, a su equipo y no pido cargos”, posteó junto a una fotografía con Macri.

Cambios y fusiones

En las reuniones de Olivos se conoció que se planea reducir alrededor de 10 carteras. Algunos ministerios se eliminarían, mientras que otros podrían fusionarse.

Entre las carteras bajo la lupa para una potencial degradación a nivel de Secretaría de Estado, se encontraban Medioambiente (Sergio Bergman); Ciencia y Técnica (Lino Barañao); Cultura (Pablo Avelluto); Energía (Javier Iguacel); Agroindustria (Luis Miguel Etchevehere); Transporte (Guillermo Dietrich); Salud (Adolfo Rubinstein) y Turismo (Gustavo Santos). A su vez, los Ministerios de Defensa (encabezado por Oscar Aguad) y Seguridad (Patricia Bullrich) podrían unificarse, como también las carteras de Modernización (Andrés Horacio Ibarra) y Trabajo (Jorge Triaca). De concretarse los cambios en los ministerios de Salud y Trabajo, sería la primera vez en un gobierno democrático en el que pierden la jerarquía ministerial. Ambas carteras, creadas durante los primeros dos mandatos de Juan Domingo Perón, habían rebajado su categoría durante los gobiernos de facto militares de Eugenio Pedro Aramburu (1955) y de Juan Carlos Onganía (1966).

Operativo retorno

El nombre del ex titular del Banco Nación, Carlos Melconián también aparece en la danza de posibles incorporaciones. El economista, quien se desempeñó como presidente de la entidad crediticia desde el 23 de diciembre de 2015 hasta el 18 de enero de 2017, mantuvo dos charlas con el presidente durante la tarde de ayer. Se conoció que buscaba tener trato directo con Macri en la toma de decisiones y atribuciones de súper ministro, manejando el equipo económico. Sin embargo, pese a que perdió a dos colaboradores, Peña sería un escollo para las apetencias del economista cordobés.

Otro ex miembro del gabinete sobre el que se barajaba su retorno es el economista Alfonso Prat-Gay. El ministro de Hacienda entre diciembre de 2015 y diciembre de 2016 podría retornar al equipo presidencial para ocupar el cargo de canciller, sustituyendo al hasta ahora ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Jorge Faurie, quien se enteró de las potenciales modificaciones en medio de sus vacaciones. Aunque algunos medios nacionales daban por descontado la salida de Faurie -quien había sustituido a Susana Malcorra-, se informó que se mantendría como asesor hasta después de la cumbre del G20 en el país, que se realizará entre le 30 de noviembre y el 1 de diciembre.

En medio de las negociaciones y de las reuniones de funcionarios del gobierno nacional, encabezadas por Macri, se terminó descartando la incorporación de una de las figuras fundantes de Cambiemos: el radical Ernesto Sanz. El referente mendocino, quien había llevado adelante la propuesta de alianza de la Unión Cívica Radical con el Pro y la Coalición Cívica, sonaba para encabezar el Ministerio de Defensa. Sin embargo, las diferencias con Carrió acabaron por descartar la incorporación del radical.

Análisis tucumano

“Me sorprende la cantidad de cambios, pero me parece bien que se achique la estructura de ministerios”, consideró el legislador macrista Alberto Colombres Garmendia, en un contacto telefónico con este diario tras un vuelo a Buenos Aires. “De todos modos esto más que nada es para tratar de llevar señales políticas a los mercados. Si vemos lo que pasó en la última semana, (la suba del dólar) no se produjo por razones económicas sino políticas”, consideró el macrista.

El radical Ariel García, en cambio, fue crítico de la gestión nacional: “el radicalismo no forma parte de la toma de decisiones del presidente. Macri se reúne con el círculo rojo y ahí define. Sólo forman parte de ese círculo la gente del PRO, amigos del presidente. A esto lo cuestionamos y advertimos, es necesario fortalecer el gobierno con la participación de los partidos”.

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